Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

R.A.


José María Flotats, con Jorge Bosso y Juan
Antonio Hormigón.

El actor y director teatral José María Flotats se considera “un privilegiado de la República” durante el acto en el que se le impuso la Legión de Honor de Francia, que recibió de manos del embajador francés en España, Bruno Delaye. “Cuando estudiaba en el Liceo francés de Barcelona, mi hermana y yo sólo pagábamos el cincuenta por ciento, porque mis padres no tenían más dinero. ¿Quién pagaba el resto? La República francesa, o sea, el contribuyente francés”, recordó Flotats.

Delaye elogió al actor por ser “un gran ciudadano español y un hombre de cultura” en cuya vida se mezclan “tres grandes pasiones: la pasión por el teatro, la pasión por la libertad y la pasión por Francia”.

A pesar de los años transcurridos, Flotats no olvida la lejana beca de estudios que le concedió en 1959 el Instituto Francés de Barcelona: “Me permitió ir a estudiar teatro en la Escuela de Arte Dramático Nacional y Superior de Estrasburgo, donde encontré a mis primeros maestros”, explicó. Aquella subvención, concebida para un sólo año, le bastó para hacerse un hueco en suelo francés, no sin sustos y sorpresas de por medio. “Al terminar mi primer año, fui al despacho del director de la Academia, pensando que no me iban renovar la beca”, confesó.

“Este señor me dijo que había recibido una nota de la Embajada española en la que decía que no había que renovar la beca a los españoles residentes en el extranjero, porque adquirían conceptos e ideologías contrarias al régimen franquista. Él me miro entonces y dijo: “No hemos hecho la guerra para nada. En mi casa, en Francia, Franco no me ordena nada. Tiene usted las becas de dos años concedidas automáticamente”.

Al licenciarse encontró su hueco en grandes compañías como la Comédie de l’Est o el Teatro Nacional Popular. “Esos contratos me permitieron adquirir el carné de residente privilegiado”.

Permaneció en Francia hasta 1983. Desde entonces reside en España. “Sigo sintiéndome un privilegiado porque quince años después de que el presidente François Miterrand me entregara la Cruz de Caballero de la Legión de Honor, el presidente Nicolas Sarkozy me ha concedido la Legión de Honor”, se despidió, feliz.

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn