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Antonio Castro

Es admitido en el mundo teatral que, poco antes de terminar las obras de La Comedia, alguien preguntó: “¿Dónde están los camerinos?”. No se veían por ninguna parte y es que, al parecer, el arquitecto pensó que los actores iban disfrazados de personajes desde su casa y no los había proyectado. Hubo de adquirirse el edifico trasero para incorporarlo al nuevo teatro.


Tirso Escudero y Enrique Jardiel Poncela (dcha.)
junto al cartel de Eloísa está debajo de un
almendro
.

Fachada principal del teatro.

Es admitido en el mundo teatral que, poco antes de terminar las obras de La Comedia, alguien preguntó: “¿Dónde están los camerinos?”. No se veían por ninguna parte y es que, al parecer, el arquitecto pensó que los actores iban disfrazados desde su casa y no los había proyectado. Hubo de adquirirse el edifico trasero para incorporarlo al nuevo teatro.

Después de todo, el 18 de septiembre de 1875 pudo levantarse el telón representándose El espejo de cuerpo entero, la comedia Me voy de Madrid y la pieza de baile Ayer y hoy. El rey Alfonso XII y la Princesa de Asturias presidieron la función inaugural.

Un prestigioso actor, Emilio Mario, fue el encargado de montar la compañía y empezar a programar el teatro. El promotor, Silverio López de Larrainzar, había hecho fortuna con los juegos de azar y quiso recordar esa actividad en el forjado de las barandillas, que muestran cartas y otros objetos de juego. Es uno de los muchos detalles ornamentales de esta bella sala que tenia, originalmente, 1.082 localidades. Recordemos que en ese momento todavía no se había producido la electrificación de Madrid, así que La Comedia se alumbraba con gas. La primera representación con luz eléctrica fue en septiembre de 1888.

El suelo del patio de butacas contaba con un ingenioso mecanismo que permitía en pocos minutos su elevación a la altura del escenario convirtiéndose en una gran sala de baile. Este mecanismo ideado por el señor Piccoli desapareció en el incendio. En los bajos de La Comedia, al comenzar el siglo XX, se hizo muy famoso un café, El Gato negro, al que rápidamente acudieron los autores de la época para mantener sus tertulias.

El gran incendio

La madrugada del 18 de abril de 1915 La Comedía sufrió el más terrible suceso de su ya larga historia. Se declaró fuego, ya con la sala cerrada, tras las representaciones de El orgullo de Albacete. No hubo que lamentar heridos pero gran parte del interior quedó totalmente destruido, como los ricos elementos decorativos y telones de José Vallejo, Valls y Busatto, entre otros. Pero su empresario no se vino abajo, encargando la reconstrucción a Luis Bellido y López Sallaberry, reabriendo el teatro muy pocos meses después, el 22 de diciembre de 1915, con una obra de Benavente: La propia estimación.

Entonces ya estaba al frente de la empresa el primer Tirso Escudero, abogado riojano afincado en Madrid. En 1895 vio con pena como el local permanecía cerrado. Así que, en unión de Luciano Berriatua, decidió convertirse en empresario del mismo el año 1902. Le sucedieron su hijo y su nieto. La familia Escudero fue propietaria de La Comedia hasta 1998, cuando la vendieron al Estado Español para sede permanente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, que ocupaba la sala desde su fundación. Había hecho su presentación hizo el 5 de octubre del 1987 con El médico de su honra.

Un teatro burgués

Durante toda su historia, este ha sido considerado un teatro burgués. Su programación lo corrobora. Aquí se reveló María Guerrero e intentó abrirse camino como actor Valle Inclán. Y aquí debutó el dramaturgo Benavente. También Pérez Galdós hizo su presentación como autor teatral en La Comedia. Y se estrenaron títulos tan populares como Rosas de otoño (1909), La venganza de don Mendo (1918), Anacleto se divorcia (1932), Eloísa está debajo de un almendro (1940) o El baile (1952).

Actores como Fernán Gómez y María Asquerino obtuvieron los primeros éxitos de sus carreras, ambos gracias a Jardiel Poncela. Pero, contrastando con esta línea de programación, también en La Comedia se produjeron encontronazos con la censura. Cuando Marsillach montó por primera vez El Tartufo en 1969, tuvo muchos disgustos. Pero es que, inmediatamente después, se estrenó Castañuela 70 y ahí llego la prohibición total. Finalmente, como anécdota, hay que recordar que los primeros desnudos integrales de la escena española se produjeron en este teatro con Equus (1975).

Escenario político

Los teatros fueron recintos idóneos para grandes reuniones políticas. En La Comedia, durante el siglo pasado, se celebraron dos muy significativas. En 1919 la CNT en un gran congreso adoptó el acuerdo de apoyar la Revolución Soviética, ingresando la Confederación en la Internacional Sindical Roja.

En oposición política, el 29 de octubre de 1933, el escenario de la Comedia se abrió para la presentación de la Falange Española. José Antonio Primo de Rivera pronunció un encendido discurso esbozando los principios fundamentales de la nueva formación política. Una lápida en la fachada del teatro sigue recordando este acto.

Cierre temporal

Otro año para la crónica negra de La Comedia fue el 2002. Tras una primeras reforma en 1999 e inspecciones posteriores sobre sus condiciones de seguridad, se decretó el cierre temporal para poder acometer obras de consolidación y mejora. La dama duende, producción de la CNTC, fue la última comedia en representarse. Pocos podíamos imaginar que el teatro iba a permanecer tantos años cerrado al público y que se tardaría tanto tiempo en hacer el proyecto, aprobar el presupuesto y resolver toda la burocracia que afecta a un edificio histórico como éste. Según las informaciones más recientes, el Consejo de Ministros aprobó en diciembre de 2009 el presupuesto definitivo y la autorización para contratar las obras, según el proyecto de Araujo y Nadal. Se ha estimado que, una vez iniciados los trabajos, que aumentarán el espacio útil del edificio, tendrán que pasar casi tres años para que el teatro pueda volver a abrirse.

Teatro de La Comedia

Arquitectos: Agustín Ortiz de Villajos
Inauguración: 8 de septiembre de 1875
Ubicación: Calle Príncipe, 14

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