Premios : Homenaje a dos leyendas vivas de la interpretación: Matilde Conesa y Eduardo Moreno

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Adolfo Moreno e Inés Blázquez

Juntos suman más de un siglo de dedicación al mundo del espectáculo y han alentado con sus voces a personajes como la “Bruja Avería” o “Alf”, símbolos de toda una generación, y a mitos de la talla de Bette Davis o Louis de Funès, acercándolos al público español y, lo mejor de todo: siguen en activo y con unas formidables ganas de seguir rodando por este camino, a veces despejado y, otras, tan difícil, pero siempre con la ilusión (y la voz) intactas.

Eduardo Moreno y Matilde Conesa

Sencillamente precioso. La cena homenaje que ofreció ADOMA (Asociación de Actores de Doblaje de Madrid) el pasado 20 de junio, en el restaurante Riofrío (C/ Génova 28, Madrid) a dos de nuestros más queridos compañeros y nuevos socios de honor: Matilde Conesa y Eduardo Moreno, será recordada por los asistentes por el cariño y la emoción que inundaron la sala.

El encargado de dar comienzo al acto fue el presidente de la asociación, Pablo del Hoyo, quien, después de unas palabras, dio paso a la proyección de dos vídeos; ambos, magníficamente realizados por Alejandro García y Roberto González, y que, con la coordinación técnica de Juan Ramón Torán (Subtilly), provocaron risas y lágrimas a las 120 personas allí reunidas.

La primera proyección recordó a todos los compañeros con los que hemos compartido atril y que, por desgracia, ya no están entre nosotros. En la segunda, se repasó la trayectoria profesional de los homenajeados: imágenes de La loba, Alf, El padrino, David el gnomo, Los Soprano, Los Simpson, La bola de cristal y Falcon Crest, llenaron la pantalla con el buen hacer de Eduardo y Matilde.

A continuación, Víctor Agramunt dedicó unas palabras de admiración y respeto a los protagonistas antes de que subieran al “atril”. Desde allí, los nuevos socios de honor agradecieron la presencia de tantos amigos y hablaron de su familia, de sus comienzos, de su trayectoria, pero, sobre todo, de su gran pasión: el doblaje.

Después llegó la hora de los besos, de los abrazos y de la fiesta, donde el aire se impregnó del espíritu de épocas anteriores.

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