Teatros : Teatro de La Abadía

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Antonio Castro

La Abadía se estableció en un edificio madrileño con una historia compleja. El teatro ocupa la antigua capilla del colegio de la Sagrada Familia, una institución ligada en toda su existencia a la protección de menores.

El 17 de junio de 1942 se colocó la primera piedra de la futura capilla, en el mismo acto que sirvió para inaugurar los talleres de aprendizaje del colegio. Las obras se prolongaron durante casi dos años. Pero el 20 de marzo de 1944, con una misa oficiada por el famoso obispo auxiliar de Madrid-Alcalá, Casimiro Morcillo, se abrió al culto. El proyecto fue obra del arquitecto toledano José María de la Vega Samper. Se especializó en arquitectura religiosa, aunque también hizo en Madrid alguna construcción civil destacada, como la famosa cárcel de Carabanchel. Al margen de su función religiosa, este templo se considera como el único que sigue los postulados del Art Decó en Madrid.

Dos salas

La Abadía se diseñó como un complejo con dos salas. La mayor, con 311 localidades, se dedica a San Juan de la Cruz. La más pequeña, con 206 plazas, recibe el nombre de José Luis Alonso, director escénico fallecido en 1990. En este centro se ubica también una escuela para la formación de profesionales del teatro dirigida por el fundador.

Este es uno de los espacios escénicos más singulares de la capital española. Nada en el exterior indica que nos hallamos ante un teatro. La sala principal acoge el escenario donde primitivamente se ubicó el altar del templo. Los asientos para el público se colocaron en graderío a ambos lados de la puerta de acceso al recinto. Todos los espectadores tienen una visibilidad bastante completa del escenario. El coro de la iglesia es el centro de las operaciones técnicas para las representaciones.

La sala José Luis Alonso es más convencional. El escenario se sitúa al nivel de la calle, mientras que el público tiene los asientos en el graderío y en un solo cuerpo frente al escenario, por lo que la visibilidad es total desde cualquier ángulo. Esta configuración puede variarse según las necesidades de cada espectáculo.

Hedda Gabler, una de las últimas representaciones del teatro de La Abadía.

Se levanta el telón

En el caso de La Abadía el telón siempre es simbólico pues no existe físicamente en ninguna de las dos salas. Para la inauguración del nuevo teatro, tras un concierto de campanas a cargo de Llorenç Barber, su director eligió el Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte de Valle-Inclán. Esta primera producción realizó una amplia gira por varios países, reponiéndose en Madrid dos años después. La sala pequeña se abrió por primera vez al público con Castillos en el aire el 21 de abril de 1995.

La Abadía, en las primeras temporadas, puso en escena trabajos de los nuevos profesionales que se preparan en el centro. Poco a poco se ha ido abriendo a producciones singulares tanto de empresarios privados como de centros teatrales similares de otras autonomías o naciones. En 1998 el teatro de La Abadía fue incluido en la Unión de Teatros de Europa. Es escenario habitual para espectáculos que se programan en los distintos festivales de artes escénicas que se desarrollan en Madrid. cent

José Luis Gómez, fundador del teatro La Abadía.

La Abadía está considerada legalmente como una Fundación para la Formación y Creación Escénica. El proyecto recibió el Premio Nacional de Teatro (1995) y el Premio de la Crítica de Madrid (1995).

En febrero de 2005 se programaron una serie de actos para celebrar el décimo aniversario de la inauguración y se editó un libro sobre esa década titulado Nada es lo que parece.

El actor y director teatral José Luis Gómez fue el encargado de poner en pie este proyecto escénico utilizando los edificios de la antigua iglesia de la Sagrada Familia. En ese momento, a mediados de los noventa, Gómez gozaba ya de un gran prestigio en la escena española. Formado como actor en el Instituto de Arte Dramático de Westfalia (Alemania Federal), siguió con cursos de teatro y movimiento con Jacques Lecoq en París. Desde 1964 hasta 1970 recorrió parte de los principales teatros de la República Federal Alemana como actor, mimo y, más tarde, director de movimiento. En 1971 regresó a España, produciendo, dirigiendo yactuando en numerosos montajes. Antes de emprender el proyecto de La Abadía fue director del Centro Dramático Nacional y del Teatro Español.

José Luis Gómez ha sido premiado con la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes que concede el Ministerio de Cultura. También ha sido Premio Nacional, otorgado por el Ministerio de Cultura en 1995, y Premio de la Crítica de Madrid ese mismo año.

Teatro La Abadía


Arquitectos: Espiga, Moreno y Ayala
Apertura: 13 de febrero de 1995
Dirección: Fernández de los Ríos, 42
Aforo: 517 (dos salas)

 

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