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Juegos para un taller de teatro (más de 200 propuestas para expresar y comunicar en la escuela)

ALFREDO MANTOVANI Y ROSA INÉS MORALES

Una guía completa de juegos y un gran número de iniciativas que se pueden realizar en la escuela y en el ámbito extraescolar.

En “Juegos para un taller de teatro (más de 200 propuestas para expresar y comunicar en la escuela)”, se pueden encontrar juegos que ambos autores han recopilado a partir de más de 25 años de experiencias con niños y adultos.

De gran utilidad para el profesorado en general, y en especial para los profesores de Lengua, Educación Física y Artística, Teatro y Música, así como monitores, animadores o estudiantes de Ciencias de la Educación y grupos de teatro.

La sistematización de la obra, en 160 fichas claras y concisas que muestran cada juego en una página, hace de ella una herramienta de fácil utilización para enseñantes interesados en organizar talleres de teatro y para los que deseen afrontar la enseñanza-aprendizaje con un marcado acento lúdico.

Gisèlle Barret, una de las figuras más importantes de la Pedagogía y la Expresión Dramática en el mundo, se ha encargado de redactar el prólogo del libro en el que anticipa que “en estos más de 200 juegos los animadores encontrarán impulsos, sugestiones, estructuras, ejemplos… a su disposición, que hay que probar, elegir para gozar y explotar en su experimentación personal”.

Rosa Inés Morales es arteterapeuta, especialista en técnicas de expresión, profesora de ESO de Lengua e Inglés y actriz.

Alfredo Mantovani es pedagogo, actor y director de teatro. Formado en Buenos Aires en el método Stanislavski con Raúl Serrano y otro maestros, entre ellos Strasberg (padre).


Cómo escribir diálogos para cine y televisión

T&B Editores

FRANCISCO JAVIER RODRÍGUEZ DE FONSECA

Francisco Javier Rodríguez: El libro tiene su origen en el Máster de Escritura de Cine y Televisión de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Yo fui alumno del máster de la UAB (Lorenzo Vilches, director del máster y mis profesores y ahora colegas, Mercé Clascà y Alan Baker). Mercè me propuso ser profesor; posteriormente me hice cargo del seminario de diálogos y luego me propusieron escribir el libro. Fue en la Filmoteca Española, en su sede de la cercana calle Magdalena donde me encerré a escribirlo.

Centrándome en el libro, diré que es el primero que se publica en España específico sobre el tema. Una profesora (creo que de la Pompeu i Fabra de Barcelona) me comentó que hace tiempo se publicó otro, pero no supo darme datos concretos. Esta carencia no sólo se da en España sino en todo el mundo, siendo en EEUU donde más se han publicado. ¿A qué se debe que los textos sobre los diálogos de la ficción audiovisual se reduzcan a capítulos en los libros de introducción al guión o en los manuales didácticos sobre cine y televisión?

Creo que hay una explicación. Escribir sobre estructura narrativa o sobre personajes supone una labor racional, y por lo tanto, susceptible de ser sistematizada, pero ¿qué decir sobre cómo dialogar? Dialogar tiene algo de intuitivo, de habilidad personal que es difícil de tratar. Quizá lo único que se puede decir es lo que no hay que hacer y a este respecto, aunque parezca paradójico, lo principal que habría que decir es que el guionista no debe de confiar al diálogo todo su quehacer. El guionista novel nunca debe de olvidar que su referencia es la pantalla, un mundo visual donde la palabra debe de convivir con la imagen. Ambas se necesitan y se buscan. Una imagen vale por mil palabras pero una palabra también puede valer por mil imágenes”.


Love

Editorial Artezblai

JOSU MONTERO

Antonio Cremades: “Conocí a Josu, no podía ser de otro modo, viendo teatro en la Muestra de Teatro Español de Autores Contemporáneos de Alicante; él había ido a presentar la Colección Textos Teatrales de Artezbai, y aunque apenas nos hemos vuelto a ver en un par de ocasiones más, tengo a Josu, y supongo que el sentimiento es mutuo, como un buen amigo. Hombre de teatro, inquieto como pocos, colabora con la revista de artes escénicas Artez ,es profesor de escritura dramática y poeta.

