Reportaje Creación Social Acciones sobre el VHI

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¿Desde dónde hablar del SIDA hoy para que el público no piense que le comunican lo que les pasa a otros y no que es un tema que nos afecta a todos? Ésta fue la pregunta que me estuve haciendo durante mucho tiempo. Mientras tanto, la enfermedad avanzaba de forma devastadora sobre la población mundial. Desde el mundo de la medicina se han ido obteniendo avances pero todavía no se ha conseguido detener este horror. Han pasado más de veinticinco años y todavía, a día de hoy no se ha conseguido una vacuna. ¿La razón?, ahí dejo la pregunta.

¿Qué se puede hacer mientras tanto para sensibilizar al mundo en que habitamos?

En teoría todos sabemos que es el SIDA, pero hemos pasado de la alarma al silencio y sobre todo, en la actualidad, tratamos de hablar lo menos posible sobre el tema, no haciéndonos cargo de la realidad. Vivimos instalados en la actitud que suele tener la avestruz, esconder la cabeza cuando surge el problema. Cuando aparecen las estadísticas fruncimos el ceño ante la dramática evolución y seguimos con nuestra cuadriculada cotidianeidad. Llegado este momento, tuve la intuición de cómo abordar el tema desde el teatro, de cómo emitir un discurso social sobre esta enfermedad. Teníamos que enfrentarnos desde otro lugar, ese que conocemos bien, la escena, para denunciar un tema de nuestro tiempo. Imaginé a un “actor” que se detenía ante un viandante y al mirarle a los ojos le decía: “Tengo SIDA”. ¿Qué podría pasar?¿Qué podía ocurrir si ese día 1 de diciembre, donde se acostumbra a realizar actos conmemorativos y actualizar los datos sobre la enfermedad en medio de una maraña informativa que atiende más al efecto que a la conmoción, se sacudiera de verdad al ciudadanos de a pie? Contado así parece que un grupo de exaltados invadirían la calle para enfrentarse a la gente y no, se trataba de un encuentro de miradas, un cruce de conciencias.

Grita: ¡Tengo sida!
I/La calle como escenario: 2005

El origen de toda esta aventura solidaria no podía quedar en un efecto momentáneo en la calle. Durante el proceso previo convoqué a un grupo de autores para que escribieran sobre el tema, para una acción en la calle. Las premisas eran un breve monólogo en primera persona, que se pudiera decir en cualquier rincón de la ciudad y a cualquier hora, que no estuviera sujeto a ninguna necesidad técnica, para que se pudiese realizar de la forma más espontánea en el escenario que podía ser la ciudad. Y que en un momento dado, el personaje, dijese: “Tengo sida”. El 1 de diciembre de 2005, la ciudad se llenó de personajes a los que actores y actrices dieron vida surgiendo entre la multitud para detenerse un momento ante un público casual y contarles su breve historia, rozando la frontera entre la realidad y la ficción.

Grita: ¡Tengo sida!
II/En la Complutense: 2006

Había que seguir gritando. Aprovechando que el 1 de diciembre de 2006 iba a ver la luz, editado por el departamento de publicaciones de la Universidad Complutense, el libro que contendría los textos, fotos y demás material de la primera edición, y que con los fondos recaudados se comprarían medicinas para África, ideé un itinerario de doce horas en continuidad por el exterior y los interiores de todas las facultades del recinto universitario. Un monólogo a primera hora de la mañana en el vagón del metro que llegaba a la estación de Ciudad Universitaria fue el arranque de una jornada intensa en la que cada quince minutos, los estudiantes y público en general, se encontraban con un personaje y su historia. Doce horas después terminaba el circuito en un fotomatón de la misma estación de metro.

