Sebastián Gálvez “A caballo entre Los Ángeles y Nueva York, actuar es lo que me hace verdaderamente feliz”

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

114-Sebastián-Gálvez-foto-David-Maroto-690x550

Sebastián Gálvez tiene un impresionante currículum como actor y ha desarrollado la mayor parte de su carrera en los Estados Unidos trabajando con gente de la talla de Abel Ferrara Josh Hecht o Richard Liklater entre otros. Pero además es productor, escritor, gestor cultural, coach y profesor en una de las escuelas de interpretación más prestigiosas del mundo, el Estudio de Susan Batson.

Nos reunimos con él una gélida tarde de Nueva York para charlar un rato y que nos cuente su trayectoria profesional y su vida en la ciudad de los rascacielos.

Estudiaste administración de Empresas y, en un principio, desarrollaste tu carrera en el sector de la banca. Ahora estas en Nueva York, donde trabajas como actor y profesor. ¿Cómo empezó tu vocación por la actuación y como se produce ese cambio tan radical en tu vida?

Nací actor, pero no me di cuenta hasta muchos años después… De pequeño tenía en casa un teatro de títeres para niños y era mi juego favorito, me encantaba inventar y contar historias. En el colegio tenía una profesora que nos hablaba de Shakespeare y lo hacía con tal pasión que me contagió. Y cuando estrené mi primera función de “Los Tres Cerditos y El Lobo Feroz”, la profe le dijo a mi madre que podía interpretar cualquier papel porque me los había aprendido todos.

En mi familia no había artistas y mi padre me convenció para que me dedicase al mundo de las finanzas. Mi primer trabajo fue de contable y tiré la toalla a los dos años. Mi sobrina me sugirió que hiciese un curso de improvisación y aquello despertó a la bestia. Empecé a trabajar en banca durante el día y así me pagaba la escuela de interpretación por las tardes. Un día, después de casi una década en el banco, mis jefes me preguntaron si me pasaba algo porque me veían triste. Me eché a llorar y dije que no lo sabía… aquel día decidí dejar el banco y dedicarme a lo único que me gusta hacer ¡actuar!

Cuéntanos cómo fue tu llegada a Nueva York al Estudio de Susan Batson y cómo empieza tu trabajo como docente en una de las mejores escuelas de interpretación del mundo. ¿Qué te ha aportado el Estudio a nivel personal y profesional?

En el 2009 conseguí una beca, Ayuda Para Jóvenes Profesionales de la Cultura, del Ministerio de Cultura y me pude venir a Nueva York a realizar un curso de tres meses con Susan Batson. Al terminar me fui a despedir de ella y me dijo que tenía un personaje protagonista para mí en una producción de teatro que estaba montando. Sabía que tenía que aprovechar esa oportunidad y lo hice. A los seis meses de ensayos, me dijo que quería contratarme como profesor de su estudio. Un sueño hecho realidad. Me encanta actuar y me encanta enseñar.

Trabajar en el estudio de Susan Batson me ha ayudado mucho tanto a nivel personal como profesional. Primero, me ha hecho entender que tengo un talento y es mi responsabilidad compartirlo con el resto del mundo. Que para crecer necesito pasar el testigo y transmitir lo que se. Ayudar a los demás me ayuda a mí también. Somos un equipo. A nivel profesional me ha abierto muchas puertas, me han llegado muchas oportunidades y espero poder hacer lo mismo por los demás. La Unión de Actores, sin ir más lejos, me invitó a dar mi primer curso como profesor en España para compartir el método de Susan.

Además de actor, profesor y coach has desarrollado una importante labor como gestor cultural en Nueva York y eres socio fundador de AENY. Una asociación creada con el objetivo de crear un puente cultural entre España y Nueva York. Cuéntanos cuales son las bases AENY y los principales objetivos de la asociación.

La misión de AENY es la que indicas, crear un puente cultural entre España y Estados Unidos. Mi visión siempre ha sido la de crear una plataforma multidisciplinar que apoye a la cultura y los artistas, y que cada uno como individuo se plantee lo que puede y quiere aportar para enriquecer esta unión que sirva para todos.

