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En este artículo, mis sugerencias son para que os sumerjáis en el universo personal de creadores de ayer y de hoy, atemporales… Viendo su obra, descubrimos que siempre será vigente para cualquier visitante que se acerque a su particular visión del arte.

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Alberto Giacometti “El hombre que mira” en la Fundación Canal de Madrid

Nació en Borgonovo en 1901, hijo de Giovanni Giacometti, pintor impresionista. Alberto comenzó a trabajar a los catorce años en el taller de su padre, compartiendo con él ideas y reflexiones sobre el arte y la naturaleza del mismo. De estos años son sus primeras obras. Tras terminar la enseñanza secundaria se trasladó a Ginebra donde empezó a estudiar en la Escuela de Bellas Artes. Reacio en todo momento a la formación académica, abandonó la carrera y se trasladó a París en 1922, donde su padre le convence para que comience su formación en la famosa Académie Chaumièreen Montparnasse. Es allí donde empieza a experimentar con el cubismo y poco después con el surrealismo. En 1931 se unió al movimiento surrealista de André Breton. Se dice que no fue Giacometti quien descubrió el surrealismo sino que el surrealismo descubrió a Giacometti. En 1935 abandonó el surrealismo y se concentró en el dibujo del natural y la representación de la cabeza humana. Para él, la cabeza y especialmente los ojos son el asiento de la persona humana. La mirada es lo que dota de vida a la cabeza. Al estallar la Segunda Guerra Mundial se trasladó de nuevo a Ginebra, donde conoció a Annette Arm, con quien, finalizada la guerra regresó a París y en 1949 se casó con ella. Annette se convirtió en su principal modelo, soportando pacientemente las largas horas de posado. Giacometti estilizó cada vez más sus esculturas.

Alberto Giacometti fue introducido desde su juventud a los temas “clásicos” de la figura humana, que él trataría a lo largo de su vida con una continuidad sorprendente para un artista del siglo XX. En todas las etapas de su vida, en las que pasó por las formas del naturalismo, del cubismo y del surrealismo, para después concebir esa estética figurativa tan personal que lo hizo célebre entre el gran público, el artista articuló su investigación en torno a una noción primordial: La mirada, la visión.

En esta exposición que se puede disfrutar en Madrid, un ambicioso proyecto coproducido por la Fundación Canal y la Fundación Giacometti, se ofrece una aproximación novedosa a la obra de este artista, la de ver cómo todas las etapas de su vida, naturalismo, cubismo y surrealismo, confluyeron para concebir esa estética figurativa tan personal, marcada por su investigación en torno a la mirada.

El centenar de obras que forma la exposición incluye una importante cantidad de dibujos y un selecto grupo de esculturas, todos ellos en torno a la figura humana, una constante en la obra del artista, y a la mirada, que para él es el alma y la esencia de la vida del ser humano.

La exposición evoca estos temas mediante una selección de dibujo y escultura. Las dos primeras salas, dedicadas al retrato y a la mirada, muestran la omnipresencia de la cabeza en su producción artística. Las secciones en las que se divide la muestra exploran su relación con el cuerpo humano: las figuras de medio cuerpo y las pequeñas figurillas ilustran su particular percepción de la distancia física entre el artista y su modelo, y de los conceptos de “mujer” y de “pareja”.

La exposición se divide en seis secciones cuyo orden se ha establecido como guiño a su constante preocupación por la aproximación del artista a su modelo: “Cabeza”, “Mirada”, “Figuras de medio cuerpo”, “Mujer”, “Pareja” y “Figuras en la lejanía”.

Foto: © Fundación Canal

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Ouka Leele “A donde la luz me lleve” en el Centro Conde Duque de Madrid

La tercera edición de Miradas de Asturias tiene como fotógrafa invitada a Ouka Leele, cuya mirada nos muestra ese pequeño universo íntimo con el que ha convivido durante un tiempo en su viaje “siguiendo la luz” en Asturias.

Miradas de Asturias es una iniciativa de largo recorrido de la Fundación María Cristina Masaveu Peterson para promover, desde el mecenazgo, la creación de un fondo de obra inédita inspirada en Asturias, a partir de la visión íntima y personal de prestigiosos fotógrafos invitados.

