Nuestro teatro 107

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El tiempo es un sueño, y Asunción un pájaro en el bosque

Autor y director: Rafael Álvarez “El brujo”
Producción: Producciones Picaflor
Iluminación: Gustavo Segovia
Dirección musical: Anna Fernández Torres
Con (por orden alfabético): Asunción Balaguer

Tarde fría de domingo en Madrid. Cola para entrar a ver a Asunción Balaguer, pues es ella el motivo de que haya tantos espectadores. Los mismos espectadores que se levantarán al final para aplaudir. Entre ellos algunos conocidos de la profesión, más o menos populares. Unos y otros conscientes del esfuerzo de mantener un monólogo. Más a su edad. Más cuando el monólogo se construye sobre la propia vida. Y, ella, complaciente, acepta el convertirse en una abuela del teatro que reúne a la familia alrededor y cuenta. Cuenta que es una niña de Manresa de familia con posibles. Cuenta que su madre la animó para que fuera un pájaro libre en el bosque y no uno enjaulado como querían las monjas. Cuenta que el obispo que presidía en su casa las veladas musicales maternas desapareció durante la guerra. Cuenta que su padre voló tras la guerra. Cuenta unos comienzos teatrales en unos tiempos duros. Habla de amistades. Habla de acentos. Habla de Paco (Rabal, se entiende, aunque no lo cuente) el hombre de las manos frías, como esta tarde de domingo. Y cuenta que se empieza demasiado joven en la profesión de actores y actrices. Antes siquiera de tener la suficiente experiencia para entender a esos personajes que difícilmente se volverán a interpretar. Y sigue hablando como el pájaro libre del bosque canta en la rama y embelesa, aunque no siempre, aunque no a todos, con su canto. Libre, ahora que ya sabe que soñó este y todos los tiempos buenos y malos. Los suyos. Los que le pertenecen. Que otros vendrán.

La casa flotante, el arte de traspasar fronteras

Autores, títeres y objetos: Joaquín Casanova y Elisa Ramos
Dirección, espacio escénico, iluminación y proyecciones: Joaquín Casanova
Producción: La Maquiné, Gran Teatre del Liceu, Festival Internacional de Música y Danza de Granada
Adaptación e interpretación musical al piano: José López Montes
Vestuario: Capi Vallecillos y Elisa Ramos
Con (por orden alfabético): Lola Martín (Narradora), Ana Puerta (actriz manipuladora), Elisa Ramos (Noé) y José Rodríguez (actor manipulador)

Página Web: http://www.lamaquine.com

A pesar de ser un espectáculo para niños La Maquiné llena un festivo por la mañana el Teatro Real de Madrid. Siempre apetece pensar que son los hijos los que engañan a los padres y los llevan al teatro. Que son los alumnos los que llevan al profesor o a la profesora. No, no es así. Pero esta historia de una niña llamada Noé que vive en una Tierra seca, desértica, y aún así es capaz de soñar con la lluvia, incluso con el diluvio, dispara la imaginación tanto de los niños como de los adultos. Y de la propia Noé, que construye una barca en un lugar sin agua y mete en ella con distintas estratagemas a todo bicho viviente, incluida una pulga. Y aquí está el quid de la cuestión. La materialización de la niña, interpretada por Elisa Ramos, autora de la obra. Y la de los animales, títeres manipulados en la sombra por otros dos actores, que convierten a felinos, gallinas, pollitos, pingüinos, jirafas, y otros animales de goma espuma, incluida una trompa de elefante, en seres reales. Todo para contar una historia con la música de Montsalvage y Debussy y un texto que apenas sugiere, hila gestos, movimientos y escenas dejándolos a veces huérfanos de palabras necesarias, al albur de la disparatada mente infantil de adultos que ya no comprenden y pequeños que les falta mucho para no comprender. Haciendo real la premisa de que sobre el escenario no hay fronteras que valgan para los creadores que valen. Que cualquier disciplina puede subirse a un escenario, pero que no cualquiera las puede subir.

La inapetencia y La extravagancia, ligeras cargas de profundidad

Autor: Rafael Spregelburd
Dirección y producción: Diego Sabanés
Arte: Diego Estímola
Iluminación: Rosibel Rojas
Sonido: Joaquín Marinelli
Con (por orden alfabético): La inapetencia: Patricia Almohadilla, Delfín Estévez, Camila Viyuela. La extravagancia: Lola Polo

Página Web: http://lainapetenciaylaextravagancia.wordpress.com/elenco/

Convoca la sala Azarte de Madrid durante el mes de octubre a un mini festival Spregelburd que incluye estos dos estrenos. Son obras cortas pertenecientes a su Heptalogía de Hyeronimus Bosch. Dos miniaturas tratadas con mimo por el equipo que las monta y produce. Dos miniaturas que hablan de las familias. De los intentos paternos por mantener la unidad familiar que se deshace a medida que los hijos crecen y se independizan. En La extravagancia, mediante la historia de tres hermanas mellizas que se niegan a reunirse aunque en ello les vaya la vida. En La inapetencia, mediante una mujer que entiende su lugar en el mundo como madre y esposa en una familia más imaginaria que real. En ambas piezas, el dolor y el resentimiento se retroalimentan y favorecen el abandono incluso de uno mismo. Temas que no suponen una tragedia griega gracias al humor del texto y, en cierto modo, a los recursos de clown que usan los actores, como si no lo fueran. Sobre todo, Lola Polo, capaz de desdoblarse en su hermana atravesando una puerta, y Patricia Almohadilla. Protagonistas respectivas de cada una de las obras. Y que tienen que vérselas consigo mismas y con unos personajes en video a los que replican como si estuvieran incluidas en la misma película.

FdOaP: Hans was heir! ó ¡Qué derroche!

Concepto, dirección y diseño de escenario: Zimmermann & de Perrot
Producción: Verein Zimmermann & de Perrot en coproducción con varios teatros y escenarios europeos
Dramaturgia: Sabine Geistlich
Música: Dimitri de Perrot
Coreografía: Martin Zimmermann
Iluminación: Ursula Degen
Sonido: Andy Neresheimer
Vestuario: Franziska Born
Con (por orden alfabético): Tarek Halaby, Dimitri Jourde, Dimitri de Perrot, Gäel Santisteva, Mélissa Von Vépy, Methinee Wongtrakoon y Martin Zimmermann

Página Web: http://zimmermanndeperrot.com/

Comienza un nuevo apartado en Nuestro Teatro dedicado al Festival de Otoño a Primavera de Madrid (FdOaP), la enésima reinvención del Festival de Otoño de Madrid que a partir de ahora programará durante toda la temporada en los Teatros del Canal. Y empieza con el derroche del espectáculo que inaugura esta edición. Derroche de medios, lo primero, como es esa casa giratoria que ocupa el escenario. Móvil perpetúo de la acción en la que van a no estarse quietos los actores componentes de esta troupe cirquense. Que muestran una depurada técnica para convertir cada movimiento, cada gesto, en una señal, en un signo que no significa nada y cuyo propósito, buscado o no, es la belleza estética y, a veces, la risa fácil e inocente como la que se oye a varios de los niños que asisten al espectáculo y a los adultos, que contentos de oírles reír, les acompañan. Menos claro qué cuentan y para qué lo cuentan. Si lo que pretenden es la sorpresa y el pasatiempo, lo han conseguido. Si no era eso, es un espectáculo fallido que dejará en la retina muchas impactantes imágenes, una música agradable y poco más.

Antonio Hernández

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