Teatro Fernán Gómez

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn

fernan_gomez_antoniocastro_2013_01_800x534Antonio Castro

Arquitecto: Manuel Herrero Palacios
Aforo: 1000 localidades (dos salas)
Inauguración: 15 de mayo de 1977
Dirección: Plaza de Colón s/n

El conocido como Centro Cultural de la Villa es un complejo del Ayuntamiento madrileño que ocupa el solar donde se levantó la primitiva casa de la moneda. Fue uno de los grandes proyectos urbanísticos de los años setenta para crear la enorme plaza de Colón, con los Jardines del Descubrimiento en uno de los lados. Dentro del complejo subterráneo se localizan dos salas de teatro. La corporación municipal madrileña adoptó en noviembre de 1997 el acuerdo de dar el nombre del desaparecido actor y escritor Fernando Fernán Gómez, al conjunto teatral. En 2013 el complejo volvió a llamarse Centro Cultural de la Villa.

Inauguración

En plena Transición política, el Ayuntamiento de Madrid inauguró la nueva plaza y el Centro Cultural de la Villa con presencia de los Reyes de España, el 15 de mayo de 1977, festividad de San Isidro. Ese mismo día se abrió el auditorio con un concierto a cargo de la Orquesta Nacional de España dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos. La actividad teatral no se iniciaría hasta el 1 de julio de ese año con unas representaciones de El caballero de Olmedo y, una semana más tarde, de La malquerida, con Amelia de la Torre y Enrique Diosdado. Desde entonces las representaciones se han sucedido sin interrupción. El escenario alberga, además, distintos festivales organizados por entidades públicas. El 12 de octubre de 2001 la organización terrorista ETA cometió un atentado en el mismo que no provocó víctimas aunque sí daños materiales. En el momento de la explosión la compañía de Pedro Osinaga representaba la comedia Una noche de primavera sin sueño.

Es una sala confortable para el espectador. Las butacas están dispuestas a modo de anfiteatro al que se desciende desde un amplio vestíbulo. La visibilidad es óptima desde el cuerpo central de este anfiteatro y más limitada en los laterales. El escenario cuenta con una embocadura en forma de arco muy larga. En el techo del mismo no hay peine. Para conseguir que todo el público pueda ver las representaciones, los decorados deben ser muy abiertos y los intérpretes tienen que realizar recorridos prolongados para cubrir las dimensiones escénicas. En el verano de 2002 se reformaron las zonas de taquillas y el gran vestíbulo de acceso a las salas teatrales.

Estrenos

Entre los estrenos absolutos que se han producido en este teatro se encuentran El señor de las patrañas (Salom, 1980) y Misión al pueblo desierto (Buero Vallejo, 1999). El actor que da nombre al teatro actuó por última vez en Madrid el año 1980, en este escenario, con El alcalde de Zalamea. También desde este escenario se despidió Mary Carrillo con Hora de visita. Entre los actores que han debutado en el teatro municipal están Amparo Larrañaga en Solos en esta tierra, 1978, José Coronado con La pasión de amar, 1991 y María Esteve, que se presentó con El jardín de nuestra infancia, 1995.
La sala dos, pensada como recinto para conferencias, se incorporó más tarde a la programación teatral. Ya en 1979 se ofrecían representaciones con alguna regularidad. Sin embargo las características de la sala eran francamente inapropiadas, tanto para las representaciones como para el espectador. El año 2010 se realizó una profunda reforma para configurarla de una manera más convencional. Se reabrió en noviembre de ese año con la obra Ahora.

Último capítulo

La gestión de este espacio ha sido, hasta el momento de redactar esta información, pública. El Centro tiene un director para todas sus actividades, entre ellas la teatral. Durante gran parte de su historia estuvo al frente el director Antonio Girau. Tras su muerte se dio su nombre a la sala grande. La pequeña es conocida sencillamente como Sala II. En el final del año 2013 están circulando noticias contradictorias sobre el futuro de este y de otros teatros municipales. La sombra de la privatización de los mismos es muy alargada. En noviembre de este año el Fernán Gómez fue protagonista de una anécdota sainetesca. Se comenzó el desmontaje de las grandes letras del nombre en la fachada de la plaza de Colón. Ante el movimiento de protesta, un día después de iniciada esta operación, la alcaldesa ordenó la reposición inmediata del nombre del actor.

Antonio Castro

Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedIn