Libros 88

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El actor y la diana

Editorial Fundamentos Colección Arte

DECLAN DONNELLAN
Traducción y notas: Ignacio García May

El actor y la diana se publicó originalmente en Rusia, en el año 2000, y algo más tarde, en 2002, conoció su primera versión inglesa. Desde entonces este libro, fruto de la experiencia de Declan Donnellan como director y profesor de actores, se ha convertido en un texto imprescindible para profesionales y estudiantes de interpretación.

La propuesta de Donnellan es simple pero contundente: es la generalización, la falta de una diana precisa, lo que conduce al actor al bloqueo. A través de una serie de reflexiones, ejemplos y ejercicios de gran amenidad y concisión, el autor nos enseña a vencer al bloqueo para conseguir una actuación fluida y libre.

Estos nuevos consejos a los actores diseccionan toda trivialidad sobre la actuación, dibujando a cambio soluciones específicas radiantes y novedosas. Desde el placer y el humor de su escritura, Declan Donnellan conduce sutilmente a los jóvenes actores hacia una conciencia del proceso vivo que se oculta tras su trabajo. Como evidencia nos presenta ese valioso territorio del pensamiento y de la intuición que ha hecho suyo a través de la experiencia directa. En palabras de Donellan: “Actuar es un misterio, como también lo es el teatro. Nos reunimos en un espacio y dividimos éste en dos mitades, una de las cuales actúa historias para la otra. No conocemos sociedad alguna donde nunca sucedan estos rituales, y en muchas culturas tales eventos son el propio centro de la sociedad. Hay una obstinada necesidad de presenciar representaciones actuadas, desde los culebrones televisivos hasta la tragedia griega”.

“Un teatro no es sólo un espacio literal, sino también un lugar donde soñamos juntos; no sólo un edificio, sino un espacio que es tanto imaginativo como colectivo. El teatro nos provee de un marco seguro dentro del cual podemos explorar situaciones peligrosas desde la comodidad de la fantasía y la protección de un grupo. Aunque todos los auditorios fueran arrasados hasta sus cimientos, el teatro sobreviviría de todas formas, porque el ansia que todos tenemos de que nos actúen, es innata. Pero hay otra ansia, el de hacer nosotros teatro, que también parece serlo. De hecho, dirigimos, interpretamos, y asistimos a actuaciones cada noche… el teatro no puede morir antes de que el último sueño haya sido soñado”.


Corto cortísimo

Editorial Asociación Festival de Cine de Alicante

ANTONIO SEMPERE

La cosecha de cortometrajes de este año 2007 lleva mucho cine dentro. Tal vez no se pueda lanzar mejor piropo. No todos los libros que se editan son literatura, ni todo lo que se representa sobre un escenario merece ser denominado como teatro. Como tampoco muchas de las películas que llegan habitualmente a las pantallas llegan a la categoría de cine. Sin embargo, los trabajos seleccionados en la presente edición derrochan cine. Continúa el eclecticismo. No hay ataduras ni corsés. Prima la originalidad. Y cualquier atisbo de clasificación, de tendencia, de encasillamiento, se evapora en cuanto aparece el siguiente título, casi siempre diferente al anterior. Las clasificaciones están condenadas a convertirse en obsoletas en este tiempo de cambio en que vivimos.

A los hasta ahora géneros tradicionales, animación, no ficción, videocreación, se unen nuevos formatos favorecidos por distintos concursos y convocatorias. En la mente de todos estarán la exitosas experiencias del Nododofilmfest, en su última edición dirigido por Santiago Tabernero, y sus propuestas de cine destilado. O el nuevo Festival de Cortos de Cine Inteligente, que Yaris Cine Explora convocó a finales de 2006. La revista Cinemanía obsequió a finales de 2006 con un disco que incluía los treinta trabajos finalistas.

Muchos minutos en formato corto. Y es que los lectores también necesitan “ver” la revista. Fotogramas lanzó junto a su número de abril el disco correspondiente a la tercera edición de “Fotogramas en corto 2007”, que incluía los doce finalistas. Se recibieron 800 candidatos y la página web de la revista echaba humo. La carátula de la edición jugó con el motivo del cortado de café, cuyo humo se convierte en celuloide.

En plena época de mixtura de géneros y formatos a veces puede existir un poco de confusión. Aunque al final todo es cuestión de gustos. Y de opciones. Algunos cortometrajes equiparan despliegue mediático con sus hermanos mayores, los largos. Y son más vistos que muchos de los largometrajes que logran ser estrenados en pantalla grande, afirmación que puede chocar a más de uno.


El cordero carnívoro

Editorial Cabaret Voltaire

AGUSTÍN GÓMEZ-ARCOS

Hasta 1966, fecha de su salida de España, Agustín Gómez Arcos era un dramaturgo que, pese a ser reconocido como un espléndido autor teatral dentro de los círculos de la profesión, encontró frente a él una censura implacable que le impedía mostrar su obra y que le arrinconaba con objeto de no ser visto ni oído por el gran público. Sin embargo, las lecturas privadas que se hacían de sus obras en domicilios de grandes actores, le fueron creando la aureola del importante escritor que era.

En El cordero carnívoro se puede descubrir a un Agustín Gómez-Arcos en su estado más puro. Así era él. transgresor, iconoclasta, rebelde, destructor del orden establecido, del sistema impuesto, un anarquista en el mejor sentido de la palabra, y profeta adelantado a su tiempo, como ya le ocurrió muchas veces. Y por supuesto no podía evitar que le dolía España, esa España impuesta por aquel general que se nombró a sí mismo el Caudillo, en donde se desconocía la palabra libertad.

Una novela fascinante, escrita como un poema carnal, provocador y triunfante sin dejar de ser al mismo tiempo un canto fúnebre por una España que estaba muerta y enterrada entonces. Este es su asombroso contrapunto. Su lectura atrapa y el lector se ve arrastrado por ese universo barroco lleno de simbolismo en donde el odio y el amor se entremezclan y se abrazan en una narrativa fluida, consistente, sin concesiones en la que Agustín se expresa con esa libertad que tanto ansiaba para hacernos entrar en el mundo de su imaginación crítica y rompedora. Una lectura que, desde luego, a nadie dejará indiferente.


El diálogo de la agonía

Editorial De La Luna libros

ANTONIO DE LA FUENTE ARJONA

Diálogo de la agonía es una historia que pasa en un lecho de muerte entre una madre y una hija. Los personajes de esta obra hablan por sí solos, ellos nos cuentan su historia y nosotros somos unos lectores privilegiados de participar de lo que ellos nos cuentan, de escucharles y de estar ahí con ellos.

En un lecho de muerte Antonio crea unos personajes y crea una realidad hasta entonces desconocida para nosotros. No es la voz de Antonio de la Fuente quien te lo cuenta, son los personajes. Los personajes de este libro están vivos y este es un libro vivo. Es una obra de teatro que bien merecería llenar los teatros, de cualquiera de los escenarios de este país. Fundamentalmente es una obra de personajes femeninos. Esta historia surge a partir de un día hablando con mi madre, que me cuenta la noche que pasa en el hospital cuidando a mi abuela agonizando. Lo que me encanta es que ella me lo está contando como si siguiera viviendo ese momento. Está hablando del pasado pero lo está metiendo en ese presente. Y la forma como ella me lo cuenta es lo que me inspira el hacer esta obra, es como que de pronto se convierte en un hecho absolutamente teatral. La fascinación que me da el lenguaje, todas sus posibilidades expresivas. En este caso puedes estar mezclando tiempos, el pasado, el presente, el futuro, en una misma escena.


Felipe Vega. Estar en el cine

Diputación de Almería
(VI Festival Internacional de Cortometrajes 2007)

MANUEL MARTÍN CUENCA

Los maestros también tienen sus cosillas, y la verdad que cuando el festival me ofreció escribir este libro comenzó una experiencia personal muy grande, porque yo había trabajado con Felipe, somos amigos. Compartimos durante varias semanas conversaciones muy largas, y volví a estar con él mucho más que trabajando. Nos enfrentábamos muchas veces a la dificultad de hacer las películas, a financiarlas, a pelear para que sean posibles. Yo nunca había escrito un libro sobre cine; fue un placer aislarnos de la realidad y hablar solo de cine, soñar solo con el cine.

Felipe es un magnífico conversador y va más allá de lo que son sus películas. Yo le acompañaba, conversaba con él y le empujaba para que llegara a esos lugares que yo sé que él conoce. No se trata sólo de un libro sobre su filmografía, es mucho más. He pretendido que sea un viaje a través de su mano sobre el cine, sobre el momento y la cultura en la que estamos inmersos ahora.

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