Está claro que eres una persona muy polifacética como hemos comentado anteriormente: actor, profesor, coach, gestor, productor…es un no parar. ¿En qué campo te sientes más identificado o crees que te aporta más?

Soy actor y actuar es lo que me hace verdaderamente feliz. Y mi necesidad de actuar ha hecho que tomase otros roles para crearme oportunidades de trabajo. La vida para mí es un continuo aprendizaje, soy curioso por naturaleza. Dar clase y transmitir mis conocimientos le da sentido a mi vida. Cumplir mis sueños me hace feliz y ayudar a otros a conseguir los suyos es la guinda del pastel. Nada me pertenece, y nada me voy a llevar cuando me vaya, pero espero poder dejar algo que les sirva a los demás.

Como actor ¿cuáles han sido los trabajos que más te han aportado o los que más has disfrutado más a lo largo de tu carrera?

Todos los trabajos y personajes me aportan algo. Con todos disfruto mucho. Ya sea un protagonista, una frase o un casting de publicidad donde no hay texto. Todos me ofrecen la oportunidad de hacer lo que más me gusta y agradezco todas y cada una de esas oportunidades. Por supuesto, tengo que decir que el de Yves Montand, que fue el que me ofreció Susan Batson, ha sido el personaje con el que más he aprendido. El que me ha servido para entender al 100% la creación de un personaje y darme cuenta de que, como todos los seres humanos, nunca se acaban, están en constante evolución… También ha sido uno de los que más he disfrutado, me dio la oportunidad de cantar y de aprender a cantar.

Como contrapunto, Joe Clay de Días de Vino y Rosas, un personaje que no he estrenado, me devolvió mi espiritualidad, pude entender las adicciones y los mecanismos de defensa que usamos los seres humanos para acallar el dolor, el vacío, la baja autoestima y la depresión cuando carecemos de herramientas. Me liberó de muchos fantasmas del pasado.

Aprendo mucho de mí mismo como ser humano trabajando en distintos personajes. Me enseña a tener compasión, entender, respetar y aceptar al resto de la humanidad. Me liberan, me ayudan y me hacen fluir. Con unos personajes me identifico más que con otros, pero de todos tengo un poco en mí y todos se llevan un trocito de mí también, esa parte que estoy listo para dejar partir. Siento que los personajes vienen a enseñarme algo, me dan la oportunidad de aprender algo de mí que quizá antes no estaba preparado para ver. A veces es un talento oculto, a veces es un lastre que me frena y que puedo dejar partir.

Has estado en España en varias ocasiones impartiendo cursos del método de Susan Batson, primero en la Unión de Actores y luego en la Central de Cine. Es un sistema y un lenguaje muy distinto al que estamos acostumbrados en España. En general, ¿cómo has sentido la acogida esta forma de trabajo en los actores españoles?

Te lo resumo con una frase que me dijo una alumna que tiene más de 30 años de experiencia y que lo ha hecho todo: “Esto es lo que he estado buscando toda la vida”.

Muchos actores españoles se plantean emigrar para buscar trabajo fuera de España. A la mayoría el mercado americano les parece lejano e inalcanzable dada la cantidad de barreras que existen para acceder a él, el visado, el idioma, etc… Que les dirías a esos compañeros que quieren intentarlo pero no acaban de atreverse.

Que prefiero vivir las experiencias que quedarme con las ganas. Que si voy siempre puedo volver. Que acumular experiencias me abre la mente. Que los obstáculos son lecciones y oportunidades para aprender y crecer. Que el miedo sólo se domina cogiendo al toro por los cuernos, tomando riesgos. Que lo importante es mi actitud ante la vida. Y yo elijo vivirla.

A mí me sirve preguntarme: ¿Qué es lo peor que me pueda pasar? ¿Que pierda los ahorros, pero aprenda inglés? ¿Qué no aprenda inglés pero conozca otra cultura? ¿Qué no me guste nada, nada, nada y al mes me vuelva a lo que tenía?

