Palabros de teatro : Tocaba la “Batería”, un “Partiquino” con “Corbata”…

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Manuel Gallardo

… y se atusaba con su “Peine” en el “Puente” de un “Jardín” a “Hombros” de una “Diabla” que comía un “Bocadillo” de “Mierda” envuelto en un “Papelito”.

BATERÍA.- No se trata de cuatro tambores y tres platillos, ni tampoco de cuatro platos y tres soperas. No es la que dispara cañonazos, para llenar los bolsillos a más de cuatro… ¡cabrones (esto no es un taco, es un nombre propio) que se enriquecen con las guerras! No. Nuestra Batería también dispara, pero luces que embellecen a nuestras actrices y actores, que suavizan las sombras de las Diablas que dan luz a la escena. Están colocadas en la parte baja del escenario, en el Proscenio (otro palabro) en la Corbata (otro palabro). Estas Baterías fueron las que sustituyeron a las antiguas Candilejas (otro palabro). En la actualidad se usan focos de todo tipo, que se regulan a distancia, más eficaces, más modernos, más prácticos, pero menos románticos. Me gustaría hacer una función en blanco y negro y con Candilejas.

PARTIQUINO.- Es curioso, “Parti” viene de partir y “quino” de la corteza de un árbol medicinal. No sé cómo se habrán conjugado estas dos palabras para definir que un Partiquino es un actor, o casi, que interpreta Papelitos (otro palabro), pequeñas partes dentro del texto de una obra. Ya no se usa este palabro, ahora todos se creen primeros actores.

CORBATA.- Las señoras se emperifollan, cuando les viene en gana, con todo tipo de prendas, de los más inventados colores y formas; a los hombres sólo nos queda la humilde Corbata, esa corbata que los políticos se quitan o ponen, según donde vayan a dar su discurso depredador de votos. Afortunadamente, en el teatro no significa eso, es simplemente, esa especie de pasillo que hay entre el Telón de Boca (otro palabro) y el final del escenario que le separa del público.

PEINE.- Es la envidia de los calvos, no es que cuesten mucho, pero ellos se lo ahorran. Yo cuando era pequeño lo envolvía en un papel de fumar y tocaba musiquillas. Tu, tururú tutú… El Peine está situado en lo más alto del escenario; en el Telar (otro palabro), está formado por una especie de enrejados en forma de peine, de vigas de madera y hierros, que contienen unos carretes por donde pasan las cuerdas que sujetan las varas que suben o bajan sustentando los decorados.

PUENTE.- Todos sabemos que existen muchos puentes famosos en el mundo. Pero me jo…roba que uno de los más conocidos de Madrid se llame Puente de los Franceses. El nombre se lo pusieron por los ingenieros “franchutes” que lo construyeron para el paso del ferrocarril del norte, allá por el año 1860.

El ingenio madrileño le hizo hasta canciones en el 36, cuando lucharon las Brigadas Internacionales. “Puente de los Franceses, mamita mía, nadie te pasa, porque los milicianos, mamita mía, que bien te guardan”, lástima que no pudieran guardarlo hasta nuestros días. Pues había que cambiarle el nombre después de esos estúpidos guiñoles sobre nuestros deportistas. Yo creí que los españoles teníamos la patente de la envidia, no acaba uno de aprender.

La verdad es que me he aprovechado del palabro para protestar de esa burla envidiosa de los gabachos. ¡Cambiemos el nombre! Llamémosle “Puente de los Deportistas”.

También tenemos otros puentes, transformados a veces en viaductos, muy usados por los funcionarios. En el teatro llamamos Puente a un armazón de metal o madera, que cruza el escenario de derecha a izquierda sobre la embocadura interior del escenario y que sirve para colgar focos y tirar confetis simulando nieve.

JARDÍN.- Los hay verdes, con riego, con flores, con enanos horrorosos, y abejas que te pican si hueles una rosa sin mirar. Pero en escena no tenemos esas cosas. El Jardín ocurre cuando una actriz o actor, empieza un párrafo, se equivoca, quiere arreglarlo y empieza a decir un laberinto de incoherencias, sin ningún sentido y que por más que quiere arreglarlo, más chorradas salen de su boca. Lo peor de meterse en un Jardín es que tienes que salir de él por tus propios medios, los demás actores poco pueden hacer, sólo disimular la risa por las barbaridades que dice su compañero, de las que el público, afortunadamente no se entera.

HOMBROS.- Un machista nato, diría: “Hombros viene de hombres, que somos los que sustentamos el peso de… todo.” ¡Que te den! Es la mujer la que lleva el primer peso nuestro en su vientre. Los hombros están al lado de la cabeza y si decimos que el escenario es la cabeza de un teatro, los Hombros son los dos lados del mismo, que están ocultos al público y son el lugar donde esperan los actores y los decorados para salir a escena.

DIABLA.- El ligue, la chula, la fulana, la hembra del Diablo y acabo antes. Pero no, dentro del teatro no hay diablas de ese tipo. Las nuestras son de más altura, ya que están colgadas detrás de las bambalinas, (otro palabro) que las ocultan del público, ya que son luces, bombillas de colores o no, que sirven para iluminar la escena y están dentro de una especie de cajas alargadas. También sirven para que las actrices, en particular, protesten por que las hacen sombras en los ojos, algo que se subsana con las luces de la batería.

BOCADILLO.- No es lo mismo que bocata, que era lo que comíamos los actores cuando hacíamos dos funciones y no teníamos tiempo para salir del teatro a cenar. ¡La función única! Eso lo conseguimos los veteranos, a ver lo que conseguís vosotros. Bueno vamos a dejarlo. El Bocadillo teatral es una corta actuación del actuante, ya que si es larga se llama Párrafo o Longaniza (otros dos palabros).

MIERDA.- Es curiosa la definición de este palabro escatológico. La conoce todo el mundo y se usa muy a menudo y de muy diversas maneras: “vete a la mierda”, los finos dicen “vete a la M”, “este Gobierno es una mierda” ¿Por qué? Y lo justifican rápidamente: “Se reparten el pan y los peces y a nosotros nos dejan las espinas”. También se dice: “qué mierda de sueldo” y “esos políticos están hasta aquí de mierda”.

En fin que estamos rodeados de tanta mierda, que se nos pringan hasta las tostadas.

¿Quién no ha pisado una mierda de perro que dejó en la acera el guarro de su dueño? ¿Quién no ha dicho alguna vez: “A la mierda Pepito”. Que no sé porque tuvieron que escoger ese nombre. Total que si tuviéramos que mandar a la mierda a todos los mierdas que debían estar en la mierda, no tendríamos bastante mierda. Y como ya he dicho que este teatral palabro lo conoce todo el mundo, no lo defino, sólo añado que al menos nuestra Mierda sirve de abono.

PAPELITO.- Aconsejaría a los actores que empiezan su andadura en el teatro, que no desdeñen los Papelitos. Por mi larga experiencia profesional, que se reduce… a toda mi vida, ya que salí a un escenario a los 15 días de haber nacido, sustituí al muñeco que sacaba mi madre en la función, y me cargué la escena, desde entonces no he dejado de amar al teatro y amar a los que lo aman. Por todo ello me permito deciros que yendo poco a poco, aprenderás mucho a mucho. Desconfío de los que hacen un protagonista la primera vez que pisan un escenario.

Cuida esos pequeños Papelitos que al hacerlos siempre serás el primer actor en el momento de interpretarlos, y el público estará pendiente de tu interpretación y de tus palabras.

Continuará…

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn