La gran familia

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Hacer una película o una obra de teatro, sobre todo de gran producción, supone hacer coincidir en un mismo estudio, localización o escenario un gran número de profesionales. No sólo actores y actrices. En estos casos los tipos de relaciones con la producción pueden ser muy variables pues pueden haber sido contratados directamente por la productora o a través de empresas de servicios. Cada uno de los trabajadores se encuentra allí para aportar a su conocimiento y su saber hacer. Para llevar la producción al mejor puerto desde el punto de vista artístico y de reconocimiento profesional, en forma de premios, y de reconocimiento del público, en forma de entradas vendidas, DVD vendidos y/o descargas legales y de pago.
Pues bien, todos los que entran en un plató o en un escenario deben conocerse. Es decir, deben saber quienes son y qué van a hacer. Seguro que muchos de los profesionales que lean esto y, sobre todo, si además son productores, dirán que es una perogrullada. Que claro que se sabe quiénes son y para qué han sido contratados. Es posible que incluso recurran a la metáfora de “somos una gran familia” para explicar el grado de conocimiento y relación que hay entre todos los profesionales que participan en la producción. Desde el último operario, a la estrella. Desde el director o directora hasta la persona que se encarga de recoger y limpiar.

Coordinación de actividades profesionales: informar y prevenir

En prevención de riesgos laborales ese conocimiento debe ser más profesional. En el sentido de que si varios trabajadores de empresas distintas van a coincidir, es necesario que los coordinadores de dichas empresas se reúnan y se cuenten qué van a hacer, cuando lo van hacer y si lo que van a hacer supone un riesgo para los otros, los que proceden de otras empresas que también estarán el plató o en el escenario a la vez que ellos trabajan. Es lo que se conoce como coordinación de actividades empresariales. Contarse, unos a otros, los riesgos para la seguridad y la salud que se introducen por la actividad que realizan para ver si es necesario tomar medidas preventivas que no estaban contempladas y que se introducen porque estas empresas concurren en un mismo lugar de trabajo. El objetivo es que la actividad de una empresa o de un autónomo no dañe a los trabajadores de otra empresa u otro autónomo que pudiera estar al mismo tiempo en el set de rodaje.
Siendo algo fácil, lo de hablar y comunicarse, supone un cambio al convertir la prevención de riesgos laborales en algo nuevo a introducir en las reuniones y en la coordinación de trabajos y equipos. A lo que hay que añadir que hay que dejar constancia documental de que la comunicación se ha hecho y de si se tomaron medidas en función de lo que se dijo y se compartió. Medidas que pueden suponer un cambio de planificación de los trabajos o en la forma de hacer el trabajo. De decidir qué se hace antes, después, si se puede hacer a la vez sin peligro para nadie o que obliguen a tomar medidas que protejan a las personas que coinciden en el mismo lugar de trabajo.
Pues trabajar como en “una gran familia” significa que te interesa, te preocupan y proteges a los tuyos. Que no quieres que les pase nada malo y, menos, que pierdan su salud, aunque sea temporalmente, por algo que no hiciste o dejaste de hacer o que hiciste mal o que dejaste que se hiciera mal. Ya que en esto de coordinarse, la metáfora de “la gran familia” va más allá. Pues debería suponer que el grupo, el equipo, está suficientemente informado y formado para que se hagan bien las cosas, y para no dejártelas hacer mal, que no te deja meter la pata, por mucho que tú te empeñes en ello, que te hace saber que tu seguridad y tu salud están antes que cualquier producción. Que tienes derecho a estar sano y la obligación de proteger tu salud.
Coordinarse es, por tanto, una buena forma de evitar accidentes de trabajo cuando trabajadores de distintas empresas coinciden en un mismo plató o escenario. Algo que la ley de prevención de riesgos laborales 31/1995 y su desarrollo reglamentario obliga al productor, como responsable último de la producción, o a su representante legal, a fomentar, favorecer y poner en marcha. Y la legislación no lo hace porque sí. Sino porque los que han estudiado cómo se producen los accidentes y los daños a la salud en el trabajo han comprobado que es una buena medida para prevenirlos y proteger la salud de los trabajadores. También, la de los trabajadores del sector de la cultura entre los que se encuentran actores y actrices. Y la salud, no lo olvidemos, es un derecho que por nuestro bien conviene ejercer.

Antonio Hernández Nieto

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