Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Carmen Arévalo

En tablilla

En Segovia, el día 12 de diciembre de 2009 a las 8.30 de la tarde, se ha producido el parto. Marcela, la esposa del Brigadier, ha dado a luz una niña a la que pondrán por nombre Angelina. Será bautizada en Madrid con las aguas del Teatro del Canal el día 17 de diciembre a las 21.30. A tal evento asistirán todas las autoridades y demás VIP que estén en el corte. El director de éste cotarro, Juan Carlos Pérez de la Fuente, dice que hasta D. Enrique Jardiel Poncela, que estás en los cielos, asistirá en espíritu, que no en cuerpo.

En la rueda de prensa

¡Qué bien habla el director de la obra, del elenco y de todo su equipo! ¡Qué bien hablan los actores protagonistas de la obra, del director y de todos sus compañeros de reparto! ¡Qué bien quedan todos contestando a esas preguntas de rigor! El resto de la compañía estamos sentados en las primeras filas cerca de los periodistas y las teles. “Todos no cabemos en la mesa, pero luego nos haremos la foto con toda la compañía”, nos dijo el director.

Entre Chete, El Dicenta y Lapausa, está Soledad Mallol (Lallenaplazas). Hacía 28 años que no habíamos coincidido. Ella se hizo “Virtud” y ahora habita con nosotros. El primer día de ensayo, entre besos, abrazos y saltitos, no parábamos de decirnos: “¡Estás igual!” “¡No, tú eres la que está igual!” “¡Las dos estamos iguales!”.

Es lo que tiene esta profesión, que no te permite hacerte mayor por dentro, la carcasa de fuera es otra cosa pero no hay que darle demasiada importancia. Los 28 años sin vernos se redujeron a unos segundos, no había pasado el tiempo entre nosotras.

Sole y yo, junto con las Teresas, Valentín y Sánchez (ésta última nos dejó hace mas de un año) formábamos parte del ballet de Torrebruno, Éramos las “Rockies” en el programa infantil 003 y medio. ¡Cuántos años hace! ¡Cuántas risas hemos pasado juntas! ¡Cuántas risas hemos vuelto a pasar ahora recordándolo todo! Nuestros comienzos juntas en el T.E.I. con Layton, Plaza, Narros…, las dos coincidimos en que la persona que más nos marcó (para bien) fue Arnold Taraborrelli.

Cuando conocí a Arnold, descubrí un mundo que había añorado sin saberlo. Aquella chica de la Alcarria llena de fantasías no se podía imaginar que un día se cumplirían sus sueños. Después de conocerle, en mi vida hubo siempre un antes y un después.

De la mano de él me sentí en Broadway. Fui reina en sus famosas diagonales llevando un manto de flores y una corona imaginarias, luciendo un sol en el pecho, del cual he procurado no desprenderme nunca y que por todos los medios he tratado de no oscurecerlo con las nubes de la inseguridad. Y lo más importante, aprendí a confiar en mí y en mis escasos talentos que fueron creciendo gracias a él. ¡Cuánto has hecho por los actores, Arnold! Eres el alma de esta profesión, los pocos actores que no te conocen se mueren por hacerlo. “¡One, two, three, four, five, six, seven, eight…! ¡Toca culo, toca pecho, toca el aireeee…!

Estamos en el turno de preguntas de los periodistas y yo me había ido con mi Arnold a otra parte. Es lo que tiene ser “escritora”, que te dejas llevar…

Los que estamos fuera de la mesa nos miramos. Algunos periodistas no se lo curran mucho y te dan ganas de intervenir. En estos momentos, me gustaría que me preguntasen algo, pero como no soy demasiado importante, lo mejor que puedo hacer para que no se me quede nada dentro y se me pudra, es hacerme periodista igual que me he hecho escritora, y preguntarme a mí misma.

–Te veo muy contenta y muy mona… ¿podrías decirme el motivo?

–Es que estoy trabajando en este montaje, ¿sabes?, y cuando trabajo me pongo muy contenta y muy mona, todo me sienta bien desde la comida hasta la ropa y encima de no engordar, me quito años. Es cómo si me hicieran un lifting gratis.

–¡Ah, qué bieen! Con la que está cayendo… ¡qué suerteee! ¿Podrías hacerme una crítica imparcial de la dirección y también de los actores? Así, entre nosotras, puedes decir todo lo que se te pase por la cabeza.

–Pues mira, encantada. Ya tenía yo ganas. De la dirección solo te puedo decir que es de lo más brillante que se ha visto últimamente (descartando el cráneo privilegiado del director, claro) y con respecto a los actores, están todos para comérselos (incluida yo). Hay un abanico de interpretaciones que hacen las delicias del espectador. Te enumero. Chete: imponente y marcial como su propio nombre indica. Jacobo: el actor en estado puro. Soledad: un río de emociones, ingenio y risas. Carolina: seductora, mentirosa, fantástica. Perezagua: mi buen amigo, tan brillante bordando siempre los personajes. Zori: el buen hacer (el más joven). Paco: la sensibilidad hecha arte. Dani: ese todoterreno artístico. Ana y Sara: guapas, gentiles y con mucho talento. Samu: Ese armario lleno de interpretaciones sorprendentes. Parece que Jardiel hubiera escrito los personajes pensando en ellos. Doce actores en estado de gracia… y gracias a la dirección.

¡Ya está! ¡Qué subidón hacer una crítica! ¡Qué bien me lo he pasado! Me ha salido una crítica muy imparcial, tipo Ordóñez. ¿Puedo saludar? Saludo a toda la compañía que me estará leyendo, al señor director, al equipo técnico… ¿Puedo cantar? Como broche de oro me gustaría cantar. Una habanera por ejemplo. Va por usted, Jardiel.

P.D. Arnold, creo que ya te lo he dicho alguna vez, pero por si acaso: Te quiero mucho.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn