Obituario 90

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Pedro Masó , 1927-2008

“Me siento cómodo en este mundo y me gustaría que fuese eterno: algunos no deberíamos cumplir años, hacemos mucha falta para entretener”.

El madrileño Pedro Masó Paulet, director, guionista y productor cinematográfico, inició su actividad en el séptimo arte como extra en los Estudios Chamartín. En 1943, José Luis Sáenz de Heredia le brindará la oportunidad de trabajar como botones en el rodaje de la película El escándalo. Su carrera en el ámbito cinematográfico continuará con sus labores como técnico-regidor y ayudante de producción, llegando a ser jefe de producción de varios largometrajes con apenas veintiséis años. Sin embargo, será en 1953 cuando se estrene como guionista en la película Como la tierra. A éste le seguirán otros títulos de gran éxito como Manolo guardia urbano, en 1956, o Los Ángeles del volante, un año después. En 1958 escribió el guión de una de las películas más populares de la historia del cine español: Las chicas de la Cruz Roja.

En 1962, creó Pedro Masó Producciones Cinematográficas, compañía con la que conseguirá algunos de los grandes éxitos comerciales del cine español con películas como Atraco a las tres, La ciudad no es para mí y la trilogía La gran familia, La familia y uno más y La familia bien, gracias.

Como guionista, Masó triunfará en El día de los enamorados, en 1959, Los chicos del Preu y Sor Citroen, ambas del año 1967; El astronauta, tres años después y, más recientemente, El Seductor en 1995 o Atraco a las tres y media en 2003.

En 1971 debutó como director y guionista de Las ibéricas. A este título le seguirían otros como Las colocadas en 1972 o Una chica y un señor. En 1999 escribió y dirigió La familia, 30 años después, película que se estrenó en la pequeña pantalla.

Para televisión, dirigió Anillos de Oro (1983) y Segunda enseñanza (1985); y tres años después, Brigada Central, con Imanol Arias. No obstante, su mayor éxito llegó en 1993 produjo y dirigió la serie Compuesta y sin novio con Lina Morgan y José Coronado como actores principales.

Tras recibir varios premios a lo largo de su carrera, y en 2006 la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España le dedicó su Goya honorífico por su intensa trayectoria profesional.

Pedro Masó supo encontrar la fórmula del éxito e impulsó la carrera de grandes guionistas como Rafael Azcona, directores como José María Forqué o actores como Alfredo Landa, Javier Bardem o Aitana Sánchez-Gijón. La muerte le sorprendió el pasado 23 de septiembre en su domicilio madrileño a los 81 años.

Laura Fernández


María Vaner, 1935-2008

María Luisa Aleandro Robledo, nacida en Madrid el 23 de marzo de 1935 y conocida bajo el seudónimo artístico de María Vaner, falleció el pasado 21 de julio en el sanatorio Mitre, tras sufrir un paro cardiaco, en la ciudad de Buenos Aires (Argentina). Hija de los actores Pedro Rafael Aleandro y María Luisa Robledo y hermana de la también actriz Norma Aleandro, estuvo casada con el director Leonardo Favio, llegando a ser una de las actrices más importantes del cine, el teatro y la televisión argentina durante décadas.

Su última actuación, bajo la dirección de Lucrecia Martel y junto a María Onetto fue en 2007, en la película La mujer sin cabeza, donde daba vida al rol de la “Tía Lala”. Un año antes, en 2006, interpretó a “Chola” en Cara de queso-mi primer ghetto, junto a Mercedes Morán, Federico Luppi e Inés Efrén, dirigidos por Ariel Winograd.

Su estilo indirecto y sutil la convertirán en una de las actrices más destacadas de la generación del sesenta en Argentina, protagonizando obras como Prisioneros de una noche y Tres veces Ana, ambas de David José Kohon. Durante esta década se convertirá en la protagonista de dos de los grandes clásicos de Leonardo Favio: El romance de Aniceto y la Francisca y Crónica de un niño solo. Tras completar sus estudios de Bellas Artes y trabajar como modelo publicitaria obtuvo sus primeros papeles en el mundo del cine en El secuestrador, de Leopoldo Torre Nilsson, El bote, el río y la gente y, años más tarde, le llegará su gran oportunidad al coprotagonizar En la ardiente oscuridad.

Tras recibir el premio a la mejor intérprete, otorgado por cronistas de cine y recoger el Martín Fierro por su labor en televisión, se dedicó a la docencia en diversos talleres de actuación e intervino en Los insomnes, Pinocho, Los dueños del silencio, Sentimientos: Mirta de Luniers y Estambul y La ciudad oculta. En 2002 participó en El juguete rabioso, dirigida por Javier Torre y basada en la obra de Roberto Arlt. Además, ese mismo año participará en la novela Alas, poder y pasión, emitida por Canal 13.

Ella misma declaró: “Me alegro de haber pertenecido a esa generación que intentaba crear un nuevo cine nacional de raíces humanas… Pero todo quedó en el pasado. Ahora, nuestra cinematografía está resurgiendo con enorme fuerza. Yo, otra vez, estoy en la cresta de la ola. Por suerte, por vocación, por amor”.