Yo no sabía lo que me iba a pasar cuando vine aquellos tres primeros meses. Llevo cinco años viviendo aquí, he ganado muchísimo más y no perdí nada. He pasado por todas las barreras de las que hablas y puede ser tan fácil o difícil como lo quiera ver. Hubo momentos complicados, me he caído, he llorado, me he vuelto a levantar y he vuelto a sonreír, pero mi vida ha sido así desde pequeño. Para aprender a montar en bici tuve que usar ruedines y cuando me quitaron uno, siempre me caía de ese lado, luego del otro, y al final me volvía a montar porque disfrutaba haciéndolo. Para mí ha significado trabajo, esfuerzo, determinación, un proceso que lleva su tiempo y la clave ha sido mi actitud ante los obstáculos. Conseguí el visado y quitarme el acento para poder trabajar como un americano más. Y al final todo eso me ha hecho más fuerte, humilde y vulnerable a la vez. Que las cosas a veces no salen como yo quiero, pero si quiero puedo disfrutar y agradecer lo que tengo y eso siempre me trae algo más grande de lo que yo quería en un principio. Ser feliz más a menudo.

Al hilo de lo que estamos comentando -y obviando el hecho de que la industria americana es mucho más potente económica y estructuralmente que la española- nos puedes comentar cómo se valora profesionalmente al actor en EEUU.

Si me preguntas por el valor económico de un actor profesional te diré que los mínimos de su compensación económica están estipulados por la Unión de Actores y de ahí para arriba dependiendo del caché de cada uno.

Si lo que me preguntas es socialmente como se considera la profesión de un actor, te diré que como una profesión más. Hay un respeto por lo que cada uno quiere hacer con su vida y su expresión artística.

Existe un entendimiento de la preparación y el trabajo que supone dedicarse a esta profesión y eso siempre se respeta.

¿Cuál crees que es la importancia de un sindicato como la Unión de Actores para defender los derechos de los trabajadores?

Fundamental. Soy un miembro muy agradecido a la Unión de Actores. Surgió ante la necesidad de defender nuestros derechos como trabajadores y hoy es uno de los pilares de nuestro trabajo.

Y, ya por último, cuéntanos algo de tus futuros proyectos. ¿En qué estas embarcado ahora mismo?

Estoy a caballo entre Los Ángeles y Nueva York trabajando en Tennessee Williams como personaje para una obra de la que he conseguido los derechos para el año que viene. Además, la actriz Arantxa de Juan me ha propuesto trabajar juntos en una obra que ha encontrado ella sobre Tennessee Williams y Anna Magnani.

Tengo pendiente un largometraje dirigido por Johanna Bermúdez-Ruiz del que no puedo desvelar nada porque he firmado un acuerdo de confidencialidad, pero puedo decir que me encanta el guión y el tema va a dar mucho que hablar.

Sigo con mi labor como docente, aunque en este momento estoy más concentrado en el entrenamiento personalizado, entrenando a actores para sus proyectos, uno de ellos en el estudio de Susan Batson.

Y por supuesto en AENY (Artistas Españoles en Nueva York) como Director de Educación y miembro de la junta directiva. Le he propuesto a la coreógrafa Francesca Harper (consultora de Ballet de la película “El Cisne Negro”) que imparta un curso en Madrid y estoy feliz por su respuesta afirmativa. Así mismo, contento de que Javier Ambrossi me haya pedido si les puedo ayudar a presentar “La Llamada” en Nueva York, el musical que ha escrito con Javier Calvo. Ojalá tengamos suerte.

Por último, estoy escribiendo un libro sobre interpretación en castellano, un corto con Tina Allexis-Allen sobre los prejuicios. Y tengo pendientes por escribir un largometraje, una serie de televisión y una obra de teatro. Me encuentro en un momento muy creativo.

Foto: David Maroto

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn