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El cineasta también recibió este año el premio Nacional de Cinematografía.

RA

El director español Álex de la Iglesia se ha alzado con la Osella al mejor guión y el León de Plata a Mejor Director, en la 67ª edición del Festival de Venecia por la comedia Balada triste de trompeta. “Gracias amigos. Es la primera vez que lo gano yo solo”, dijo el director en relación al primero de ellos, que recogió el galardón de manos del músico Danny Elfma.

La directora Sofia Coppola ganó el León de Oro por Somewhere, su cuarta película, por decisión “unánime” del jurado, según puntualizó su presidente, Quentin Tarantino. El director de culto estadounidense Monte Hellman –que compitió en la sección principal con Road to Nowhere– se alzó con un León de Oro especial por el conjunto de su obra.

Por su parte, Essential Killing, del director polaco Jerzy Skolimowski, se alzó con el galardón Especial del Jurado. El protagonista de la película, Vincent Gallo, se hizo además con la Copa Volpi al mejor actor por su papel de un talibán que no pronuncia palabra pero mata a todo el que se cruza en su camino. El intérprete mantuvo su política de absentismo, pero el director se acordó de él: “Donde quiera que estés, eres muy bueno”.

El premio a la mejor actriz fue para la franco-griega Ariane Labed. El premio Marcello Mastroianni a la mejor intérprete revelación fue para Mila Khunis por Black Swan, de Darren Aronofsky (EE UU), la cinta que inauguró el festival, y el galardón de fotografía fue para Michail Krichman por Silent Souls (Rusia).

Por su parte, la película mexicano-canadiense Verano de Goliat, sobre la vida en un entorno rural de México, de Nicolás Pereda, fue galardonada con el Premio al Mejor Largometraje en la sección paralela “Horizontes”. El Premio Horizontes al Mejor Cortometraje fue para la austríaca Coming Attractions y en la categoría de medio-metrajes se lo llevó la producción israelí Tse (Out), de Roee Rosen. Las producciones españolas Caracremada, de Lluís Galter, y Guest, de José Luis Guerín, también participaban dentro de esta sección paralela del Festival de Venecia, pero no han obtenido ningún reconocimiento.

Balada Triste de Trompeta entró como de tapadillo pero encontró un fan absoluto en Tarantino, que disfrutó muchísimo de la proyección, encantado con el humor sangriento y oscuro de la cinta. Éste es el año de De la Iglesia, actual presidente de la Academia de Cine española, que hace dos meses recibía el Premio Nacional de Cinematografía, dotado con 30.000 euros. Ambientada en el franquismo, cuenta la historia de dos payasos –Carlos Areces y Antonio de la Torre– enfrentados por el amor de una bailarina –Carolina Bang–. Respecto a la carga de violencia de la cinta, De la Iglesia explicaba en una entrevista a los medios que recuerda su infancia “como una pesadilla alucinante, mucha violencia y sensación de hostilidad continúa”.

Triunfo histórico

Con este doble reconocimiento, esta cinta se suma al cuadro de honor español en el Festival de Venecia, al que pertenecen Mar adentro –premio especial y Copa Volpi para Javier Bardem–, Jamón, Jamón –León de Plata al mejor director para Bigas Luna– y Mujeres al borde de un ataque de nervios y La teta y la luna, ambas reconocidas por su guión. Luis Buñuel, que ganó el León de Oro por Belle de Jour, lo sumó a las vitrinas francesas.

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