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Rodolfo Ruiz Ligero (Fito)

El pasado 29 de noviembre hubo un conato de incendio en un sótano del edificio del teatro, donde antes de cerrarse, se encontraba la sala de fiestas.

Este conato fue rápidamente sofocado por los bomberos, pero encontró un eco desproporcionado en la mayoría de los medios de comunicación, ya que la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento están interesados en “echar leña al fuego “(nunca mejor dicho).

También las declaraciones desafortunadas de la portavoz de la Plataforma de Defensa del Teatro Albéniz contribuyeron a generar un estado de alarma o de opinión, que se deslizó interesadamente hacia la crítica de la okupación del Hotel Madrid.

Para la buena información del “respetable” conviene saber que la estructura metálica del teatro está en perfecto estado: el forjado es de viguetas metálicas y el pórtico de fachada y el perímetro de la zona del teatro (patio de butacas y escenario) es de hormigón armado con pilares de 80 centímetros aproximadamente de ancho, siendo la apariencia general óptima.

El telón cortafuegos está en perfecto estado, aunque elevado y con dos aparentes abolladuras; el telar no presenta desperfectos; las pinturas de los rosetones o piezas enmarcadas están sin rozaduras, arañazos o desconchones; los baños no muestran ninguna lesión considerable, salvo los ocurridos por los problemas recientes con la bajante y la pocería a revisar; los espejos muestran algunas irregularidades de azogue, pero de poca importancia; las lámparas están perfectamente y los mármoles impecables. Por último, los autómatas de madera maciza están en perfecto estado, incluidos sus motores, faltando sólo alguna correa de transmisión.

En conclusión: el estado del teatro, para llevar años cerrado, es plenamente satisfactorio, por lo que de conseguir su reapertura, el tiempo y coste de puesta a punto sería mínimo.

Ahora sólo faltaría conseguir que sea declarado Bien de Interés Cultural y forzar al Ayuntamiento y a la Comunidad de Madrid a que conmine a su propietario para que lo arregle y reanude su actividad teatral. De lo contrario, las administraciones públicas deberían quedarse con el teatro y establecer una gestión pública y comunitaria.

Hay que señalar, por último, que las catas realizadas por una empresa de la construcción nos hacen pensar en el posible proyecto de demolición del edificio, por lo que se hace más urgente que nunca conseguir la declaración de Bien de Interés Cultural para el Teatro Albéniz.

¡Viva el Teatro Público Albéniz con gestión comunitaria!

En el próximo número de la revista aportaremos el listado de todos los teatros/cines cerrados de Madrid y los proyectos de rehabilitación y modelos de gestión y programación de los mismos.

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