Obituario 89

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Concha Bardem , 1918-2008

La desaparición de uno de los miembros de los Bardem viste de luto a una de las familias más admiradas y queridas en el entorno cinematográfico español. La actriz catalana Concha Bardem Faust falleció, el pasado 16 de abril en Barcelona, a los 90 años. La actriz de cine, teatro y televisión, es, y será recordada siempre como una de las actrices más populares de los setenta, periodo en el que participó con éxito en algunas de las películas más prolíficas de la década. Conxita triunfó en comedias como ­¡Vámonos, Bárbara! (1978), de Cecilia Bartolomé; Alicia en el país de las maravillas (1978), bajo la dirección de Jordi Feliu o La fiebre del oro (1993) de Gonzalo Herralde.

Conxita Bardem, prima hermana de la veterana actriz Pilar Bardem y tía de los hermanos Bardem, inició su carrera en el teatro al terminar la Guerra Civil española, primero en la compañía de Carmen Carbonell y Antonio Vico y luego en la de Guadalupe Muñoz Sampedro, tía de Pilar Bardem. Más tarde formó parte de la compañía de teatro de Joseph María Flotats, participando en las obras Por un ‘sí’ o por un ‘no’ y Las tres hermanas. Conxita fue una de las fundadoras de la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña (AADPC) y miembro de AISGE, sociedad que gestiona los derechos de propiedad intelectual de los actores. En el cine, junto a Concha Velasco y Patxi Andión, trabajó en el drama escrito por Roberto Bodegas Libertad provisional (1976). Ese mismo año formó parte del elenco de la película Las largas vacaciones del 36 de Jaime Camino y dos años más tarde colaboraría con Jordi Cadena en su film La oscura historia de la prima Montse y en 1983, Jaime Chávarri contaría con ella para su proyecto cinematográfico Bearn o la sala de muñecas. La muchacha de las bragas de oro (1980) de Vicente Aranda se convirtió en una de sus películas mas aclamadas al compartir cartel con una joven Victoria Abril. Un genio en apuros (1983) de Lluís Josep Comerón o El pianista (1999) de Mario Gas han sido algunos de sus últimos éxitos en cine. Su última actuación en teatro fue en el Teatre Lliure con el título Arsenic i puntes de coixi, dirigida por Ana Lizarán, junto a Carme Molina y Jordi Bosch. Muy querida en la profesión y enormemente apreciada por su familia, Pilar Bardem la recuerda como una persona buena, muy divertida y “con la sonrisa más bonita del mundo… ¡lo único que hacía mal eran mis coletas…!”.


Ana Sáez, 1934-2008

Ana Sáez era una de esas actrices “de las de siempre”, eterna y necesaria secundaria de muchas películas y una gran profesional en esta competición de fondo –y de obstáculos– que es la vida en el teatro. Ana Sáez empezó a trabajar a una edad tardía, y fue en los años ochenta cuando realizó sus primeras incursiones en el cine. Desde su primera película, Sólo un dibujo (1983) de Antonio Martínez, participó en varios largometrajes como Futuro imperfecto (1984) de Nino Quevedo o Barroco (1989) de Paul Leduc.

En la década de los noventa comenzó a actuar en series de televisión y continuó su carrera cinematográfica, sin dejar nunca de participar en montajes de teatro. Durante estos años destaca en las películas Justino, un asesino de la tercera edad, Matías, juez de línea o Atilano presidente.

En los inicios del siglo XXI, Ana Sáez, una mujer dinámica y vital, continuó trabajando en obras de teatro, como Mujeres al vapor (2000) o series como Hospital Central, Cuéntame o Amar en tiempos revueltos; también participó en películas como La vida mancha o El laberinto del fauno.

Ana era, según sus conocidos, divertida, irónica y atrevida, moderna para su edad y de una personalidad arrolladora. Tuvo buenas amigas en la profesión: Mayrata O’Wisiedo, Mar Regueras, Consuelo Trujillo, Mercedes Castro… y otros compañeros y aprendices en esta carrera que a veces se convierte en una de relevos; ahora toca recoger el suyo, coger aire y continuar trabajando. En su memoria, y en la de todas las grandes actrices que no fueron siempre las protagonistas, pero han sido imprescindibles, gracias.

“Adios Anita, un beso muy grande y buen viaje, como el que tuve la suerte de compartir contigo; tuvimos momentos de mucha risa y siempre despertabas en todos los que te conocíamos una inmensa ternura… Que te cuiden un poquito las estrellas, te lo mereces”.

Mercedes Castro


Ismael Abellán, 1948-2008

Ismael Abellán nació en noviembre de 1948 y falleció en Madrid el 16 de junio de 2008. Actor muy versátil, paseó su rostro lorquiano por exitosas series de televisión como La banda de Pérez, Éste es mi barrio, Anillos de oro o El botones sacarino, ficción basada en el simpático personaje de Francisco Ibáñez. Intervino en el mítico “Estudio 1” con Cuatro historias de alquiler y Mamá, levántate y anda; y en “Tarde de Teatro” con Los extremeños se tocan, de Pedro Muñoz Seca. En cine destacó, entre otros papeles, con su protagonista de Al acecho (1987), primer largometraje de Gerardo Herrero, según la novela de Juan Madrid Nada que hacer.

“Gracias. Si bien es cierto que ya lo había hecho antes, en numerosas ocasiones, nunca había sentido tantísima necesidad de pronunciar estas palabras para que las oyeras: Gracias. Sé que el mensaje te ha llegado. Te has ido sintiendo cuánto ha repercutido tu vida en los más cercanos… y no tan cercanos. Quién te iba a decir, a ti, pobre incrédulo, que tu corazón siempre emanaba cariño y simpatía… cómo te hubieras podido imaginar que has enseñado grandes lecciones, no sólo con tus clases, sino también con tu presencia e incluso con tu ausencia…

La mitad de mí eres tú. Nací, crecí y me convertí en mujer. Y en actriz. Y tú has sido una pieza clave para que yo pudiera llegar a todo esto… gracias a ti existo y creo (de crear y de creer) y he perdido mucho, mucho miedo.

Gracias por la fuerza, por la fe, por el amor, por la paz que has traído a mi espíritu tras años de tormenta.

Descansa feliz, y orgulloso de tus logros. Has completado un trabajo difícil y extraordinario, casi imposible de describir, pero sé que siempre has sabido a qué me refiero.

Descansa sabiendo que has logrado enseñarme lo que es el amor incondicional, y que esa lección la guardaré y trasmitiré a mis hijos y mis nietos.

Descansa, que las semillas que has dejado, germinan fuertes y bellas.

Buen viaje y gracias, por siempre, gracias… y te quiero”.

Ruth Gabriel


Juan Ramón Sánchez, 1957-2008

Actor, músico y pintor, falleció el pasado 11 de abril de 2008 a los 51 años, tras padecer un cáncer de pulmón. Nació en Madrid en 1957 y siempre estuvo muy vinculado a Trillo (Guadalajara) y Noya, sus patrias “chicas”. Profesional polifacético y aventurero, era un hombre generoso, humilde y dotado de verdadera alegría y curiosidad hacia el mundo y sus habitantes, lo que le ha convertido en un buscador incansable de los gozos de la vida, la amistad y el amor.

Llegó a Madrid en los años setenta, y aquí dio sus primeros pasos como músico, siendo el bajista del grupo de pop Red de San Luis, formación con la que ganó el Festival de Sopot en Polonia. Juan Ramón Sánchez trabajó además en varias producciones cinematográficas con prestigiosos directores como Carlos Saura (Los ojos vendados, 1978). Sin embargo, su papel más popular no lo obtuvo en el cine, sino en la pequeña pantalla, donde en los años 80 conquistó a toda una generación con su papel de “Chema” en Barrio Sésamo. Animado por Chelo Vivares, su mujer –y la actriz que se escondía bajo Espinete–, Juan Ramón se presentó a las pruebas en las que se elegía al reparto para la segunda temporada de la famosa serie de televisión infantil y en el año 1983 se convirtió en el panadero más querido por los niños de todo el país. Tras su paso por Barrio Sésamo tuvo varias apariciones puntuales en televisión, en series como Farmacia de Guardia o Los ladrones van a la oficina.

También era uno de los fundadores de la sala Tribueñe, abierta en 2003 en el barrio de Ventas. En los difíciles momentos de su fallecimiento la sala programaba la obra Por los ojos de Raquel Meller. Juan Ramón era el responsable de la iluminación y el sonido, y una de las protagonistas de la obra es su mujer, Chelo Vivares, que ha continuado trabajando, el mejor homenaje posible a quién luchó siempre por mantener vivo el teatro. Su última interpretación la llevo a cabo en el 2006, en El retablo la avaricia, la lujuria y la muerte de Valle-Inclán. Juan Ramón dejó inconcluso un montaje sobre Lorca y otro sobre Nabokov que deseaba estrenar este mismo otoño. Que su valentía, la de abrir una pequeña sala en este Madrid de locos, sirva como ejemplo a tantos otros creadores con ganas de contar historias, y que su espíritu y el amor profundo de quienes le disfrutaron: su mujer, su hijo, sus amigos y su público prevalezcan como una de las materializaciones más puras de lo que puede ser la noble y sorprendente naturaleza humana.

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