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Antonio Castro

Señorita Trevelez (2008).

Rumores (2011).

Más de medio siglo después de inaugurarse el cine Amaya en el distrito de Chamberí sufrió una notable transformación para convertirse en teatro, conservando el nombre original. Sin haber cumplido una década como recinto escénico, este teatro ha conseguido hacer realidad la descentralización, consiguiendo un público fiel, seguramente por su dedicación casi exclusiva a la comedia. Al público madrileño le sigue costando salir de la ruta escénica alrededor de Sol o la Gran Vía. Pero aventuras como las del Amaya o las de los Teatros del Canal van abriendo el perímetro teatral.

Cines monumentales

En el año 1946 el arquitecto Luis Gutiérrez Soto inició el proyecto del cine Amaya. Fueron años de esplendor para el Séptimo Arte sin haber superado todavía el trauma de la Guerra Civil. En la década de los cuarenta se abrieron, entre otros, el cine Espronceda (1944), el Narváez (1944) o el Luchana (1946). El Amaya tardó seis años en estar terminado, inaugurándose el 22 de noviembre de 1952 con la película La casa de la colina. Se encuentra en el centro de una gran manzana de viviendas y locales comerciales, con salida de emergencia a la calle Viriato. El arquitecto Gutiérrez Soto había inaugurado antes, en febrero de 1952, el cine Carlos III, en proceso de transformación para centro de ocio y gastronomía en el momento de escribir esta crónica. También proyectó el Rex, cerrado actualmente y con negras perspectivas sobre su futuro. En 1964 el cine Amaya fue reformado por primera vez, programándose películas en sesión continua.

La transformación

Cuando la productora Suspiro, con Moncho Borrajo y Alberto Blasco al frente, decidió transformar el cine en teatro el año 2003, la sala se encontraba en franca decadencia. Además, no existían escenario ni camerinos o equipamiento técnico para las representaciones. La arquitecta Pía López-Izquierdo, hija de un reconocido arquitecto que proyectó numerosos cines y teatros en Madrid, firmó esta reforma. El aforo original, superior a mil localidades, se redujo hasta las ochocientas, inutilizando el último anfiteatro, donde se habilitaron dependencias administrativas. Se consiguió un escenario con boca de once metros de anchura por seis de altura. Fue preciso construir una nueva embocadura y una parrilla para la iluminación. Bajo la escena se localizan los almacenes y siete camerinos. Es uno de los pocos teatros que poseen amplias zonas comunes, vestíbulos, escaleras, bar… gracias a la incorporación al cine de la antigua entrada a la galería comercial.

Se levanta el telón

Como teatro, el Amaya se abrió el 8 de octubre de 2003 con el espectáculo Cosas mías, protagonizado por Moncho Borrajo, cabeza visible de la nueva empresa responsable de esta sala. En 2005 inició un festival de humor con los principales representantes del género. También se ha representado desde entonces: Se busca impotente para convivir (2004); Terapia a las seis (2004); El otro lado de la cama (2004); España Cabaret (2005); Cariño ¿mañana qué hacemos? (2006); Amor y otros pecados (2007); La señorita de Trévelez (2008); Mi hijo y yo (2009); Por el placer de volver a verla (2010); Rumores (2011); y Los hombres no mienten (2012).

Cuando Moncho Borrajo impulsó el proyecto del teatro Amaya era una figura reconocida en el mundo del espectáculo. Nació en Orense. Cursó estudios de Arquitectura y Bellas Artes y comenzó a actuar en cabarets y pequeños recintos del Levante español. Tras dar el salto profesional a las grandes salas de fiestas de Madrid, su popularidad fue en aumento gracias a espectáculos iconoclastas en los que canta, dibuja, improvisa poemas o arremete contra los espectadores más díscolos. En treinta años sobre los escenarios ha protagonizado montajes como Caca-Cola, Concierto sentido del humor (1995), Dihablemos (1996), El bufón de rey (1998), Loco (2000) y Treinta años sin parar (2002). Tras una retirada por motivos familiares el año 2008, reapareció en su teatro el verano de 2011. Actualmente la dirección empresarial del Amaya está en manos de Alberto Blasco. 

Teatro Amaya


Arquitecto: Gutiérrez Soto y Aguinaga
(Proyecto original)
Reforma: Pía López-Izquierdo
Apertura: 22 de noviembre de 1952
Reapertura: 8 de octubre de 2003
Dirección: Martínez Campos, 9
Aforo: 800 localidades

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