Rubén Frías: ‘Tener las ideas claras y saber hacia dónde vas es imprescindible’

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¿Qué recuerda de sus inicios en la ESAD de Málaga?

¡Lo recuerdo todo! Hice las pruebas de acceso en junio de 2001 en el edificio antiguo, que era una antigua escuela de adultos que literalmente se caía a pedazos. Esos cuatro años me cambiaron la vida. Sentaron las bases de lo que luego sería mi carrera como actor.

¿Las expectativas que uno tiene cuando empieza en la profesión se mantienen, cambian o se pierden? ¿Qué ocurrió con las suyas?

Se transforman. Digamos que las expectativas en términos generales siguen siendo las mismas pero las gestionas y las proyectas de otra forma conforme te vas encontrando con la realidad. Todos soñamos por lo menos con poder vivir de nuestro oficio de actor y eso sigue ahí. Lo que cambia es la percepción de las posibilidades reales de conseguirlo y la consciencia de todo lo por lo que hay que pasar para conseguirlo, además de tener cada vez más datos sobre la realidad en la que nos movemos en la persecución de esos objetivos.

A lo largo de su carrera, ha fundado dos compañías de teatro: Producciones El Perro y Malditos Compañía con las que ha producido varios espectáculos. ¿En qué momento de la carrera de un artista se plantea esta posibilidad?

En ambos casos me encontré con la decisión por el camino fruto de la necesidad. A pesar de ser consciente de que somos trabajadores por cuenta ajena está la realidad de que es prácticamente imposible salir de la nada siendo contratado por una compañía en condiciones laborales justas y pretender hacerse hueco enseguida. Hay una brecha increíble entre la legalidad, los convenios, lo deseable… y las posibilidades reales de que eso se de. Es una lucha de David contra Goliat, y el sistema de libre mercado que nos destroza y no tiene en cuenta nuestra realidad es Goliat y adivinad quién es David… Por el momento gana Goliat, o sea que lo de la Biblia parece sólo un cuento.

¿Es una opción para actores jóvenes que se están abriendo las puertas o, por el contrario, requiere de cierta experiencia y bagaje?

Es lo mínimo a lo que se puede aspirar en la mayoría de los casos para empezar. Por supuesto siempre se parte con cierta ventaja si hay experiencia al respecto pero, ¿cómo conseguir la experiencia de hacer algo si no se hace? ¿Y como hacerlo bien sin experiencia? Lo de siempre.

¿La profesión del artista es una profesión de continua lucha o llega un momento en que puedas relajarte?

No lo sé. Si alguna vez consigo relajarme os lo cuento. Por ahora no creo que llegue ese día. Y no sé si es bueno relajarse. Hay que estar siempre alerta y activo, pero tener que estar para siempre como si estuvieras “empezando” (que es la situación en la que me encuentro desde hace 15 años más o menos) es frustrante y agotadora.

¿Hasta qué punto compensa esa lucha en la vida de diario de un actor? En su caso, es algo que le haya permitido desarrollar sus proyectos personales, su vida de ocio…

Es una gran pregunta que me hago a menudo y que me consta que muchas compañeras se hacen continuamente. ¿Qué es compensar? En el momento en el que gran parte de nuestros proyectos personales están intrínsecamente relacionados con nuestro oficio ya lo desarrollamos dedicándonos a esto. No significa que no tengamos más vida más allá de las tablas o las cámaras… aunque a menudo lo parezca.

¿Es esta una profesión gobernada por un factor suerte o también se premia el talento?

Ambas, pero ahora mismo soy incapaz de detectar en qué porcentaje cada cual. Y astucia, eso también cuenta.

De todos sus proyectos, ¿las grandes satisfacciones de dónde le han llegado? (teatro, cine o televisión)

Teatro, definitivamente.

Si por algo se caracteriza Rubén Frías como actor es…

Por trabajar y tirar para adelante, y por la preocupación constante por aprender más y sacar todo el máximo partido posible de mis herramientas. Como cualquier compa.

¿Es importante que un actor joven tenga unas ideas claras a la hora de desarrollar sus proyectos o es complicado en un mundillo en el que, prácticamente todo, viene impuesto?

Las dos cosas. Tener las ideas claras y saber hacia dónde vas es imprescindible, y eso no quita que sea complicado. Y es cierto que en este sector vienen muchas cosas impuestas (muchas por nosotros mismos, que nos lo tenemos que hacer mirar) pero también es cierto que a veces hay que ser valiente para cargarte el tablero de juego y salirte del caminito. Nadie te va a regalar nada, siempre quieren algo a cambio. Coge lo que puedas.

¿Ha sido, por tanto, el proceso/camino que ha querido siempre como actor?

No lo sé porque ni siquiera sabía lo que me iba a encontrar. Tenía claro el objetivo pero no el camino. Sobre el trayecto del viaje no sabía nada. Me metí a ciegas en esto, no había cumplido todavía los 18 años. Pero lo que he ido viviendo en este viaje no lo cambiaría. Me ha hecho como soy. Lo bueno, lo malo, lo regular, lo incatalogable…

¿Hacia dónde va su carrera? ¿Qué le falta por hacer?

¡Me falta todo! ¡Que tengo 33 años! No sé hacia dónde voy pero sé hacia dónde quiero ir y creo que no voy mal encaminado. Desde luego el objetivo sigue siendo el mismo de hace 15 años, que es vivir de mi oficio sin tener que estar compatibilizándolo con otros trabajos alimenticios que no tienen que ver. Eso aún no lo he conseguido más de dos años seguidos.

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