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Bajo el lema ‘Hacia un espacio común de creación y trabajo’, la Federación de Artistas del Estado Español (FAEE), acogió en Madrid el I Congreso de Actores de Habla Hispana con el objetivo de analizar los problemas y el futuro incierto de una profesión que depende de la lengua hablada.

Jorge Bosso, Secretario General de la FAEE, presidió el congreso junto a representantes de asociaciones profesionales y sindicatos internacionales de actores. Durante los días 14 y 15 de noviembre de 2008 se dieron cita en Madrid diferentes profesionales del mundo audiovisual para analizar la situación en la que se encuentran los actores de habla hispana en Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Colombia, Ecuador, España, México, Panamá, Perú, Portugal, Venezuela y Uruguay. Asimismo, la Federación Americana de Artistas de Radio y Televisión –American Federation of Television and Radio Artists (AFTRA)–, en representación de los actores hispanohablantes en Estados Unidos, tampoco quiso perderse un acontecimiento tan importante para la profesión.

Vida digna y legislación laboral

La búsqueda de condiciones laborales y salariales mínimas que garanticen una vida digna para el actor hispano fue uno de los puntos más importantes y debatidos del congreso. Julián Chamorro, abogado y especialista en derechos laborales y sindicales, fue el encargado de exigir públicamente el cumplimiento de la normativa vigente a las administraciones de la seguridad social, a las autoridades laborales y fiscales para “construir el edificio, ladrillo a ladrillo, de esa utopía.”

Gran controversia provocó la discusión sobre la legislación laboral de los actores infantiles. Chamorro defendió la existencia en España de la Fiscalía de Defensa de los intereses de los menores de edad, con relevancia penal, que garantiza que cualquier menor que esté siendo utilizado en un espectáculo público, incumpliendo la edad mínima legal para poder trabajar, podrá ser denunciado a la fiscalía de menores. Sin embargo, en el mundo audiovisual, es cada vez más frecuente el trabajo de niños e incluso de recién nacidos. Dado que, en éste ámbito no se puede impedir su trabajo porque es algo necesario, es imprescindible el establecimiento de unas condiciones mínimas laborales que limiten el tiempo de su actividad, garanticen un salario mínimo y aseguren la compatibilización de su faceta profesional con sus tareas escolares.

En relación con este tema se encuentra el “V Convenio Colectivo del Sector de Actores de Teatro de la Comunidad de Madrid”, publicado en el B.O.C.M número 244, el lunes 13 de octubre de 2008, cuyo artículo 15 regula todo lo que concierne al trabajo infantil. Así pues, este capítulo establece que los niños de entre cuatro y dieciséis años podrán ser contratados para participar en espectáculos públicos cuando dicha actividad no comprometa su integridad física, siempre y cuando cuenten con el consentimiento de sus padres, tutores o representantes legales. Por otro lado, se garantiza, que su labor, la cual nunca podrá exceder de cinco horas diarias, deberá ser compatible con las actividades escolares del menor. Además se prohíbe que los jóvenes participen en escenas violentas o pornográficas y se exige la presencia de un familiar que vele por sus necesidades y garantice su bienestar.Por último, el convenio recoge que el salario del menor será acorde al papel que desempeñe, sin que éste sufra algún tipo de discriminación por su edad.
Otra de las ponencias más importantes del Congreso fue la de Jorge Bosso, actor, Secretario General de la FAEE y de la Unión de Actores, encargado de realizar un análisis exhaustivo de “la lengua común en un área natural de trabajo para la profesión actoral es una herramienta fundamental de expresión. Lengua hispana y lengua portuguesa conforman un escenario iberoamericano”.

Regulación de la propiedad intelectual y creación de un convenio colectivo.

Durante la conferencia “El actor como creador de su interpretación audiovisual”, se discutió abiertamente acerca de la posible regulación de la propiedad intelectual de los actores, fue defendida magistralmente por José María Montes, responsable del Departamento Internacional de Artistas Intérpretes Sociedad de Gestión (AISGE) y Vicesecretario Aepo- Artis en Europa.

El actor José Luis Amoscótegui estudió detenidamente la ponencia “Los actores hispanohablantes como educadores en valores” sustituyendo al Secretario de Educación de la FAEE, José Carlos Carmona.

Por último, Luis Cueto, Jefe de la Unidad de Apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), se puso al frente de la exposición “Iberescena. Política cultural es también libre movilidad de trabajadores artísticos a través de las fronteras de países iberoamericanos”; donde se enfatizó la necesidad de seguir trabajando desde la comunicación para poder coger lo bueno de cada país e irlo generalizando en el mundo hispano.

Tras dos días de puestas en común e intensos debates con el objetivo de regularizar globalmente una profesión, donde los agentes sociales gozan libre y plenamente de toda autonomía para establecer las reglas del juego, se llegó a la conclusión de que la única forma de poder conseguir un progreso firme es a través de la creación de un convenio colectivo que establezca unos mínimos de obligado cumplimiento. Para que este convenio sea viable, será necesario partir del compromiso de incluir la irrenunciabilidad de los derechos en él recogidos por parte de toda la profesión, lograr la inclusión de la inseguridad de riesgos laborales, el reconocimiento de un horario y sus respectivos descansos y un camino que conduzca a la regularización de los salarios.

Art. 15. Trabajo infantil


15.1. Podrán ser contratados, con carácter excepcional, para participar en espectáculos públicos, siempre que su actividad no suponga peligro para su salud física, ni para su formación profesional y humana, los mayores de cuatro años y menores de dieciséis años.

La contratación requiere la previa autorización por la Administración Laboral (Consejería de Trabajo), acompañando a la solicitud, entre otra documentación, la autorización expresa de los padres, tutores o representantes legales. En el caso de grupo de menores, las autorizaciones se deberán solicitar para cada uno de los miembros del grupo.

15.2. La actividad laboral a desarrollar por los menores será compatible con el horario escolar diario del menor, no pudiendo ser el mismo interrumpido por ensayos y representaciones.

15.3. La jornada máxima de trabajo para los menores se fija en cinco horas diarias, con un descanso mínimo de media hora.

Los menores no podrán realizar dos o más funciones en un mismo día.

15.4. Se prohíbe la participación de menores en escenas violentas, espectáculos de contenido pornográfico o espectáculos calificados como no aptos para menores.

15.5. El menor deberá contar con la presencia de un familiar no más lejano del segundo grado de parentesco o, en su defecto, de una persona dispuesta por la empresa que vele por el bienestar y las necesidades del menor.

15.6. El salario del menor será el de la categoría profesional que desempeñe, no pudiendo darse ninguna discriminación por razón de edad.

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