Esta tercera edición de Miradas de Asturias tiene como fotógrafa invitada a Ouka Leele (Madrid, 1957), fotógrafa, performer, pintora, poeta, directora de audiovisuales y artista completa. Su mirada nos muestra ese pequeño universo íntimo con el que ha convivido durante un tiempo en un viaje “siguiendo la luz”, en un intento de exorcizar el momento fugitivo, la luz incierta en el que se mezclan esos parajes y los seres que los pueblan. Todo un mundo pleno de hechizo e interrogantes, y que la fantasía, la imaginación y la nueva mirada de Ouka Leele nos regala con esta exposición.

Para la artista, la experiencia de trabajar en Asturias ha hecho surgir “la sensación de estar entrando en el paraíso, inmersa en la belleza”. Sus imágenes retratan las costas, los faros y las rocas, pero también las costumbres del medio rural, la vegetación y la arquitectura, siempre con el estilo característico de esta fotógrafa.

El color, los paisajes oníricos y las escenas evocadoras dan una visión misteriosa e intimista de la región. “Como una recolectora de luz, salgo por la mañana solo atenta a donde la luz me lleve, sabiendo que no podré repetir lo que veo pues está construido de luz y brumas, de humedad y misterios irrepetibles”, ha comentado la artista.

El proyecto expositivo, comisariado por el crítico y curador Manuel Romero, se compone de 50 obras (la mayor parte de ellas fotografías a color de gran formato) que se combinan con cinco acuarelas pintadas sobre fotografías en blanco y negro, además de tres piezas audiovisuales.

Foto: © Conde Duque Madrid

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Teresa de Jesús “La prueba de mi verdad” en la Biblioteca Nacional de España

Este verso de Teresa de Jesús resume lo que pretende ser la exposición de la BNE sobre su vida y obra en la conmemoración del V centenario de su nacimiento.

El discurso de su vida marca el camino, y sus palabras ilustran ese transcurso vital que comienza un miércoles, 28 de marzo de 1515 y se apaga en octubre de 1582 para empezar a brillar desde entonces como ejemplo para todos: en 1588 el gran humanista fray Luis de León editará sus obras y hablará de la “elegancia desafeitada” de su escritura y del deleite que da leerla, y en 1622 la santificará Gregorio XV.

Teresa es una apasionada lectora desde su infancia, y esa condición indispensable para que pudiera ser tan excepcional escritora se mostrará con sus lecturas, con los libros que ella cita; el mismo marco de la exposición, en la BNE, es un homenaje a esta gran creadora.

Fue persona frágil de salud, pero fortísima en voluntad y decisión; y así se pone de manifiesto en el camino de su elección personal, su toma de hábito como carmelita, y lo que le lleva a la búsqueda del auténtico sentido de esa vida monacal no solo para sí, sino para las monjas carmelitas que quieren vivir, como ella, en pobreza y oración. Sus fundaciones son el fruto de esta gran obra reformadora.

Teresa escribe una prosa enormemente visual gracias a las comparaciones que crea, y lo hace para que sus lectoras –monjas carmelitas– puedan entender fácilmente lo que quiere describir y contar. La escritora necesitaba imágenes para su vivencia espiritual, y al mismo tiempo supo recurrir a la realidad que le rodeaba para expresar las complejas experiencias que quería describir. Imitándola, la exposición quiere hacer visibles algunas de las alegorías que ella utiliza, y acompañarlas con las creaciones artísticas que ilustran su obra o que derivan de ella.

Los rasgos de su personal escritura pueden verse en manuscritos expuestos por primera vez en la Biblioteca Nacional, junto a bellas obras pictóricas como ilustraciones de lo que ella dice en esos textos.

Sus escritos siguen siendo una escuela de análisis del alma, y su obra ha dejado una hondísima huella en todo el mundo. Mostrarlo de manera visual y atractiva es el objetivo de “La prueba de mi verdad”, para así abrir las páginas de su obra a futuros lectores.

Miradas, luz…y mística, grandes y eternos estímulos para crear y animarnos a recorrer la obra de estos artífices de arte, belleza y pensamiento en las exposiciones que se pueden disfrutar ahora en Madrid.

Foto: © BNE

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