Nuestro Teatro: El estanque dorado, Reikiavik y En la ruina

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En el estanque dorado o el acierto de casting

Vuelve esta obra a los escenarios madrileños, donde ya triunfó la temporada anterior, y donde sigue y seguirá triunfando pues aunque se anuncia hasta noviembre, si sigue llenando así, no será raro que vuelva. La causa de este éxito, sus actores y actrices, y en concreto los magníficos Lola Herrera y Héctor Alterio, que nada más empezar la obra te hacen olvidar quienes son para convocar a Etel y a Norman, los personajes protagonistas. A los que no dejaron ya salir de escena hasta que se acabe la función. Y a cuyo talento se une el de Magüi Mira, directora de esta propuesta, pero también actriz, lo que se nota en su forma de dirigir, en la manera que los actores convierten texto en vida, pues lo que se dice también se hace, es movimiento, es acción y ocupa espacio de una forma orgánica en ese bonito bosque, real y figurado a la vez, que ha creado Gabriel Carrascal. Como esa escena en la que Adrián Lamana, que hace del adolescente Billy Rey, cuenta que sale de “caza”, a ligar, mientras se coloca un paraguas entre las piernas y lo levanta. Ejemplo muy gráfico de cómo está pensado este trabajo que se convierte en sutileza, ironía y un no sé qué en el caso de Lola Herrera y Héctor Alterio. Algo que va más allá del tiempo que llevan subidos a las tablas y de la experiencia acumulada de una vida en el teatro. Están simplemente para premiarlos.

Así, la historia de estos ya viejos compañeros de viaje, un matrimonio de toda la vida, que no tienen nada que esconderse pues ya se saben todo el uno del otro, clava los ojos y los oídos de los espectadores en el escenario que agradece de pie y con fuertes aplausos lo que les han contado al final de la función.


Autor:
Ernest Thompson en versión de Emilio Hernández
Directora: Magüi Mira
Producción: Teatre Romea y Pentación Espectáculos
Escenografía: Gabriel Carrascal
Iluminación: José Manuel Guerra
Vestuario: Rodrigo Claro y Cuca Ansaldo
Espacio sonoro: David San José

Con (por orden alfabético): Héctor Alterio (Norman), Lola Herrera (Etel), Adrián Lamana (Billy Rey), Camilo Rodríguez (Bill Rey) y Luz Valdenebro (Chelsi)

Página Web: http://pentacion.com/obras-en-cartel/en-el-estanque-dorado/

 

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Reikiavik o la memoria y la imaginación del futuro

Reikiavik vuelve a mostrar la calidad de Juan Mayorga como autor teatral y el salto cualitativo que ha dado como director con esta historia de dos parias. Dos mundos que están en un mismo mundo: el mundo de los parques sin sentido que nos hacen los políticos para que estemos entretenidos y que ocupamos los ciudadanos con nuestras vulgares preocupaciones. Dos parias que han encontrado su salvación en contarse el duelo ajedrecístico que tuvo lugar en Reikiavik entre Bobby Fischer y Boris Spasski, una forma de contarse el mundo que conocieron, en el que aprendieron a vivir y en contárselo a los jóvenes. Cuentos vitales y de su vida, que también son los cuentos y la vida del público asistente. Que serán la herencia recibida y a preservar pero que en la “transmisión de bienes” se deteriorarán, es inevitable, dando lugar al (des)conocimiento acumulado y generalizado, que nada tiene que ver con el entusiasmo y el cariño con el que se reciba la herencia. Y que se construirán a base de memoria e imaginación. Memoria que será memoria escrita, el libro, no se concibe otra opció, e imaginación que será un presente que dibuja, hoy y aquí, pasados posibles. Memoria e imaginación que convierten esta obra en el teatro clásico del futuro.

Sí, así de complejo es el texto de Mayorga. Un texto que dice, que tiene mucho que decir. Necesitado de la buena dirección dinámica con la que se representa y de los mejores profesionales en la escena y detrás de ella para ser real y para que haya carne en el asador y el aroma de esta carne haciéndose vaya ocupando el patio de butacas y haga salivar al espectador. Un público que atiende atónito al gran trabajo de Daniel Abadalejo y César Sarachu, los dos parias. Un público que encuentra en el personaje del muchacho, interpretado por la actriz Elena Rayos, a su representante en escena, el que hace en su nombre las preguntas que deben ser contestadas, respondidas, para que la historia también sea la del que se sienta, escucha, entiende y aplaude. Y aplaude mucho para recompensar la obra pero, también, el gran trabajo actoral sin el que no sería posible apreciar el indiscutible trabajo de Mayorga.

 

Autor y director: Juan Mayorga
Ayudante de dirección: Clara Sanchis
Producción: Entrecajas Producciones Teatrales
Escenografía y vestuario: Alejandro Andújar
Iluminación: Juan Gómez Cornejo
Imagen: Malou Bergman
Sonido: Mariano García
Con (por orden alfabético): Daniel Albadalejo (Bailén), Elena Rayos (Muchacho) y César Sarachu (Waterloo)

Página Web: http://cdn.mcu.es/espectaculo/reikiavik/

 

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En la ruina o la telecomedia surrealista

Mola. Mola mazo sentarse en las butacas de la sala principal del Lara y toparse con una escena llena de gente joven batiéndose el cobre con esta obra. Una obra del reputado autor Jordi Casanovas que no parece haber sido muy bien entendida por su director. Motivo por el que no se acaban de pillar aspectos que están en el texto y que él mantiene. Como por ejemplo, esas huelgas y disturbios que se producen en las calles mientras sus protagonistas están a por uvas o ensimismados en la salita con lo suyo, que ya es bastante.

La dirección se ha quedado con la parte más festiva de la obra. Una decisión como otra cualquiera que la ha llevado a cruzar El hostal Royal Manzanares, de la recientemente fallecida Lina Morgan, y un cuarto de estar que bien podría encontrarse en los tebeos de la 13 rue del Percebe. En este caso, una casa ocupada por unos personajes cercanos a los treinta que tratan de vivir en su arruinada casa y en su arruinado mundo, en el que el nombre del griego Varufakis suena a palabra mágica. Entretenidos en la precariedad, en los abstrusos discursos universitarios, en sus patologías y sus tratamiento o en el asequible entretenimiento de los videojuegos. Un mundo para el que autor encuentra solo dos respuestas posibles: la magia o el amor (que también es mágico).

Fruto de dicha dirección, la obra funciona por escenas que, reconozcámoslo, tienen su gracia. Y, a la vez, hacen que los actores estereotipen sus personajes. Recurso que juegan con competencia más que suficiente para formar parte de esa cantera que llena, gracias al triunfo de la ficción española, las cadenas de televisión de comedias para un público que quiere, más que nada, reír, aunque sea de sí mismos, con la cena y antes de irse a la cama pues mañana les espera otra ocasión para arruinarse. Los mismos que se sientan en las butacas de patio y ríen y aplauden las gracias.

 

Texto: Jordi Casanovas
Dirección: Noé Dènia
Producción: Nuria Landete
Escenografía: David Barrocal y Román Barrocal
Iluminación: Ariel D. Zeitunlian
Vestuario: Alba Toajas
Coreografías: Raquel Carrillo
Maquillaje: Lilian Barba
Música: Jordi Ballarín

Con (por orden alfabético): Aida de la Cruz, Rafa Delgado, Fátima Domínguez, Diana Gómez, Vincenç Miralles, Gabriela Pulgar, Marta Romero y Carlos Serrano.

 Página Web: http://www.teatrolara.com/project/la-ruina/

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