Laura Fernández


Teresa Sánchez, 1952-2008

Teresa se ha muerto. Nuestra Teresa “la larga” se ha ido y no me puedo hacer a la idea.

La última vez que hablé contigo, Teresa, quedamos que cuando te creciera un poco el pelo íbamos a quedar para tener una tarde de chicas y hacernos unas risas contando anécdotas y viendo fotos. Yo te llamo –me dijiste–, te lo prometo, que tengo ganas de que nos veamos. ¡Ah, y no se te olvide traer el vídeo de Torrebruno!

Ésa fue la última vez que oí tu voz.

A Teresa le llamábamos “la larga” para distinguirla de Teresa Valentín que era más baja. Era larga en todo, en su físico, en su generosidad y en el sentido que tenía de la amistad. Nos conocimos en las clases de Arnold, disfrutando como locas con la creatividad y el talento que generaba en todas sus clases ese maestro incomparable.

Un día me dijo que la habían llamado de TVE para formar un ballet que acompañara a las canciones de Torrebruno y a sus sketches; y ella nos propuso a Teresa Valentín, Soledad Mallol y a mí entre otras. De esa manera nos convertimos en las gogó-girls de Torrebruno. ¡Cuántas risas nos hemos echado, y cuántas anécdotas! Un año trabajando en ello dio para mucho.

Después de esa etapa coincidimos en varios “Estudio 1” y luego nuestras “carreras artísticas” tomaron diferentes derroteros, pero siempre hemos estado en contacto, y siempre estuviste allí cuando te necesitábamos, echando una mano; “para eso es la amistad”, decías.

El otro día cuando fui a verte ya no estabas consciente, pero por si acaso te dije al oído, para que nadie se enterase, lo mucho que te quería. Había muchos amigos en la sala de espera, enfrente de la puerta de tu habitación y dentro de ella y todos coincidíamos en que conocerte era quererte.

Allá adonde te hayas ido, seguramente te encontrarás con Ana Yebra, con Alberto de Miguel… Ya te veo organizando un pasacalles, o un pasacielos…

¡Qué pena tan grande que nos hayas dejado tan pronto, Teresa! Te voy a echar mucho de menos.

Carmen Arévalo


María Eugenia Núñez, 1975-2008

Querida María Eugenia:

El 20 de agosto cogisteis el vuelo equivocado o quizás, el destinado, quién sabe… rumbo a las Palmas, tu tierra. Te acompañaba Jorge, tu hijo de dos años. Tenías poco más de treinta años y una profesión que amabas con pasión.

Nos vimos justamente dos semanas antes del accidente, queríamos que nuestros hijos, ambos de la misma edad, se conocieran. Pienso en tu sonrisa, en tus ganas de salir adelante. Y contigo, ese pequeño ejército de actores que capitaneabas con tanta dedicación. Recuerdo cómo nos mantenías informados a los directores de casting de todas tus altas y bajas, de las representaciones de teatro a las que podíamos acudir para verlos, de las nuevas fotos, de los nuevos vídeos en tu web, siempre al día. Tus llamadas, creo, siempre oportunas y necesarias, para ti y para ellos.

Todavía recuerdo cómo me preguntabas con ahínco: “¿Por qué, Eva? ¿Por qué mis actores no trabajan más? ¿Por qué no consigo que entren fijos en la series? Son buenos de verdad, ¿por qué, entonces?”. Debido a las circunstancias, tú y yo teníamos más contacto y gracias a eso, empecé a valorar el trabajo de los representantes más “pequeños” .Y por favor, que nadie se ofenda con ese calificativo. Está dicho con todo el cariño y el respeto que me merecen esas personas que dirigen un grupo de actores que todavía no han dado el salto hacia delante que todos anhelan… que con mucho esfuerzo van logrando que todos vayamos recordando su nombre, los de sus actores, que pensemos en ellos cuando necesitamos episódicos, y que a base de más tiempo, llamadas y un poco de insistencia acaban consiguiendo que también les hagas una prueba para un fijo (viviéndolo como un gran logro profesional y personal). Se preocupan por sus actores como si fueran hijos o hermanos. Su posición también es complicada; están entre los actores con sus ganas, pasiones y necesidades y entre nosotros o las productoras, obligados a ser bastante más fríos y cerebrales en nuestra forma de actuar. Los veo entregados, trabajadores, apasionados, creyendo en lo que hacen y con quién lo hacen, sufriendo cuando no consiguen información, castings o entrevistas y felices como niños cuando consiguen que uno de sus actores… ¡por fin! entre fijo en una serie, ruede una película o participe en una buena obra de teatro.

Así eras tú. Y como me dijiste el último día que nos vimos: “Ser representante es lo que más me gusta del mundo (profesional). ¡Y lo voy a conseguir!”.

Hasta siempre, guapos.

Eva Bernal

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