Love nos remite al territorio de los sentimientos, de las emociones. Toda escritura es un acto de amor entre el autor y el lector, entre el dramaturgo y el espectador, y si entendemos el amor como entrega, la escritura no puede ser otra cosa que un ejercicio pródigo y generoso. ¿Y qué es lo que Josu Montero nos ofrenda en esta obra? ¿Es tan desolador el panorama cuando se trata de amar? Parafraseando a Carver, ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor? ¿Es posible huir de uno mismo para llegar al otro, o por el contrario, estamos irremisiblemente condenados al fracaso, a la soledad? Josu no cae en el error de dar respuestas. Su teatro sólo plantea interrogantes, es ’un pedazo casi hiperrealista de realidad recortado en el vacío escénico‘.

En este ramillete de escenas, en este mosaico de desencuentros que es Love, su autor ha logrado vertebrar las distintas caras con que se presenta eso que llamamos amor, eludiendo con destreza el escollo en el que tan a menudo suelen caer las piezas construidas a base de sketches.

En este caos de impresiones no quisiera dejar pasar por alto dos puntos que me parecen significativos en el teatro de Montero, y en especial en esta obra; uno de ellos es la utilización de los silencios. Unos silencios que en ocasiones realzan las palabras que los preceden, otorgándoles un significado especial, y siempre confiriendo al texto un ritmo, un tempo que alcanzará su verdadero sentido en la puesta en escena.

El otro punto hace referencia al carácter literario del texto. “Love” es la obra de un poeta, sí, pero de un poeta de la escena, no lo olvidemos; preñada de metáforas e imágenes. Josu Montero ha buscado y encontrado ese difícil equilibrio entre tema y melodía”.


De Chicho

Poesía Hiperión

CHICHO SÁNCHEZ FERLOSIO

Amancio Prada: “Porque en mi cabeza manda el corazón, a veces me callo teniendo razón”. Chicho es el cantor con más gracia y talento que he conocido. Algunas de sus canciones se hicieron muy populares en los años sesenta y la gente las cantaba pensando que eran “anónimas”, ese estado de gracia de una fama superior. No puede aspirar un autor a mayor gloria. Él sólo publicó dos elepés, uno en Suecia, de título y fecha inciertos, y otro en España, A Contratiempo, en 1978, ambos descatalogados. Forman la huella sonora que ha dejado en mi vida y en la de tantos amigos: su memoria. Respetuoso con todo el mundo: “Hay que respetar más a las personas que a las ideas, porque las personas sufren y las ideas no”. Todo lo hacía por gusto, por amor al arte. Así era Chicho. Cráneo privilegiado. Genio y figura. “Ni mejor ni peor” diría él”.

Carmen Martín Gaite: “Saludamos en la supervivencia y la insolencia de Chicho Sánchez Ferlosio, esa conjunción imperecedera de desgarro, burla y placer típica de los niños expulsados de todos los paraísos, menos de aquel recinto cerrado y secreto donde, de espaldas a las catástrofes, aún pueden seguir jugando con las palabras”.

Rafael R. Costa: “Creo que Chicho amaba los fractales porque veía en ellos un camino hacia lo infinito. Meditabundos por curiosear al acuífero del surrealismo y la ocurrencia concienzuda, estimulados con el sahumerio tertuliano y refugiados en ese riachuelo freudiano de la amistad, aquellas tardes ferruginosas y ojituertas nos dedicábamos Chicho y yo a buscar por simultáneos recovecos palabras con las cinco vocales sin repetir ni fallar. Llamemos eucaliptos a las acacias, murciélago al gorrión, digamos duodécima por doce, bandurriero por guitarrista y al ladrón bauticemos hurtadineros… Muy pronto, el entusiasmo auténtico que presumíamos y la contundencia eufórica de la imaginación nos llevó largas horas (gigasegundos viene a ser lo mismo, decía) de la costurería al cuadernillo, del enunciado a la numeración.

Llegamos a reunir doscientas en muy poco tiempo, dispares, distintas, neuróticas, valgan blusonería y leguminosa, siendo aceituno la primera de la lista y zurrapiento la última”.

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