Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Antonio Hernández

Woyzeck, compañía, consuelo y aplausos sinceros

Autor: Georg Büchner (en versión de Juan Mayorga)
Producción: Centro Dramático Nacional
Director: Gerardo Vera
Escenografía: Max Glaenzel y Estel Cristià
Iluminación: Juan Gómez-Cornejo
Vestuario: Alejandro Andujar
Música: Luis Delgado y Mariano Marín (sobre temas de Béla Bartók)
Sonido: Roc Mateu
Movimiento escénico y coreografía: Chevi Muraday
Caracterización: Eva Fernández

Con (por orden alfabético): Joan Bermúdez (Soldado 2), Críspulo Cabezas (Soldado 1), Helena Castañeda (El tonto), Javier Gutiérrez (Woyzeck), Trinidad Iglesias (Vecina), Andoni Larrabeiti (Soldado 3), Mariano Marín (Pianista), Markos Marín (Tambor mayor), Chani Martín (Andrés), Jesús Noguero (Capitán), Helio Pedregal (Doctor), Lucía Quintana (Marie), Sergio Sánchez Shaw (Suboficial), Marina Seresesky (Charlatana/puta), Sara Sierra (Niña 2), Ana María Ventura (Vieja), Marita Zafra (Niña1)

Uno llega y se sienta, comienza la obra y ya no podrá dejar de mirar, escuchar y seguir lo que pasa en el escenario. Los actores y las actrices que allí se encuentran, incluido el pianista, le cogen al público sus ojos y sus oídos y no se los sueltan hasta que se hace el oscuro. Y lo que sucede es la historia, incompleta, sin terminar, del cabo Woyzeck. Barbero del regimiento al que su mujer engaña, su capitán explota y su médico usa en un experimento dietético con guisantes. Fiel representante del pobre hombre, corriente y común que tan bien encarna Javier Gutiérrez.

Como Lucía Quintana, encarna a la esposa, pobre y corriente, a su Marie. Y como el resto del elenco que bajo la dirección de Gerardo Vera dicen un texto versionado con mimo y sabiduría por Juan Mayorga para que la tragedia ofrezca al público, como antes, con los griegos, consuelo y compasión. Lo que no es poco en los tiempos que corren. Y los espectadores se lo agradecen con una de las mayores y más sinceras ovaciones que se recuerdan en las últimas temporadas de este teatro. Pues no, no hay presión crítica. Una crítica que les ha abandonado por incomprensión.


Las más fuertes, el premio es Ana Marzoa

Autor y director: Eusebio Lázaro
Producción: E Lazar Producciones
Escenografía: E Lazar
Iluminación: Eusebio Lázaro y José J. Fernández “J”
Vestuario: Rafael Díaz
Música: Arnau Vilà
Sonido: Studio 340
Coreografía: Carlota Ferrer

Con (por orden alfabético): Eusebio Lázaro (director), Ana Marzoa (actriz), Yolanda Ulloa (actriz) y Nazaret Vázquez (actriz)

Pide a gritos este espectáculo un estreno fuera de la programación del Festival de Otoño, y una mayor sencillez y simplicidad que el rodaje le dará. Necesita un estreno en una sala más pequeña, donde la intimidad no se diluya en la ancha boca del Teatro Fernán Gómez de la Plaza de Colón de Madrid; donde la cercanía del espectador acompañe a las actrices, a las más fuertes. Una sala alternativa o la sala pequeña del Español o las que el CDN tiene en Madrid. Porque qué no podría hacer Yolanda Ulloa, un poco perdida, la verdad, pero manteniendo el texto y el tipo, en ese papel ingrato que le ha tocado jugar de actriz harta de su director que también es su marido. Ingrato a ojos del género masculino, claro está, pues el género femenino asistente parecía asentir y afirmar una por una sus palabras mirando de reojo al propio que las acompañaba. Y qué podría hacer Ana Marzoa, esa actriz que coge el testigo de la tristeza de la crónica de una separación, la de la primera parte de este díptico teatral, y convierte la entrega del premio que le van a dar en una risa, un jolgorio para el espectador que se había quedado mustio y algo perdido en el interludio musical, la transición que había entre las dos obras que componen el espectáculo. Triunfa la cómica Marzoa, y el público se lleva su premio.


