Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Antonio Hernández

Todos eran mis hijos, la presencia de los que se dice que no existen

Autor: Arthur Miller
Producción: Producciones Teatrales Contemporáneas
Director y versión: Claudio Tolcachir
Escenografía y vestuario: Elisa Sanz
Iluminación: Juan Gómez Cornejo

Con (por orden alfabético): Jorge Bosch (George Deever), Alberto Castrillo-Ferrer (Frank Lubey), Carlos Hipólito (Joe Keller), María Isasi (Sue Bayuss), Fran Perea (Chris Keller), Gloria Muñoz (Kate Keller), Ainhoa Santamaría (Lydia Lubey), Nicolás Vega (Dr. Jim Bayuss), Manuela Velasco (Ann Deever).

Acabada la Segunda Guerra Mundial, la vida vuelve a ser tranquila y aburrida en los suburbios neoyorquinos de clase media. Una madre espera al hijo que desapareció en combate y que todos, excepto ella, dan por muerto. Un padre espera con ella. Y un hijo, el otro hijo, que también fue a la guerra, espera tener un mundo mejor con la que fue la novia de su hermano, el desaparecido o el muerto. Si no, la guerra no hubiera tenido sentido.

Pero, como toda familia, esconden un secreto. Es un secreto a voces. Oculto en el silencio de los otros, los amigos y los conocidos, porque el secreto sólo lo pueden desvelar sus dueños, que también son los amos del dinero. El dinero manchado de la guerra que regula la vida y las relaciones en los idealizados suburbios americanos que, desde entonces, se replican a lo largo y ancho de este mundo.

Si ese mundo no es un mundo lejano, si sigue dando luz a este siglo XXI en el que vivimos, es gracias a Arthur Miller. Y, también, a los actores y actrices que, bajo la batuta de Tolcachir, son y están tocados por el don de dar presencia a los que se supone que no existen. No importa la edad, ni el sexo, ni lo largo o corto que sea el papel que representen. Encarnan a los Keller y a los que les rodean como si fueran realmente ellos. Y recogen el aplauso del público. Un público que aprecia el sutil gesto de Carlos Hipólito hacia Fran Perea cuando saludan por tercera vez en escena con el teatro en pie. Un apretón en el hombro. Imagen a medio camino entre pasar el testigo y reconocerle como uno de los nuestros, de nuestro teatro.


La fiesta de los jueces, o recuperar la tradición del bufón de la corte

Versión y dirección: Ernesto Caballero
Productor: Teatro El cruce
Escenografía y vestuario: Curt Allen Wilmer
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Música: Luis Miguel Cobo

Con (por orden alfabético): Silvia Espigado (Sra. Marta, Magistrada 3), Karina Garantivá (Eva, hija de la Sra. Marta, Magistrada 4), Jorge Martín (El secretario Licht, Magistrado 6), Jorge Mayor (Ruperto, novio de Eva, Magistrado 8), Santiago Ramos (Juez Adán, Magistrado 1), Juan Carlos Talavera (Inspector Walter, Magistrado 2), Paco Torres (Veit, padre de Ruperto, Magistrado 2), Rosa Savoini (Sra. Brígida, Magistrada 5).

Santiago Ramos es siempre un buen reclamo para el público. Se lo merece. Pero no menos se merece ese reconocimiento el resto del elenco de esta obra. Actores y actrices que, sin representar a ningún magistrado en concreto, recuerdan a tantos jueces y tantas juezas que últimamente ocupan con frecuencia los medios de comunicación españoles. Lo hacen con argumentos que se oyen no solo las en bocas de sus señorías, las de verdad, sino, como diría Porta, el rapero, “en boca de tantos”.

Oírlos en un escenario, todos juntos, sus replicas y contrarréplicas, mientras representan El cántaro roto de von Kleist en la clausura de un acto institucional de la judicatura, es más revelador de lo que parece. Pone de manifiesto, tal vez, no solo cómo está la administración de justicia en España, sino el nivel de pensamiento de los que como ellos y ellas recibieron una elevada educación y formación en la que el Estado ha invertido mucho dinero. Ellos y ellas que dirigen o creen dirigir el país. Hace gracia, aunque no tanto si se piensa bien, por mucho que los bufones hagan reír y sus canciones alegren los maltrechos corazones por unos minutillos.


Avenue Q, el musical gamberro de una generación preparada

Autor: Jeff Whitty
Música y letras: Jeff Marx y Robert López
Adaptador: Miguel Antelo
Productores: Smedia, Vértigo, Drive y Trasgo (Vorágine y El Reló)
Director: Yllana
Director musical: Julio Awad
Director de muñecos/taller: Eduardo Guerrero
Dirección técnica: Juan José Rivero
Escenografía: Anna Tusell
Iluminación: Juanjo Llorens
Sonido: Javier G. Isequilla
Vestuario: Juanjo Delgado
Caracterización: Toni Santos

Con (por orden alfabético): Thais Curia (Christmas Eve), Pablo Muñoz-Chápuli (Brian), Julián Fontalvo (Swing), Noemí Gallego (Swing), Antonio Garde (Swing), Isabel Malavia (Kate/Lucy), Inma Mira (Kate/Lucy), Ángel Padilla (Princetone/Rod), Leo Rivera (Trekkie/Osito azul/Nicki) y Mayka Sitte (Gary Coleman).

Ya no se llama Barrio Sésamo. Ahora es Avenue Q. Ya no enseñan lo que es cerca y lejos. Ahora, enseñan que los hombres dicen “meter” y las mujeres “compro” y “se”, y que de la unión de lo que dicen sale la palabra “compro-meter-se”. Porque esta historia protagonizada por marionetas que han crecido y envejecido, al igual que los niños y niñas a los que educaron y entretuvieron, cuenta la historia de un barrio cualquiera en las afueras de la gran ciudad, donde seres de carne y hueso y de goma espuma, junto con algún que otro monstruo, forman una “Qmunidad” de entretenidos en la absurda búsqueda de una meta, un objetivo, que de sentido a esas vidas precarias en las que andan sumidos.

Sí. La sinopsis da para un dramón. Sin embargo, el espíritu gamberro recorre la obra y hace reír al personal, que aplaude un número musical sí y otro también. Y que agradece el nivel técnico de los jóvenes, pero suficientemente preparados, actores y actrices que ya sea encarnando personajes reales, o moviendo y poniendo voces a los muñecos (alguno hay que pone la voz a dos personajes a la vez en el mismo diálogo como si nada) harán de Avenue Q un lugar común de su historia como espectadores adultos. Igual que Barrio Sésamo es un lugar común de su historia como espectadores infantiles y de la de sus padres como educadores.


Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn