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Los técnicos desafían al poeta: caminante, sí hay caminos1

Gabriela Weller (Coordinadora y portavoz de TACEE)

Para un sindicato independiente, con escasos recursos materiales, pero con la firme convicción de poner todo el esfuerzo al servicio de los técnicos de cine y televisión, la Campaña General de la Inspección Provincial de Trabajo ha sido una de las iniciativas más importantes de su historia.

Después de haber recorrido un largo camino de información, difusión, denuncias, juicios y todo lo que es propio de un sindicato, la Inspección Provincial de Trabajo de Madrid planificó una “campaña por objetivos” para el 2010, según la llaman ellos. Y uno de sus objetivos fue el sector audiovisual. Pero esta Campaña no llegó porque sí. Antes de que la planificación anual de la Inspección incluyera la producción audiovisual como una de las dos áreas que se ponen como objetivo anualmente, los técnicos, a través de su sindicato, ya se estaban moviendo.

Si la comisión ejecutiva que estuvo al frente de TACEE en el período 2004-2008 sentó las bases de un sindicato organizado, de gestión transparente, con vocación reivindicativa y, sobre todo, con un número cada vez mayor de afiliados; la comisión actual se basó en esta etapa fundacional para avanzar en la acción sindical. Una acción lo más concreta posible, pegada a las necesidades de los compañeros del sector, al que pertenecemos todos.

Octavillas en la puerta del plató, un boletín informativo de carácter mensual, respuesta a todas las dudas y conflictos que iban planteando los compañeros, una asesoría jurídica con atención presencial dos días a la semana, por poner sólo algunos ejemplos, facilitaron el aprendizaje e impulsaron el estudio de los problemas y la búsqueda de posibles soluciones.

Con un convenio injusto, deliberadamente confuso y sin delegados sindicales en el sector, la dirección de TACEE asumió la tarea de ser la voz de todos. Y así llegó una primera denuncia ante la Inspección de Trabajo que nos dio la razón sólo en parte y con muchos problemas. Era 2009 y hablábamos de Yo soy Bea, serie que producía Grundy, para Telecinco.

Al andar se hace el camino

Lejos de desanimarnos, aprendimos y volvimos a insistir con más y más denuncias. Porque no es justo ni legal, según se demostró más adelante, trabajar 60 ó 65 horas a la semana y con el miedo en el cuerpo porque te quejas y ya sabes, “esto son lentejas”. Ni mucho menos trabajar en una inestabilidad e inseguridad permanentes.

Y llegó el día en que varias sentencias del Juzgado de lo Social, una consulta formal a la Dirección de Trabajo y más denuncias a la Inspección, dieron la razón a los trabajadores, esta vez sí, de manera clara. Conseguimos convertir muchos contratos de técnicos de series en “fijos discontinuos”, asentando su trabajo en las productoras y aclarar que la jornada laboral se limita a 35 horas semanales (40 con plus de disponibilidad), compensando los excesos con tiempos de descanso, o pagándolos.

Quedó claro que no bastaba con poner una denuncia “por registro”, sino que había que estar encima y trabajar mucho para que los datos que llegaran a la inspección fueran claros, los trabajadores estuvieran tranquilos, sin miedo, y la situación se resolviera según la consigna del sindicato: tenemos derecho a trabajar con derechos. Contra los agoreros, el sector no se ha caído ni el TACEE ha destruido el sector audiovisual. Se inspeccionaron 15 productoras y en todas se consiguieron cambios a mejor en jornada laboral y en la contratación. Todas ellas siguieron sus rodajes sin mayores problemas, demostrando que, organizando la producción se puede cumplir la legislación laboral en los rodajes2.

Y se hace camino al andar

A día de hoy también se han presentado denuncias por excesos de horarios y jornada en rodajes de cine y se ha logrado que se modifique el calendario o la planificación, que se contrate a más gente para que otros puedan librar y descansar o, cuando ya no hay posibilidad de compensar con tiempo de descanso, algunas productoras han tenido que desembolsar grandes cantidades de dinero para pagar y cotizar las horas extraordinarias.

Consiguiendo algo tan básico como que se respete la ley, la afiliación del sindicato siente las 35 ó 40 horas como auténticas conquistas. Además, en todo el sector lo que comenzó con bastante pesimismo y poco a poco se volvió alentador, hace que los compañeros devuelvan su confianza al poder de lo Público, al menos al de la Inspección de Trabajo, y valoren favorablemente la labor de un sindicato. No es poco cuando todo el poder apunta al corazón del estado de bienestar, donde están los trabajadores y sus organizaciones.

En momentos tan duros como los que hoy les toca a todos los que viven de su trabajo, los técnicos han marcado un camino. Ahora hay que ser fuertes y resistir los embates de quienes quieren devolverles al siglo XIX.

El sindicato de Técnicos Audiovisuales y Cinematográficos del Estado Español, TACEE, tiene la decisión de seguir andando. Para defender lo conseguido, para oponer resistencia a los ataques de los que quieren seguir ganando siempre más, a costa del esfuerzo de los demás, hay que seguir en este camino con seriedad, con creatividad, con paciencia, con vocación de unidad y, sobre todo, sin permitir que el miedo o las dificultades nos paralicen.

A fin de cuentas, cómo no ceder y llegar a un acuerdo con Antonio Machado: caminante sí hay camino, se hace camino al andar.


1En este documento utilizamos el genérico, que en castellano es masculino, al sólo efecto de facilitar la lectura y evitar repeticiones como ” las y los”; “trabajadores y trabajadoras”, etc. Es decir, conocemos y repudiamos el carácter sexista de nuestra lengua, pero en este caso preferimos evitar dilaciones y repeticiones que hacen que la lectura sea aún más tediosa, si cabe.

2En el siglo XIX, los esclavistas decían que sin los negros recogiendo el algodón, la economía americana se hundía. Y dos siglos después quizá lo haga, pero no precisamente por la abolición de la esclavitud.

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