Premios : Los Goya, pocas rosas para una brillante soledad

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Laura Fernández

La ceremonia de entrega de los premios Goya, que este año celebraba su XXII edición, destacó por la gran tensión entre las películas nominadas y la sorpresa final.

Maribel Verdú, premiada con
el Goya a la mejor actriz

Con algunas ausencias y el mismo glamour de siempre, dio comienzo la XXII edición de los premios Goya concedidos por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España el pasado domingo 3 de febrero. José Corbacho, por segundo año consecutivo, actuó como maestro de ceremonias, aportando el toque cómico y sarcástico de la gala.

Si existe algo que haya caracterizado el cine español del 2007 es, sin duda, la escasa recaudación obtenida por los estrenos cinematográficos; tan solo el éxito cosechado por El orfanato, de Juan Antonio Bayona y Rec de Jaume Balagueró y Paco Plaza hacen pensar en un futuro mejor para la industria española. “Vivimos en una época en la que no queda mucho tiempo para soñar, solo hay tiempo para lo puntual y extraordinario”, comentaba la presidenta de la Academia, Ángeles González Sinde, en relación al mal año vivido en España.

Las favoritas

Con 14 candidaturas cada una, El orfanato, de Bayona, y Las 13 rosas, de Emilio Martínez Lázaro, partían como las grandes favoritas de la noche; ambas contaban con premio seguro pero el verdadero reto se encontraba en saber quién, finalmente, lograría el ansiado galardón a la mejor película, Goya que parecía asegurado para una de las dos.

El orfanato, con Belén Rueda como auténtica protagonista, cuenta la historia de Laura, una mujer que, tras pasar su infancia en un orfanato, decide volver al lugar donde se crió para abrir una residencia de niños discapacitados. Su hijo, Simón, se sumergirá en una arriesgada aventura que cambiará la vida de la familia obligando a Laura a investigar sobre el pasado de la casa que un día fue su hogar.

Tras recoger el premio a mejor dirección novel, Juan Antonio Bayona declaraba: “Quiero compartir mi premio con Belén, ella ha hecho la mitad de la película; pocas veces la interpretación de una actriz ha sido tan importante como en este caso”. Bayona quiso recordar que no solo él se estrenaba como director, sino que el film había supuesto la primera experiencia cinematográfica para la mayoría del equipo. “Entiendo este Goya como un premio a la ópera prima y como tal lo recibo”, afirmaba complacido.

Por su parte, Las 13 rosas, con Pilar López de Ayala, Marta Etura, Verónica Sánchez y la nominada a la mejor actriz revelación Nadia de Santiago como protagonistas, narra la historia de trece muchachas republicanas tras la Guerra Civil. Pese a que Franco había prometido castigar solo a aquellas personas que tuvieran manchadas las manos de sangre, trece mujeres jóvenes, con ilusiones, y sin haber cogido nunca un arma, fueron encarceladas y condenadas a muerte.

El cara a cara

Uno de los momentos más esperados de la noche se vivió en el momento en el que José Coronado debía entregar el galardón a la mejor actriz. Cuatro eran las nominadas, dos de ellas por la misma película, Maribel Verdú y Blanca Portillo por Siete mesas de billar francés, Belén Rueda por El orfanato y Emma Suárez por Bajo las estrellas; pero en todas las quinielas Belén Rueda y Maribel Verdú se disputaban el premio.

Para Belén esta era su primera nominación. El papel de Laura en el exitoso film, tan aplaudido por público y crítica, se había convertido en la auténtica revelación de la temporada pero se tuvo que conformar con la ironía de Corbacho al confundirla con Belén Esteban. Sin embargo, Verdú no era la primera vez que se enfrentaba a este duro (y gratificante) momento: se trataba, ni más ni menos, que de su quinta nominación. La primera vez que su papel fue reconocido por la Academia fue con la película Amantes de Vicente Aranda. La Celestina de Gerardo Vera y La buena estrella de Ricardo Franco, supondrían la segunda y tercera nominación de la actriz, respectivamente. El año pasado, El laberinto del Fauno, de Guillermo del Toro, le brindó una oportunidad única, pero Penélope Cruz le arrebató la ansiada figura. En 2007, por fin, su papel en Siete mesas de billar francés de Gracia Querejeta le ha dado su mayor triunfo.

Tras recoger el Goya, una emocionada Maribel no pudo evitar las lágrimas al tiempo que agradecía su premio. “Estaba convencida de que ganaría Belén Rueda, no me esperaba que me lo dieran a mí, porque nunca me lo dan y he subido sin tener nada preparado”, explicaba emocionada.

Premio de honor

El actor Alfredo Landa
satisfecho
con su Goya de honor

“Adiós y adiós para siempre”, con lágrimas en los ojos y visiblemente emocionado, Alfredo Landa recogía el premio de honor entregado por la Academia a toda una vida, a una trayectoria profesional en el ámbito cinematográfico con más de 120 películas en su haber y que dio lugar al popular fenómeno conocido como “landismo”.

Nacido en Pamplona, en 1933, con 12 años se trasladó a San Sebastián, donde estudió derecho a la vez que comenzaba su experiencia teatral representando más de 40 obras en el Teatro Español Universitario. Cuando cumplió 25 se trasladó a Madrid donde comenzó a trabajar en teatro y doblaje hasta que en 1962 llegó su primera oportunidad cinematográfica de la mano de José María Forqué en Atraco a las 3. Empezó con papeles secundarios pero, poco a poco, se fue convirtiendo en el prototipo del español medio de la época en la década de los setenta, convirtiéndose entonces en el protagonista de la comedia española del momento. El crack, Los santos inocentes, La vaquilla, El bosque animado o La marrana son solo algunos de los títulos con los que el actor cosechó grandes éxitos.

De la mano de José Sacristán y Miguel Rellán, Landa recogió el preciado premio entre los aplausos del público. “Este Goya de honor se lo debo a mi profesión, que ha sido lo mejor de mi vida, lo que más aprecio”, sentenció el actor.

La sorpresa

PALMARÉS >> 2008

Mejor película
La Soledad, de Jaime Rosales.
Mejor director
Jaime Rosales, por La soledad.
Mejor dirección novel
Juan Antonio Bayona, por El orfanato.
Mejor guión original
Sergio G. Sánchez, por El orfanato.
Mejor guión adaptado
Félix Viscarret, por Bajo las estrellas.
Mejor dirección de producción
Sandra Hermida, por El orfanato.
Mejor fotografía
José Luis Alcaine, por Las 13 rosas.
Mejor montaje:
David Gallart, por Rec.
Mejor actor protagonista
Alberto San Juan, por Bajo las estrellas.
Mejor actriz protagonista
Maribel Verdú, por Siete mesas de billar francés.
Mejor actor de reparto
José Manuel Cervino, por Las 13 rosas.
Mejor actriz de reparto
Amparo Baró, por Siete mesas de billar francés.
Mejor actor revelación
José Luis Torrijo, por La soledad.
Mejor actriz revelación
Manuela Velasco, por Rec.
Goya de honor
Alfredo Landa.

Cuando todo parecía haber salido según lo previsto, ni los siete Goyas conseguidos por El orfanato, o los cuatro recibidos por Las 13 rosas, impidieron que Jaime Rosales y su desconocida La soledad se alzaran como grandes triunfadores de la noche al recibir los premios más importantes a la mejor dirección y a la mejor película.

La soledad está basada en la historia de dos mujeres: Adela y Antonia. Adela está separada y decide trasladarse desde el pequeño pueblo donde vive a Madrid para iniciar una nueva vida junto a su hijo de año y medio. La otra protagonista, Antonia, es la propietaria de un pequeño supermercado de barrio que verá como cambia su vida por los problemas que le presentan sus tres hijas: Helena, que le pide dinero para comprarse un piso; Nieves, a la que detectan un cáncer e Inés, que alquilará una habitación de su casa a la desconocida Adela. El film incluye, además, la denominada “polivisión”, basada en la división de la pantalla en dos partes simétricas donde se registran ángulos distintos y simultáneos de una misma acción.

“Es un momento histórico, nunca se había llevado el premio una película tan extraña y radical”, afirmaba Rosales, complacido por el reconocimiento de la Academia. La escasa recaudación en taquilla de la película en su estreno unido al “gancho” de los premios recibidos permitieron que, una semana después de la celebración de la gala, la película se “re-estrenara” con gran éxito. La película consiguió también el tercer Goya al que optaba: actor revelación para José Luis Torrijos.

Otros premiados de la noche fueron Félix Viscarret y su primer largometraje Bajo las estrellas, basado en la obra El trompetista del Utopía, de Fernando Aramburu, que se llevó el premio al mejor guión adaptado y a la mejor interpretación masculina para Alberto San Juan, que aprovechó su discurso de agradecimiento para pedir la disolución de la Conferencia Episcopal. Manuela Velasco, protagonista de la taquillera Rec, se llevó el premio a la mejor actriz revelación. Manuela, que afirmó llevar mucho tiempo intentando abrirse un hueco en el difícil mundo cinematográfico, declaró sentirse afortunada por haber formado parte del equipo de la película y compartió su premio con los directores. La Academia no quiso olvidarse de los artistas más veteranos y concedió a Amparo Baró el Goya a la mejor actriz de reparto por su papel en Siete mesas de billar francés y a José Manuel Cervino, en la categoría homónima masculina del premio, por su interpretación en Las 13 rosas.

Ángeles González Sinde concluyó su discurso hablando del “viaje a ninguna parte” del recordado Fernando Fernán Gómez, del viaje de ese niño que todos llevamos dentro y que vive emocionado en un mundo de ensueño y color. “Existimos en la realidad geográfica, pero también en la ficción humana, que nos proporciona un lugar en el alma y en la imaginación de los otros”. La presidenta animó a los espectadores a brindar por el cine español; “No le defraudemos, celebrémoslo”.

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