Grita: ¡Tengo sida!
III/PoeSIDAcción: 2007

Para esta nueva idea quise implicar al ámbito de la poesía y solicité a una serie de poetas que escribieran un haiku (poema japonés) que tuviera en su breve escritura un impacto verbal sobre el SIDA, un efecto sensorial contundente. Nombres de prestigio como Luis García Montero, Luis Antonio de Villena, Clara Janés, Leopoldo Alas, Álvaro Salvador, Ada Salas, Gracia Morales o Ernesto García, entre ellos, aportaron su poética para esta ocasión. ¿Cómo escenificar la poesía en la calle para un acto así, más allá de la belleza? La instalación plástica y la danza tenían que entrar en juego. Y así, una nueva jornada se llevó a cabo gracias a la implicación de un gran número de profesionales y espontáneos que aportaron su tiempo y su energía para este nuevo grito.

Grita: ¡Tengo sida!
IV/GeneroSIDAd: 2008

Tras veinticinco años conviviendo con esta horrible enfermedad, dedicamos un tiempo y espacio a los que ya no están…Convocamos a la sociedad para que compartiera con nosotros los nombres de las víctimas y el eco que provoca el SIDA en el presente, en nuestra vida. El grito se llamó: GeneroSIDAd, algo que necesitamos tal vez más que nunca, y así, un grupo de más de cien actores y bailarines, convertidos en seres blancos, atravesó el Paseo del Prado y el Paseo de la Castellana con el fin de concienciar a la sociedad sobre esta enfermedad y sus efectos, Carmen Werner coreografió las intervenciones del grupo de performers.

Grita: ¡Tengo sida!
V/SIDAnda: 2009

SIDAnda transitó por toda la ciudad de Madrid. Partió de la Puerta del Sol, donde hubo una gran concentración liderada por la coreógrafa y bailarina Marta Carrasco. Después se realizaron acciones con el gesto SIDAnda en otros puntos de la ciudad, en otros lugares de nuestra geografía y más allá de nuestras fronteras. Ese año pudimos conseguir la implicación y el gesto de creadores y ciudadanos de a pie de muy distintos lugares gracias a las redes sociales.

Grita: ¡Tengo sida!
VI/CruSIDrAma: 2010

Un grupo de más de cien actores y bailarines, mezclados entre la gente, realizaron cruSIDrAma en múltiples lugares y a diferentes horas del 1 de diciembre, con motivo del Día Mundial del Sida. La idea era que el viandante tuviera que averiguar a partir de unos acertijos cómo acceder a múltiples obras realizadas sobre el sida por un grupo muy nutrido de artistas. Así los performers y actores eran los portadores de las llaves imaginarias que abrían la puerta que daba la ocasión de que el arte y la comunicación se dieran la mano.

Grita: ¡Tengo sida!
VII/sinSIDA: 2011

Pretendimos que las reflexiones creativas de niños y adolescentes sobre este tema se reflejasen en dibujos, poesías, canciones, fotos, video, esculturas, danza, performance, cuentacuentos, teatro… cualquier medio de expresión artística que finalmente serían expuestos en una macro-instalación en la Cuarta Pared. Esta edición estuvo dedicado a los hijos del SIDA, aquellas personas que nacieron con la enfermedad, aquellos niños de hace treinta años que son ahora adultos y también a los niños y adolescentes de hoy que han de convivir diariamente con esta enfermedad.

Grita: ¡Tengo sida!
VIII/SIDArio: 2012

La acción que se realizó el 30 de noviembre de este año en la Plaza de La Cebada de Madrid fue una performance-proyección en la que un gran grupo de ciudadanos y artistas conformaron un lienzo sudario sobre el que se proyectó el diario de imágenes de un año sobre la enfermedad.

No puedo terminar sin dar las gracias a todos los artistas, creadores y ciudadanos que han aportado su granito de arena para que estos gestos fuesen una realidad.

Tal vez tengáis un momento para consultar lo realizado hasta hoy en los distintos proyectos, el sitio web donde aparece toda la información es: http://dantedc.wordpress.com/

Autor: Adolfo Simón

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