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Elocuencia, humor y simpatía para vender todo tipo de enseres, un oficio que desaparece

Clara M. Rabadán

Miguel Angel Gallardo, o mejor conocido en el mundo de los charlatanes como el ‘charlatán manchego’, ha resultado ganador del XXVII Concurso Nacional de Charlatanes de Orihuela. Pese a que sólo quería participar, su venta de carteras desbancó al resto de participantes.

Miguel Ángel Gallardo actuó como maestro de
ceremoniasen la gala de premios de la
Unión de Actores.

CMR.- ¿Qué se siente al ostentar el título de campeón nacional de charlatanes?

MAG.- En primer lugar una sorpresa pero también una satisfacción, porque sin tener que ver con el mundo de los charlatanes he podido llegar hasta allí y ganar el Concurso. Aunque llevo muchos años acudiendo al concurso mi intención era sólo participar, pero hice un número en el que vendía una cartera que entusiasmó y por el que gané. Se habían presentado otras nueve personas de España.

CMR.- ¿Un oficio o un hobby para usted?

MAG.- Es sólo un hobby, yo soy actor pero nunca he querido jugar a ser charlatán. Yo me presentaba como un cómico. En realidad, es un hobby que forma parte de unos de mis personajes, por lo que realizo una fusión de verdad y ficción, llevo muchos años uniéndolas. Alguna vez he representado el número de vender en la calle, pero yo soy anterior a los realities de la televisión. Soy actor pero tengo humor de charlatanes. Además, he estudiado la historia de los movimientos de los charlatanes desde los años 30 hasta ahora, lo que me llevó a hacer un documental que estrené en Abycine, Charlatanes hablando por los codos, y ahora acudo a eventos.

CMR.- ¿Desde cuándo lo practica?

De cerca


Imagino que el principal objetivo del concurso es dignificar una profesión
que ha caído en el olvido…

En efecto, el charlatán utiliza una verborrea con mucho sentido del humor para vender un objeto concreto, situándose en medio de un corro de personas, que es lo que a mí más me atrae como actor: esa interacción directa con el público. El charlatán improvisa a menudo, pero siempre se rige por un guión.

¿Desde cuándo se remonta la tradición de charlatán?

El precedente más inmediato viene de la Guerra Civil, concretamente cuando en un mercado de Barcelona se comenzaron a sacar los más diversos enseres para recaudar dinero. Más tarde, en la posguerra el charlatán se consolida como una figura importante y querida por la población. El declive comienza a producirse cuando se afianza la venta estable en comercios, viéndose afectados por las leyes de orden público.

¿Cuál es la clave para ser un consumado charlatán?

El humor, esa simpatía que ayuda a conectar con la gente.

El charlatán podría compararse a los monologuistas que hoy proliferan…

En el fondo es lo mismo, el charlatán representa una especie de obra de teatro en la calle, la diferencia es que debe vender un artículo en ese mismo momento.

¿En qué proyecto está embarcado ahora?

Trabajo en los talleres de interpretación de la Universidad Popular y doy clases en los institutos. El mes que viene comenzaré un nuevo proyecto en el Teatro Campoamor de Oviedo, con la Compañía Nacional de la Zarzuela, interpretando dos personajes en dos obras muy divertidas: El Bateo y De Madrid a París, dirigidas por Andrés Lima.

Fragmentos de una entrevista publicada en La Tribuna de Albacete.

MAG.- Llevo 27 años exactamente haciendo de vez en cuando de charlatán. Antes trabajaba con una compañía de teatro, El Rayo Vallecano, y me inventé este personaje Dámaso Barrax, un charlatán. A diferencia de los vendedores, los charlatanes trabajan a pie de calle y utilizan el humor y los productos que ya no se usan, como el pelapatatas, las hojas de afeitar o las medias irrompibles.

CMR.- Explíquenos bien, ¿qué es exactamente un charlatán?

MAG.- Los charlatanes siempre han sido un poco actores de alguna manera, que es precisamente lo que me ha fusionado con ellos. A ellos les gusta que un señor que no tiene que ver con su mundo se haya entusiasmado tanto con el tema, ya que es una profesión prácticamente extinguida. Además, los charlatanes son personas que hablan mucho y muy rápido.

CMR.- ¿Existen muchos charlatanes?

MAG.- Sí queda gente, que se concentra en los concursos o encuentros. Realmente el Concurso Nacional es el de Orihuela, aunque luego imagino que habrá otros pero que no tienen la misma trayectoria o importancia, éste es el número uno. Yo he organizado con anterioridad un encuentro de charlatanes.

CMR.- ¿Desde cuándo y por qué se realiza este concurso de charlatanes de Orihuela?

MAG.- Este concurso se lleva realizando desde hace 27 años. Se lo inventó Ramonet, un señor charlatán de Orihuela, para dar a conocer de forma más artística y de otra manera el oficio de los charlatanes, que siempre habían sido poco creíbles y no muy respetados. A los charlatanes siempre les han vinculado características o connotaciones especiales, y ellos mismos se han querido denominar “charlistas comerciales”, ya que vender artículos a partir de una charleta. Pero en el fondo siempre han sido conocidos como charlatanes. Así, este concurso daba una aureola más creativa o artística y comunicativa al oficio, para que no fuera sólo venta por venta. La gente acude al concurso para ganar y para ello inventan un texto rápido, ágil y gracioso para un producto.

Entrevista cedida por
Laverdad.es

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