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El ermitaño errante

Ediciones Tres Fronteras
Fernando Gabriel Martín

Buñuel fue un espécimen de la cultura española en el exilio extraordinariamente representativo de la contradicción.

Viajó dos veces a América. Su primer viaje fue totalmente lúdico, surrealista. Fue el único exiliado en Hollywood durante las guerras que nunca dirigió una película en Hollywood. Propuso guiones pero no le aceptaron ninguno porque era demasiado moderno para la industria de Hollywood.

El segundo viaje, en cambio, es un viaje de huida. Buñuel fue el primer español que se autoexilió y lo hizo en plena guerra civil. Gracias a eso se forjó una imagen de hombre cobarde. Era muy militante, sobre todo desde el punto de vista moral y humanista. Pero no un militante de barricada, no es un hombre de exaltación en ese sentido público. Cuando hacía curriculums ocultaba lo que le interesaba, hasta que en Estados Unidos el FBI le interrogó y empezó la persecución.

Buñuel se fue de Estados Unidos en 1946 en plena paranoia anticomunista de la sociedad norteamericana. Si Buñuel se hubiera quedado en Estados Unidos, sin duda la hubiera sufrido. Su gran sueño había sido ser profesor de universidad y dar clases de teoría de cine de vanguardia en la universidad de Los Ángeles. Colaboraba en labores de doblaje, trabajaba con la Warner Bros y en la filmoteca del MOMA. Pero su gran sueño era vivir en Europa. Era un hombre moderno. Ya en 1951 hablaba de ecología y de que el futuro pasaba por conservar nuestro medio y dejarlo para futuras generaciones. Consideraba que la energía nuclear era un gran peligro. Tenía claro que el siglo XX había supuesto el fracaso de su generación, de la política, el fracaso de las relaciones humanas y el triunfo del egoísmo y la avaricia.

Pero nunca dejó de creer que un mundo mejor es posible.


Cine mudo español (1896-1920)

Editorial Laertes
José Antonio Bello Cuevas

Existe una lamentable ausencia de obras sobre esta etapa del cine español. Esta obra tiene la ambición de ser un catálogo de consulta y estudio. Está basada en la investigación, la experiencia profesional y el conocimiento histórico.

El cine alcanzó su madurez antes de la aparición de las películas sonoras. Las proyecciones de películas, normalmente, no transcurrían en silencio. En las salas solía estar un explicador, contando la trama y música en directo, interpretada por un pianista o pequeña orquesta, y se podían añadir otros efectos de sonido.

Propongo dar el atributo de película española a cualquier tipo de producción realizada en nuestro país, aunque sus autores fuesen extranjeros, porque vinieron a España, filmaron a sus habitantes, paisajes y costumbres como elementos argumentales de sus producciones. Ya los Hermanos Lumière llamaron a sus películas realizadas aquí Vistas Españolas.

Se estima que se ha perdido para siempre entre el 80 y el 90 por ciento de la producción nacional del periodo. Las películas se impresionaron en rollos de nitrato de celulosa, un plástico inestable altamente inflamable, que requería de una conservación cuidadosa para evitar que se descompusiera con el tiempo. Otras muchas películas, un número importante, se perdieron en los incendios de los laboratorios donde se conservaban sus negativos.

Hemos rescatado del olvido películas que hemos dado en llamar películas relegadas para que ocupen el lugar que merecen en el conjunto de nuestra cinematografía, ya que hasta el momento de redactar este trabajo, tan sólo se han mencionado en otras cuatro ocasiones.

El cine mudo español es un cine popular y populista, y resulta significativo el número de obras de literatura, novela o teatro que fueron llevadas a la pantalla, alcanzando tan notable éxito que volvieron a ser filmadas en el cine sonoro.

La cinematografía española, en su etapa muda, tiene personalidad propia, no es una cinematografía ni ineficaz ni irrelevante. Los productores, directores, actores y actrices de aquella etapa merecen un reconocimiento.


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