Mujer : El Ministerio de Igualdad

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Amparo Medina

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído.

El Ministerio de Igualdad de España se creó en la IX Legislatura bajo la presidencia de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE) para impulsar las políticas sociales recogidas en la Ley para la Igualdad y en la Ley Integral contra la Violencia sobre la Mujer, así como los programas sociales del Instituto de la Mujer y del Instituto de la Juventud. El nuevo ministerio recoge las competencias de Igualdad que en la VIII Legislatura de España tenía el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, el cual pasó a llamarse Ministerio de Trabajo e Inmigración. La persona escogida por el presidente del Gobierno para dirigir este ministerio de nueva creación es Bibiana Aído, la hasta el momento ministra más joven de la historia de la política española.

Las palabras que reproducimos a continuación pertenecen al discurso inaugural de este ministerio el 14 de abril del año que corre.

Discurso de toma de posesión de la ministra Bibiana Aído

Reflexión

Si Victoria Kent, Clara Campoamor o Margarita Nelken, o cualquiera de las mujeres que fueron pioneras en la lucha por los derechos de la mujer, levantaran la cabeza y vieran que entrado ya el siglo XXI el gobierno socialista ha creado un ministerio dedicado a luchar por la igualdad, ¿qué pensarían? Es innegable que releyendo la evolución de la mujer en la sociedad del siglo XX, mucho se ha avanzado. Impensable vivir las experiencias que nos cuentan nuestras madres o nuestras abuelas donde su libertad como personas se veía mermada por unas imposiciones absurdas y carentes de todo respeto hacia la mujer. Pero seguimos en la lucha y la creación de este ministerio es una prueba palpable de nuestras necesidades (laborales, sociales, familiares) y una reflexión de lo mucho que todavía nos queda por hacer.

“El trabajo realizado en la anterior legislatura, los importantes avances conseguidos a nivel legislativo y los esfuerzos de tantas personas, han contribuido a situarnos hoy en un nuevo punto de partida hacia la igualdad real y efectiva.

Quiero tener un recuerdo especial para todas las mujeres que a lo largo de la historia han sembrado la semilla de la esperanza de vivir en un mundo más libre y más igualitario. Para todas las que, en muchas ocasiones desde el anonimato y a veces a costa de su propio sufrimiento, han luchado por vivir en un planeta más habitable. Por todas ellas, y por todas las que siguen peleando cada día desde cualquier ámbito por avanzar hacia una sociedad más justa, asumo este reto. Y lo asumo con el convencimiento de que no hay nada más digno que luchar cada día por vivir en un país donde las personas más débiles o las tradicionalmente sometidas y dominadas, tengan su propia voz para reclamar que las relaciones sean más igualitarias y por tanto más creativas y fecundas.

Un país en el que el dolor de tantas mujeres sea el dolor de toda la sociedad. En nuestra lucha sin tregua contra la violencia de género, trabajaremos para proteger a las mujeres víctimas, tarea más urgente, y para lograr el aislamiento social de los agresores.

Trabajar por la igualdad es trabajar por el conjunto de la ciudadanía, es apostar por un modelo social basado en el equilibrio y en el reconocimiento de las mismas posibilidades para todas y todos, con independencia de la condición, con independencia del sexo. La igualdad debe ser una seña de identidad de la España sólida y cohesionada.

La igualdad es mucho más que una cuestión de justicia social, es también una de las principales impulsoras del desarrollo social, político y moral de nuestro país. Pensando en nuestro futuro económico, debemos ser conscientes de que la igualdad es un requisito de la competitividad.

Hay que redefinir las relaciones entre los ámbitos privado y público: asentar un nuevo modelo social que asuma la corresponsabilidad como eje vertebrador de una sociedad más humana, comprometida con su futuro y plenamente igualitaria.

Evaluar de forma constante la aplicación de la Ley de Igualdad, apoyar al empleo femenino, eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres o buscar mayores oportunidades para la juventud, son retos que tenemos delante.

Deseo que el discurso de la igualdad no sea sólo un discurso de mujeres, sino un discurso de ciudadanía, de mujeres y de hombres, que impregne cada uno de nuestros actos. Solo así estaremos de una vez por todas en el camino hacia la consecución de esos valores que hacen al género humano más digno.”

Bibiana Aído

Fuente: Ministerio de Igualdad

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn