Obituarios 105

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Yolanda Ríos

La actriz Yolanda Ciscar Mateu, que conoció la popularidad artística con el nombre de Yolanda Ríos, ha fallecido en Madrid a los sesenta años de edad.

De origen venezolano (nació en Caracas, 1951) pero afincada en la capital desde su juventud, irrumpió en el panorama artístico con tan solo diecinueve años, cuando participó en la película de Javier Aguirre: Pierna creciente, falda menguante (1970).

Desde entonces, esta socia número 293 de AISGE desarrolló una amplia actividad profesional en cine, televisión y, sobre todo, encima de las tablas.

En 1971 ya estrenó La llegada de los dioses, de Antonio Buero Vallejo. Su condición de rostro muy popular llegaría con las primeras temporadas (1972-73) del espacio de entretenimiento Un, dos, tres… Responda otra vez, donde interpretaba a una de las azafatas del programa.

En teatro estrenó Los peces rojos (1973), de Jean Anouilh, con dirección de Gustavo Pérez Puig; El afán de cada noche (1975), de Pedro Gil Paradela; Lo que vio el mayordomo (1979), de Joe Orton, con dirección de Ventura Pons y junto a Ismael Merlo y José María Caffarel; Vivamos hoy (1979), de Santiago Moncada, con Julia Gutiérrez Caba; o La vieja señorita del paraíso (1980), de Antonio Gala, junto a Mary Carrillo.

En 1986 se incorporó a la Compañía Nacional Española de Teatro Clásico, dirigida por Adolfo Marsillach, en la que permanecería durante varias temporadas. En ella estrenó títulos como Antes que todo es mi dama o El médico de su honra.

También se dedicó a la escenografía de montajes teatrales como Yo Leonor (2006), protagonizada por María Luisa Merlo.

“Era una persona muy querida y admirada por la profesión, en donde contaba con muchos amigos”, la recordaba la actriz Amparo Climent. Y añadía: “Este día de lluvia no le hace justicia a una mujer tan alegre y extraordinaria como era ella”.

R.A.


Juan Luis Galiardo

Nació en San Roque, Cádiz, en una familia de clase media acomodada, con un padre ingeniero agrónomo y un total de seis hermanos. Dejó sus estudios de Económicas e Ingeniería Agrónoma en Madrid para hacer interpretación en la Escuela Oficial de Cine y en la Escuela de Arte Dramático. Fue uno de los fundadores del grupo de Teatro Universitario Independiente (TEI) que dirigió Miguel Narros. Debutó con un papel de galán, un registro que le llevó a dar el salto al extranjero, especialmente en México, donde interpretó diversos papeles y desarrolló una gran actividad televisiva. En 1976 fue nombrado “Galán más popular” en Nueva York. A su regreso fundó Penélope Films, responsable de El disputado voto del señor Cayo (1986), de Antonio Giménez Rico, y de la serie televisiva Turno de oficio. Ha compaginado papeles protagonistas con personajes secundarios. Títulos como Soldadito español (1988), de Antonio Giménez Rico; Don Juan, mi querido fantasma (1989), de Antonio Mercero; Pajarito (1997), de Carlos Saura; y más recientemente El caballero Don Quijote (2002), de Manuel Gutiérrez Aragón; o El oro de Moscú (2002), de Jesús Bonilla, dan buena cuenta de su variedad de registros y su prolífica trayectoria. Esta carrera vuelve a estar unida a la cinematográfica iberoamericana con sus trabajos en Papeles secundarios (1989), de Orlando Rojas, y I love Miami (Dios o demonio) (2006), de Alejandro González Padilla. De su curriculum cabe destacar su nominación al Goya a la Mejor Interpretación Masculina de Reparto en 1989, por su papel en la película El vuelo de la paloma (1989), de José Luis García Sánchez; y el Goya que obtuvo a la Mejor Interpretación Masculina en el año 2000 por Adiós con el corazón (1999), del mismo realizador. Sus últimos trabajos cinematográficos son Miguel y William, de Inés París; El coronel Maciá, de Joseph María Forn, Clandestinos, de Antonio Hens y, más recientemente, La daga de Rasputín, de Jesús Bonilla, y La chispa de la vida, de Álex de la Iglesia. Ha trabajado con los mejores directores de cine español y bajo las órdenes de directores internacionales como Charlton Heston, Ken Annakin, Enzo Castellari y Alberto Lattuada y junto a actrices de la talla de Sophia Loren, Silvana Pampanini o Geraldine Chaplin. En teatro, uno de sus mayores éxitos ha sido El avaro de Moliére (2010-2011) y anteriormente Edipo Rey (2008) de Sófocles o Comedias Bárbaras, de Valle-Inclán (2003). Desde su debut en las tablas del teatro con Humo, de Juan Carlos Rubio ha intervenido en las más grandes obras de las tablas siempre con inmenso talento. No menos importante es su extensa carrera en televisión, Actualmente estaba rodando Gran Hotel en Antena 3.

R.A


José Félix Zamora

¡Qué palo gordo! Te me has ido, querido amigo actor. Me será muy difícil olvidar los encuentros y nuestras charlas “interminables” en el Café Galdós, en la que las mismas mayoritariamente versaban sobre nuestra bendita profesión, tan cruelmente “hermosa”.

Cuando alguien muere, resulta que siempre decimos: “Era bueno”. En este caso, no es una tópica muletilla. Eras tan buen tío y tan prudente, que muchas veces eso te perjudicaba y, sobre todo, en esta profesión nuestra en la que en tantos momentos tienes que arrojarte a la piscina “sin salvavidas”.

Y esa prudencia te condicionaba, sufrías y te ponías de mal humor. Recuerdo esa tarde en que amenazaba tormenta en la Plaza de Vicálvaro en la que te decía: “José, arriésgate. Miedos en algún momento todos tenemos”. “Ve a las productoras, hazte ver, habla con la gente. ¿Es que no me escuchas? ¿O es que lo que te digo te entra por un oído y te sale por el otro?” A lo que me contestabas: “No, no. Te aseguro que siempre escucho lo que me dices…” Y eras tan educado y agradecido que siempre que salíamos a tomar un café o íbamos al teatro o a donde fuere, ni bien regresabas a tu casa, me ponías un SMS que decía: “Gracias, me lo he pasado bomba”.

Alberto Cortés nos cantaba aquello de: “Cuando un amigo se va queda un espacio vacío, que no lo puede llenar la llegada de otro amigo…”

¡Qué palo gordo! Tate, te deseo encuentres la paz que aquí tanto te costaba encontrar.

Un abrazo muy fuerte para su familia.

Martín Mujica


Gustavo Pérez Puig

Foto: Pilar Cembrero.
(Centro de Documentación Teatral)

Su carrera artística se remonta a los años cincuenta, cuando, ya cursando estudios de Derecho y Filosofía y Letras, se inicia en el mundo del teatro, dirigiendo en el Teatro Español Universitario (TEU). Con tan sólo 21 años, convence al dramaturgo Miguel Mihura para estrenar Tres sombreros de copa (1952). Luego vendrían cientos de obras puestas en escena, entre las que figuran los estrenos de Escuadra hacia la muerte (1953), de Alfonso Sastre, Una bomba llamada Abelardo (1953) y Una tal Dulcinea (1961), ambas de Alfonso Paso, Diálogo secreto (1984), Lázaro en el laberinto (1986) o Música cercana (1989), las tres últimas de Antonio Buero Vallejo. Fue Director del Teatro Español entre 1990 y 2003, donde dirigió entre otras obras Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro; La venganza de Don Mendo, de Pedro Muñoz Seca; Angelina o el honor de un brigadier, de Enrique Jardiel Poncela; Misión al pueblo desierto, de Antonio Buero Vallejo y Cyrano de Bergerac, de Edmond Rostand. En 2008 regresó a la dirección con un nuevo montaje de Mihura: La decente, interpretada por Victoria Vera y Manuel Galiana. Dos años más tarde, produce Vamos a contar mentiras, de Alfonso Paso, dirigida por su esposa Mara Recatero. Pérez Puig se incorporó a Televisión Española en 1956, año de creación de la cadena. Sus comienzos fueron como regidor de plató y ayudante de realización. Convertido ya en realizador, sus primeros programas para el ente público fueron Café Cantante, Nace una canción (1958) y Teatro Apolo (1958-1962), en el que por primera vez en España se utilizó la técnica del play-back. A partir de 1959 comienza a dirigir teatro televisado y se convierte en uno de los realizadores de mayor prestigio en el país, con una sólida trayectoria que incluye participación en espacios dramáticos de prestigio como Teatro de familia (1959-1965), Primera fila (1962-1965), Historias de mi barrio (1964), Estudio 1 (1965-1985), La risa española (1969), Novela (1962-1978), El tercer rombo (1966), Buenas noches, señores (1972), con Julia Gutiérrez Caba, La Comedia (1983), Ninette y un señor de Murcia (1984), con Alfredo Landa, o más recientemente ¿Se puede? (2004), con Lina Morgan. Entre sus adaptaciones más celebradas figuran el Don Juan Tenorio interpretado por Francisco Rabal y Concha Velasco en 1966 o la obra Doce hombres sin piedad, de Reginald Rose en 1973, Lázaro en el laberinto (1986), ambas en Estudio 1 o ¡Vaya par de gemelas! (1983), con Lina Morgan que previamente había dirigido en el Teatro de la Latina de Madrid.

R.A

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