La escena expuesta: José Luis López Vázquez, arte en papel… en AISGE

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enfoques_1_3Del once de marzo al quince de abril, la Fundación AISGE ha querido rescatar otra vertiente del protagonista de Mi querida señorita, Atraco a las tres o La cabina y ha expuesto en su sede madrileña de la calle Ruiz de Alarcón número 11: sesenta y cinco sorprendentes obras de un López Vázquez casi inédito, pero igualmente brillante, la otra faceta del ilustre actor que fue discípulo del pintor Pepe Caballero.

José Luis López Vázquez (1922–2009), uno de los actores más populares y eminentes del cine español, también desarrolló un significativo trabajo entre bambalinas. Esta faceta fue poco conocida entre los aficionados e incluso los compañeros de profesión, pero el artista madrileño trabajó intensamente como figurinista para compañías de teatro de renombre durante buena parte de los años cuarenta y cincuenta. El hombre que rodó más de doscientos largometrajes a lo largo de su fecunda trayectoria ejerció, en sus inicios, como discípulo aventajado del ilustre pintor onubense Pepe Caballero. López Vázquez se empleó a fondo durante dieciocho años en esta faceta, con resultados sorprendentes, como ha revelado la muestra realizada por AISGE.

“José Caballero fue mi maestro en la plástica, como Modesto Higueras, director del TEU, lo fue en la dicción. Todo lo que sé se lo debo a ellos”

José Luis López Vázquez, arte en papel recopilaba sesenta y cinco obras que descubren otra vertiente artística del actor; se incluyen figurines de teatro, escenografías, carteles de ferias, felicitaciones navideñas y hasta algún motivo religioso. En la inauguración se contó con la presencia del guionista y director, Jaime de Armiñán; la actriz, Julia Gutiérrez Caba; el director y guionista, Pedro Olea; el catedrático universitario y biógrafo del actor, Eduardo Rodríguez; y el director del departamento de pintura y restauración de la Facultad de Bellas Artes, Víctor Zarza.

La mayoría de las piezas expuestas provenían de las colecciones de su última compañera, la actriz Carmen de la Maza, y de su hijo mayor, José Luis López Magerus, ambos presentes en la inauguración. Las obras abarcaban desde los años cuarenta hasta casi los sesenta. Los primeros son dibujos a lápiz, con una fuerte impronta de José Caballero, el pintor de la compañía La Barraca de García Lorca. “Él fue mi maestro en la plástica, como Modesto Higueras, director del TEU (Teatro Español Universitario), lo fue en la dicción. Todo lo que sé se lo debo a ellos”, declararía en 2001 el actor en una entrevista para el diario El Mundo.

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Siempre fue un misterio, incluso para él, de dónde le vino la vena artística. “Me cayó del cielo; no tengo antecedentes, es algo muy extraño. De pronto yo estaba entre dos aguas: pintaba y me decían que no lo hacía mal, pero me costaba mucho trabajo; e interpretaba, y esto me fluía de una manera más normal y más espontánea”, contó el actor en una entrevista concedida a El País. En los años cuarenta el pintor José Caballero comenzaría a hacerle encargos; pero el personaje fundamental en el desarrollo artístico de López Vázquez, según su biógrafo, fue José López Rubio. Miembro junto a Mihura, Jardiel Poncela y Tono de la otra Generación del 27. López Rubio, cineasta, guionista y humorista, vuelve de su aventura en Hollywood en 1940 y lo contrata como figurinista para sus películas Sucedió en Damasco de 1943, Eugenia de Montijo rodada en 1944 y Alhucemas de 1948.

Sin duda, esta exposición nos permitió conocer más a fondo a este entrañable y fantástico actor.

Autor: Adolfo Simón

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