Nuestro teatro: “El misántropo”, “Éramos tres hermanas”, “La bella de Amherst”, “Alegrías las justas”

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El misántropo, la libertad para contar de Miguel del Arco

Esta es la obra que todo el mundo quería ver desde que se conoció la existencia del proyecto. Un nuevo del Arco que empezaba su andadura en provincias antes de llegar al Teatro Español. Primeras semanas en la capital de lleno absoluto contra el que ha jugado el buen tiempo y el mentidero de la profesión de Madrid que se ha sentido defraudado por un producto que consideran fácil y comercial. Sin embargo, no es tan sencillo actualizar a Molière, aunque cuando se ve la inteligente propuesta del director, su rotundidad, su claridad, y la facilidad con la que parece haber llegado a esa solución, de la impresión de que cualquiera podría haberlo hecho y entre esos cualquiera se encuentran los que comercian por comerciar con esto del teatro. Consciente, el propio director avisa que es una adaptación libre. Libertad que se da para permitirse hacérselo entender a un espectador que o bien le duele todo, por la que le está cayendo, o bien ya está anestesiado, de tanto recibir. De hacerle entender cómo somos y lo difícil que nos resulta dimitir de lo que somos, no por nosotros mismos, sino por los otros a los que amamos y los que odiamos. Pues Alceste, el misántropo, dice odiar a todos aquellos entre los que se encuentra a la que dice amar. La Celimena que Bárbara Leannie interpreta como si no hubiera, que las hay, otra forma de hacerlo, y que al otro lado encuentra a un Israel Elejalde, que interpreta a Alceste, siempre en presente. Como si lo que sucediera ocurriese con la espontaneidad con que fue descubierto y fijado en la sala de ensayos. Un teatro, tal vez, que el espectador vea como sentado en su cómodo sillón de orejas, en su salita de estar, en el refugio del hogar en tiempos de desahucios. Un mundo, una seguridad, que esta obra llama a abandonar, llama a dejar, a dimitir, a salir de ese cómodo teatro de sillones de oreja para ponerse a caminar a la intemperie y respirar lejos de las cloacas que se esconden en callejones traseros junto a los cubos de basura, ir donde otro mundo sea posible y encontrar otros “los otros” a quién amar, también.

El misántropo
Autor: Molière (en versión libre de Miguel del Arco)
Dirección: Miguel del Arco
Producción: Kamikaze Producciones
Escenografía: Eduardo Moreno
Iluminación: Juanjo Llorens
Sonido: Sandra Vicente (estudio 340)
Coreografía: Carlota Ferrer
Vestuario: Ana López
Con (por orden alfabético): Israel Elejalde (Alceste), Raúl Prieto (Filinto); Cristóbal Suárez (Orente), Bárbara Lennie (Celimena), José Luis Martínez (Clitandro), Miriam Montilla (Elianta), Manuela Paso (Arsinoé). Asier Etxeandía, colaboración especial (voz tema musical Quédate quieto)
Página Web: www.kamikaze-producciones.es/gallery/misantropo-2/

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Éramos tres hermanas, I want to go to Moscow

Sin duda está ha sido la sorpresa de la temporada. Y es que, aunque siempre se espera una obra de altura de Sanchis Sinisterra, una acertada e interesante dirección de Carles Alfaro y una interpretación impecable de Julieta Serrano no se estaba preparado para lo que se ha visto en el Teatro de la Abadía, antes de iniciar la que debería ser una larga gira. Pues el recuerdo decadente de esta tres hermanas rusas nacidas de la obra de Chéjov, su melancolía, sus renuncias, su tristeza y ese olor a sopa de col, que -sin estar presente, el público imagina- mezcla perfectamente con un posible estándar americano en el que se canta al deseo de ir a una ciudad grande, como es Moscú. Ciudades grandes, paradigmas de progreso, sueño de todos aquellos oprimidos o reprimidos, independientemente de su clase, que desconocen las servidumbres y las esclavitudes de dichas ciudades. Lugar inalcanzable para estas tres hermanas para las que su tiempo ya pasó. Moscú, ciudad a la que ya solo se la puede cantar, y con el ritmo y la melodía de la música hacer latir los corazones y bombear la sangre para vivificar hasta el último rincón de un cuerpo, que agotado en una triste y gris vida diaria, todavía quiere sentir el revoloteo de mariposas en el estómago. El mismo que hacen sentir sus tres actrices, la ya citada Julieta Serrano, Mamen García y Mariana Cordero que, incluso, convierten su catarro, el que como tres hermanas comparten ese día de representación, en un elemento que suma en esta historia en la que el único hijo varón hereda y sus tres hermanas viven con la dilapidación de esa herencia y las nuevas ideas de una advenediza cuñada, aprendiendo que lo único que tienen y les van a dejar tener es a ellas mismas y sus pequeñas historias de ciudades de provincias. En las que se refugian y se mantienen, incluso cuando ya se saben muertas.

Éramos tres hermanas
Autor: José Sanchis Sinisterra
Dirección: Carles Alfaro
Producción: Teatro de la Abadía
Escenografía: Carles Alfaro y Vanessa Actif
Iluminación: Carles Alfaro
Sonido: Javier Almela
Maquillaje y peluqiería: Esther Barnecilla y Nayra Lobato
Vestuario: Miguel Crespí
Con (por orden alfabético): Mariana Cordero, Mamen García y Julieta Serrano.
Página Web: www.teatroabadia.com/temporada/ficha.php?id_obra=412

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La bella de Amherst, la bella de la Guindalera

María Pastor. María Pastor, ha de repetirse su nombre una vez más si uno quiere recordar que en escena no está, porque no puede estar, Emily Dickinson, la famosa poeta norteamericana que protagoniza esta obra. Y entender que la que está es una de las posibles Emilies Dickinsons, la que han construido esta actriz y su padre, Juan Pastor, el director de escena, mediante la tensión que se palpa y se siente entre ambos. La que se produce entre los muchos años de un padre y los pocos de una hija que crece y se hace grande, ¡qué gran actriz! Capaz de reconocer sin tapujos que realmente se hará con el personaje cuando al menos haya tenido cuarenta representaciones ante el público, pues sabe que toda actuación, toda interpretación, se completa con la energía de los espectadores. El inteligente, sensible y avisado público que ocupa esa pequeña sala cada tarde noche los fines de semana para escuchar la biografía de la poeta norteamericana. Una biografía abstracta que se concreta en un sencillo y hermoso espacio surrealista deudor de Magritte y de una Alicia que acabase de tomar el té con el sombrerero loco y persiguiese una liebre con los pies descalzos. Mientras, la poeta mira con “los brazos abiertos” y es capaz de encontrar la palabra justa, aunque insuficiente, en el pequeño mundo al que voluntariamente se recluyó. El de la habitación propia, la casa propia que fue capaz de hacer casa de todos los que se acercan a leerla. Un torrente de sensaciones, de pensamientos, de relaciones, de deseo que dejan clavado a un espectador que no puede por menos de interesarse por lo que sucede en escena, incapaz anticipar lo que va a suceder. Atrapado por la energía que se despliega delante de él, que le va cargando hasta hacerle estallar en unos sonoros y repetidos aplausos.

La bella de Amherst
Autor: William Luce
Versión y dirección: Juan Pastor
Producción: Teatro La Guindalera y Micromecenas Productores
Escenografía: Juan Pastor
Iluminación: Sergio Balsera
Vestuario: Ana Montes
Con (por orden alfabético): María Pastor (Emily Dickinson)
Página Web: www.teatroguindalera.com/la-bella-de-amherst-emily-dickinson/

Foto: Manuel Benito

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Alegrías las justas, que bastante bonita es la vida ya de por sí

Impresiona la lista de autores que han colado un sketch en esta obra. Pero menos que los populares actores y actrices, compañeros de profesión, que apoyan a Maika Jurado y Roser Pujol en el vídeo promocional de esta producción. Desde Concha Velasco a Carmen Machi, pasando por Javier Cámara. Y que a pesar de reestrenar y programar no muy buen día, un lunes, consiguen hacerlo en el Pequeño Teatro Gran Vía, famoso por sus exitosas stand up comedies a la española, después de haber fogeado el espectáculo durante casi un año en lugares más pequeños aún y alternativos. Y, así, engrasado, ajustado y afinado lo suben al escenario para hacer reír. Sabiendo que la risa, la de verdad, es característica de seres inteligentes. Espectadores que entendiendo lo serio que es el asunto de la vida, saben ver lo ridículo que es vivir y reírse, reírse como si les fuera la vida en ello. Y como principales responsables, dos cómicas capaces de interpretar con muy pocos elementos, a parte de la palabra y unos cuantos y contenidos gestos, por ejemplo, una conversación entre La maja desnuda de Goya y La Mona Lisa de Leonardo Da Vinci. Actrices suficientemente “anzueladas”, término para describir el trabajo que debe hacer un actor y acuñado en la popular obra El año que viene será mejor, como para hacer humanos unos personajes en unas situaciones normales, mejor dicho, en situaciones supranormales, por encima de la norma, de lo corriente y moliente, de la experiencia diaria en la calle. Una vida bonita ya de por sí.

Alegrías las justas
Autores: Yolanda García Serrano, Danny Horror, Carlos Molinero, Ignacio del Moral, Jaime Pujol, Félix Sabroso, Paco Tomás, José Ignacio Tofé, y Antonio Zancada.
Dirección: Quino Falero
Producción: Rovima Producciones Teatrales
Vestuario: Mónica Durán Missmoneypenny
Música: Metáfora Galaxia
Con (por orden alfabético): Maika Jurado y Roser Pujol
Página Web: www.rovima.es

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