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R.A.

El Festival de Mérida ha concedido este año el III Premio Scaena a la actriz Berta Riaza (Madrid, 1927), por ser la intérprete con mayor presencia en el certamen a lo largo de sus setenta y seis años de historia.

La actriz recogió el premio durante
la gala de inauguración del Festival
de Mérida.

De esta forma, Riaza sucede en la nómina de merecedores del galardón al Premio Nobel italiano Dario Fo y al ex director del Festival de Mérida José Monleón, que lo recibió en 2008. El acto de entrega del III Premio Scaena tuvo lugar en la Gala de inauguración del 55º Festival de Mérida, que se celebró el 27 de junio.

Durante sus años de formación en el Conservatorio, Berta Riaza recibió clases de Carmen Seco. Poco después, recibió el premio Lucrecia Arana, y al poco tiempo se incorporaría a la compañía de los Teatros Nacionales, María Guerrero y Español. En estos teatros trabajó con Luis Escobar y Huberto Pérez de la Ossa (Historias de una casa, de J. Calvo Sotelo; Alberto, de J. López Rubio, En la ardiente oscuridad, de Buero Vallejo, etc.); José Tamayo (Diálogos de Carmelitas, de Bernanos; Las brujas de Salem, de A. Miller; El diario de Ana Frank, etc.); José Luis Alonso (El jardín de los cerezos y Las tres hermanas, de Chéjov; etc.); Miguel Narros (Numancia, de Cervantes; El rufián Castrucho, de Lope de Vega, etc.). Durante estos años compaginó su trabajo en el teatro con la televisión, donde fue una de las primeras actrices de Estudio 1.

A lo largo de la transición y durante la democracia, siguió colaborando de forma continuada en el Centro Dramático Nacional, con José Carlos Plaza (Comedias Bárbaras de Valle-Inclán; El jardín de los cerezos) y Miguel Narros (El yermo de las almas, de Valle-Inclán), directores con los que ha trabajado en múltiples ocasiones.

Ahora se cumple medio siglo de su primer trabajo en el Festival de Mérida: La Orestiada, de Esquilo, a las órdenes de José Tamayo en 1959, que repitió al año siguiente. Más adelante, Edipo, Numancia, Retablo jovial, hasta regresar a La Orestiada en 1990 y finalizar su idilio con Mérida con Mujeres de la guerra: las troyanas en 1994.

Entre los galardones que ha obtenido a lo largo de su carrera, destacan el Nacional de Teatro (1992), que compartió con Manuel de Blas, y el Premio Mayte de Teatro, por su interpretación en Las mujeres sabias, de Molière (1999).

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