Veraneantes, roce y cariño al borde del mar

Autor y director: Miguel del Arco
Producción: Teatro de la Abadía y Kamikaze
Producciones Escenografía: Eduardo Moreno
Iluminación: Juanjo Llorens
Vestuario: Ana López
Música: Arnau Vilà
Sonido: Studio 340
Coreografía: Carlota Ferrer

Con (por orden alfabético): Ernesto Arias (Ernesto), Israel Elejalde (Israel, marido de Bárbara), Miquel Fernández (Miquel, hermano de Bárbara), Elisabet Gelabert (Elisabet, esposa de Raúl), Bárbara Lennie (Bárbara esposa de Israel), Miriam Montilla (Miriam), Chema Muñoz (Chema, tío de Raúl), Lidia Otón (Lidia, hermana de Israel), Manuela Paso (Manuela) y Cristóbal Suárez (Cristóbal)

Es el verano una época para aflojarse. Eso se dice, tal vez, porque en regiones cálidas, cuando no calurosas, como la nuestra, solemos aligerar y “ablusar” la ropa. No aligera ni “ablusa” Miguel del Arco su versión de los Veraneantes de Máximo Gorki. Nos mete de lleno en esos espacios reconocibles del roce y el cariño de nuestros veranos al borde del mar. Veranos azules, donde sí, siempre hay roce, pero no, no siempre hay espacio para el cariño, menos para el amor. Con carácter de entomólogo coge a estos personajes que se aman, algunos a sí mismos, y se odian, también a sí mismos, y observa y diseca cuál es la naturaleza de su relación, de su malestar en la cultura. Y nos reconocemos a nosotros mismos subidos allí. Bárbara no es Bárbara, es… Y Carmen no es Carmen es… Lo hacen de tal manera que son nuestros amigos, nuestros vecinos, los colegas del trabajo o los de la infancia que aún seguimos viendo y frecuentando a pesar de las decepciones que mutuamente nos infringimos.


Comedia y sueño, el buen teatro que nos merecemos

Dramaturgia: Juan Carlos Corazza, a partir de Comedia sin título de Lorca y de Sueño de una noche de verano de Shakespeare
Traducción: Ana Gracia, Alicia Borrachero e Isabel García Lorca
Producción: Fundación Federico García Lorca y Compañía Teatro Estudio
Director: Juan Carlos Corazza
Escenografía: Jean Guy Lecat y Juan Carlos Corazza
Iluminación: Irene Cantero
Vestuario: Alejandro Andújar y Adriana Parra
Maquillaje y peluquería: Violeta Pérez
Música: Rafa Castejón y Tamar Novas

Con (por orden alfabético): Alicia Borrachero (Soldado 2), Rafa Castejón (Soldado 1), Alba Flores (El tonto), Isabel García Lorca (Woyzeck), Javier Godino (Vecina), Ana Gracia (Soldado 3), Manuel Morón (Pianista), Tamar Novas (Tambor mayor), Violeta Pérez (Andrés), Xenia Reguant (Capitán), Raúl Sanz (Doctor) y Oscar Velado (Marie)

El vestíbulo de la Sala Cuarta Pared se llena de expectación y excitación para ver Comedia y Sueño. Y en la sala, mientras el público ocupa las butacas, los actores bailan una mazurca para dos muertos: Shakespeare y Lorca. Dos muertos muy vivos elegidos por Corazza para establecer un discurso sobre la verdad del teatro. ¿Son los amores de Sueño de una noche verano, A midsummer night’s dream, más o menos verdad que la revolución de la inacaba Comedia sin título lorquiana? Ambas son obras sombrías y son el teatro. Son acción y son pensamiento en escena gracias a los actores y las actrices que desdoblados en múltiples personajes dicen el texto, lo cantan o lo acompañan de música para el disfrute del público. Un auditorio que ríe con el aparentemente ligero Shakespeare del sueño y piensa con el aparentemente profundo Lorca de los últimos tiempos. Actores y actrices que reivindican con su buen hacer la profesión que han aprendido o perfeccionado al lado de Corazza, profesor de cómicos donde los haya. El aplauso no se hace esperar cuando acaba la obra.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn