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Antonio Castro Jiménez




Ángel García Moreno, director teatral que reavivó el
Teatro Alfil.

Compañía propietaria del recinto.

Conviven en Madrid teatros de gran aforo y dimensiones, como el Monumental, con pequeñas salas que ofrecen una programación dinámica y variada. El Alfil de la calle del Pez es uno de los últimos. Abierto como cine Pez en 1948, se transformó en “teatro de bolsillo” en 1971. Sus más de sesenta años de historia han sido azarosos.

La empresa de los hermanos Luis y José García Ramos fue una de las más potentes en el campo de la exhibición y distribución cinematográfica tras la Guerra Civil. El cine Pez fue una de las muchas salas en Madrid en ofrecer, desde el principio, sesión continua. En el primer programa doble de diciembre de 1948 se proyectaron Bajo los puentes de París y El caso de los dedos cortados.

El recinto ocupa los bajos de un edificio de viviendas enclavado en el chaflán de las calles Pez y Madera. La mayor parte de las localidades se sitúan en el patio de butacas, donde se habilitó una barra de bar operativa antes de las representaciones. En el piso superior se localiza el control técnico y un par de filas de butacas para el público. El escenario es de reducidas dimensiones y carece de peine, por lo que no permite montar escenografías aparatosas. Con el tiempo, la sala fue sufriendo una degradación paulatina e imparable que alejó a los espectadores.

Un matrimonio de artistas, el director Diego Serrano y la actriz Elisa Ramírez (muy popular en esa época), emprendió la ardua labor de salvar de la ruina el pequeño cine del barrio de Malasaña. Corría el año 1970 y con poco más de veinte años de existencia, había languidecido. Sus características arquitectónicas no son especialmente atractivas por ocupar la planta baja de un edificio de viviendas, que limitan cualquier posibilidad de ampliación. Pero, tras una reforma que le devolvía la dignidad inicial y le dotaba de un pequeño escenario y camerinos, el 14 de mayo de 1971 levantaba el telón estrenando la comedia Elena de las mentiras de Alfonso Paso.

El director: Ángel García Moreno

En 1974 aterrizó en el Alfil, que seguía sin llamar la atención del público, un director que estaría presente en la cartelera teatral durante casi treinta años: Ángel García Moreno. Al frente de la compañía Morgan estrenó el 8 de agosto de 1974 El bebé furioso. Todavía bajo la férrea censura, este grupo de atrevidos profesionales quiso traer a Madrid un teatro de pequeño formato pero de gran carga ideológica. Fueron unas pocas temporadas interesantes con estrenos como La barraca de Jipi Japa, de Jorge Díaz (1974); El realquilado, de Joe Orton (1975) o Un soplo de pasión, de Peter Nichols (1977). Obras con actores tan atractivos como Laly Soldevila, Tony Isbert, Pedro Civera, Lola Cardona y Vicky Lagos. Este arriesgado director fue requerido pronto para el circuito “comercial” y a partir de 1980 pasó del Alfil al Marquina, el Príncipe, el Reina Victoria y, finalmente, el Teatro Fígaro. Durante otros veinte años el teatrito sobrevivió con estrenos afortunados, como Los emigrados (1976) y los primeros espectáculos de Pepe Rubianes, aunque también con sonoros fracasos comerciales. Este teatro se ha distinguido a lo largo de su historia por la apertura a los autores contemporáneos, preferentemente españoles. En su escenario han estrenado, entre otros dramaturgos: Gil Albors (1927), Martínez Mediero (1939), Paloma Pedrero (1957), Romero Esteo (1930), Alonso de Santos (1942), Rodríguez Méndez (1925) o Albert Vidal (1945). Para intentar captar nuevos espectadores, se programaron conciertos tras el teatro que acabaron complicando la situación del Alfil.

Cierre e Yllana

A principios de 1993 se representaba en el Teatro Alfil La menina desnuda: cabaret portátil. Y le llegó la orden de cierre firmada por el entonces concejal de Distrito Centro, Ángel Matanzo. Se justificó el cierre por el incumplimiento de disposiciones municipales y denuncias de los vecinos del edificio, pero no faltaron las voces que afirmaban que el concejal se había sentido ofendido por algunas caricaturas del espectáculo. Por cierto que en él intervenía el magnífico actor, recientemente fallecido, Paco Maestre. Se levantó pronto la clausura pero en 1996 se dictó una orden judicial de desahucio ante las deudas acumuladas por la empresa. Apareció entonces una compañía singular que traería la salvación del Alfil: Yllana. Gracias a ellos el teatro sigue abierto y ha conseguido captar con su programación arriesgada y, fundamentalmente, humorística un sector del público caracterizado por la juventud. Tras permanecer como inquilinos durante casi una década, el verano de 2006 Yllana, que cumplía 15 años de existencia, se convirtió en propietaria del recinto. Y, afortunadamente, el Teatro Alfil de la calle del Pez sigue abriendo sus cortinas cada tarde.

Teatro Alfil

Arquitecto:
José Aspiroz (Proyecto original) y Carlos Irisarri (Reforma 1999)

Inauguración:
23 de diciembre de 1948 ó 4 de mayo de 1971 (como teatro)

Ubicación:
Pez, 10

Aforo:
250 espectadores

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