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Fiat Umbra

Editorial Pre-textos ISABEL ESCUDERO

Luis García Jambrina: “En la poesía llamada culta, la principal aspiración del poeta es tener una voz o un estilo propio, en la de carácter popular, lo más importante es saber prestar oído a gente y nutrirse del lenguaje común; por eso, la autoría, aunque se conozca, como en este caso, resulta un dato irrelevante. Se trata, en fin, de devolver al pueblo lo que de él se tomó prestado, al igual que hicieron otros poetas, como Rosalía de Castro, los hermanos Machado, Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Rafael Alberti o José Bergamín. La intención última es sacar la poesía de la escritura y la literatura para llevarla de nuevo al canto y a la calle. Fiat Umbra está compuesto por cantares, coplas, haikus, proverbios y otras formas breves de la tradición oral y popular. El título procede de un soneto de Antonio Machado, atribuido a Abel Martín y titulado Al gran cero, donde leemos: ¡Fiat humbra! Brotó el pensar humano”.

¡Morir por las ideas!
eso le pasa
a cualquiera.

Me alcanza:
untada viene la flecha
de distancia

Guadaña de luna
tiembla en el agua
¿de qué duda?

La nieve callada
hasta al desgraciado
le cae en gracia.

Más muerta que viva
una soy
de la mayoría.

La vida se me va
y esta cristalería de Bohemia
sin estrenar.

A veces se nota
de qué equipo es
la pelota.

Sobra, sobra:
lo que no hace falta
estorba.

Voto de pobreza:
no tener
ni idea.


Los vivos y los m(íos)

Publicaciones de la ADE

Serie Literatura Dramática Iberoamericana, nº58 JOSÉ CRUZ

María Victoria Broto Cosculluela: “Obra ganadora de la cuarta edición del Premio Internacional Lázaro Carreter de Literatura Dramática. De los cincuenta y cuatro textos presentados, el Jurado eligió, por unanimidad, Los vivos y los m(íos) del madrileño José Antonio Cruz Caballero por “la dimensión poética del texto y por su capacidad de evocación a partir del tratamiento dado a un conflicto civil reconocible no solo en nuestro país. Se trata de una historia potente y bien dosificada que ofrece a la posible puesta en escena un universo abierto y de múltiples interpretaciones creativas”.

Pedro Víllora: “Un texto donde lo callado, lo voluntariamente olvidado, lo eludido, lo que no debe ser dicho, es el motor de la trama. El mérito es que con mimbres parecidos se tiende a construir obras sobre la incomunicación que finalmente no logran comunicar nada. Aquí hay la voluntad de hablar sobre la naturaleza de las cosas silenciadas, de forzar una intrusión en la memoria dormida y erigir un monumento a la individualidad frente al encauzamiento colectivo de las pasiones. Pero también es una obra donde los muertos que nos preceden y vigilan tienen motivos para preguntarse por qué nunca se aprende ni se perdona”.


Mi nombre, Albert Camus

Publicaciones de Editorial Fundamentos, SANTIAGO ARÁUZ DE ROBLES

Luís Mateo Díez: “Tras recibir en 1957 el Premio Nobel de Literatura, Camus se sintió abrumado por ese reconocimiento mundial que le convertía en la ‘conciencia de la humanidad’. Mediante un entramado de destellos o flashes de escenas, la presente obra refleja dicha búsqueda, en compañía de sus amigos da la Resistencia francesa, Jean R. y Hélene Seurat, y finalmente a lo largo de intensos diálogos con Howard Mumma.

La pieza concentra, entre amigos, conversaciones y soliloquios, algunos momentos esenciales en la vida de Camus, ráfagas de sus sentimientos y pensamientos, también imágenes de su memoria. No se trata de un retrato sino de una prospección llena de detalles y destellos que esparcen sobre la escena el destino de un auténtico y apasionado buscador sin ataduras. Una pieza que pertenece a ese teatro que tiene en el texto su don primordial, en las palabras que construyen el espacio dramático e imaginario como sustancia de su propia expresividad, y que lo hace además con una eficaz imaginación escénica”.


La caja Pilcik

Editorial Argitaletxea, CARLOS BE

“Todo es doble. Falso o verdadero. Y mi vida hace tiempo que se volcó hacia lo verdadero. Lo falso sigue existiendo, por supuesto, la sombra necesita del sol para existir. Sin contorno no hay perfil. El bien… y el mal. Conceptos indisolubles”. (Segundo acto 11).

José Henríquez: “A través de las obras de Carlos Be (La extraordinaria muerte de Ulrike M., Llueven vacas, Origami, Achicorias, y La caja Pilcik) he ido descubriendo un teatro inquietante, que como lector (y espectador), me altera, me pone nervioso, me hace revolverme en la silla. Su teatro se mete de cabeza en la perturbadora fascinación del mal, de la sombra, de la “monstruosidad de la normalidad”, parafraseando a su inspector Sperl. Asume el riesgo de jugar en el filo del cuchillo de la exhibición, y el peligro añadido de la atracción de la obscenidad puesta en papel y escena, y de la inercia que alimenta la carnaza mediática y espectacular.

Entre las formas y tradiciones que resuenan en La caja Pilcik y que hacen de su lectura un ejercicio peligrosamente fluido y atractivo se me ocurren los cuentos tradicionales y los relatos góticos”.

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