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El Teatro Alcázar (Palacio de los Recreos)

Grupo SMedia
ANTONIO CASTRO

El periodista y cronista de la Villa de Madrid, Antonio Castro Jiménez, tiene un nuevo libro en la calle: El Teatro Alcázar (Palacio de los Recreos). Editado por el Grupo SMedia, empresa del histórico local de Alcalá 20, recoge los orígenes en el primitivo Trianón Palace, a comienzo del siglo XX, del gran proyecto de Sánchez Eznarriaga y las sucesivas etapas artísticas. Son casi ciento cincuenta páginas, con desplegables de Asís Ayerbe, responsable del diseño de la obra, y con decenas de fotografías de todas las épocas.

El que fuera autor, empresario, periodista y presidente de la SGAE, José Juan Cadenas, fue el artífice del teatro, concebido originalmente como gran centro de ocio y espectáculos bajo el nombre de Palacio de los Recreos. Pero nunca llegó a llamarse así. Su nombre se escribió con K –Alkázar– hasta después de la Guerra Civil.

Durante gran parte de su historia, el Alcázar ha sido un teatro de Revista. Desde la legendaria Celia Gámez, hasta Garisa, Esperanza Roy, Zori y Santos o Antonio Casal, los espectáculos musicales fueron la marca de la casa

Pero hay que referirse a los últimos treinta años, decisivos para el mantenimiento de la actividad teatral en el Alcázar. Gracias a Juan José de Arteche se libró de una muerte casi anunciada. Bajo su gestión se presentaron las grandes figuras de la escena, con éxitos memorables como la antología Por la calle de Alcalá. El señor Arteche traspasó la gestión, después de veinte años, a Enrique Salaberría, al frente del Grupo SMedia.

Con este original libro, que será objeto de coleccionismo, Antonio Castro añade un nuevo trabajo sobre la historia de los teatros madrileños del siglo XX. En su ordenador, pendiente de encontrar editor, el correspondiente al teatro Maravillas y a los locales de la Gran Vía madrileña.

Antonio Castro, periodista nacido en Tudela (Navarra), trabaja actualmente en distintos proyectos independientes tras haber sido pre-jubilado de TVE, donde trabajó durante 34 años.


¡Cantar!

LIDIA GARCÍA

La voz humana puede manifestarse en tres niveles de energía.

El primer nivel es aquel con el que nacemos. El que nos corresponde como especie. Lo llamo el nivel Cotidiano.

En él hablamos y cantamos. En realidad, primero cantamos y luego hablamos. Con el primer sonido que produce el bebé, ya está cantando. El sonidito que hace, ya es musical. Luego, algunos antes y otros un poco después, empezamos a reproducir palabras con un fuerte impulso de comunicación.

Después aparecen las canciones infantiles, el “feliz cumpleaños”, la imitación de nuestros cantantes favoritos… y más adelante, quizás una canción de amor. En este nivel no hace falta ningún entrenamiento, ninguna preparación.

El nivel inmediatamente superior, es el del “Habla Profesional”. El habla de los actores (y también de los locutores, oradores…). Ahora sí que es necesario conseguir “herramientas” para su adquisición.

Se nace con el talento, pero no con las herramientas. Como en cualquier profesión. En este nivel hay que entrenar el cuerpo, la respiración. Lograr una articulación perfecta de las palabras. Que no caigan los finales de las frases. Que la voz sea expresiva…

Y por último y en lo más alto de nuestras posibilidades vocales, está EL CANTO. El CANTO con mayúsculas, porque con minúsculas lo tenemos en el nivel cotidiano. En el nivel más elevado de la energía vocal está el CANTO que alcanzan los CANTANTES. Los que sienten la pasión por CANTAR, los que pueden captar los secretos del CANTO. A los que mientras CANTAN, se les puede oír el alma. Y puede que no sean famosos, ni graben discos, o puede que sí. Pero lo que sí es seguro es que al CANTAR, alcanzan la sensación del vuelo. Son aquellos que intuyen la profunda belleza del sonido y la buscan. Son los que dedican tiempo a su búsqueda porque quieren compartir lo mejor de ellos mismos. Sólo a ellos les está reservado el CANTO.

Para ellos escribo este libro. Con gratitud.


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