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Antonio Castro

Cuando algo o alguien es antiguo lo calificamos como del tiempo del cuplé. Los orígenes del teatro Muñoz Seca de la plaza del Carmen se remontan este tiempo o, mejor, a la fortuna de una cupletista: Consuelo Portela, ‘La Chelito’, que había nacido en Cuba el año 1885. En 1928 abandonó definitivamente los escenarios para dedicarse, hasta su muerte, en 1959, a la gestión del teatro que había levantado con sus ahorros. Sus descendientes siguieron al frente de la empresa y vivieron en los pisos construidos sobre el teatrito.

La cupletista Consuelo Portela, ‘La Chelito’, levantó
el Muñoz Seca con sus propios ahorros.

Fachada principal del teatro.

Para la recuperación del teatro en 1971 se estrenó
la obra Hedda Gabler, dirigida por Miguel Narros.

El Salón Chantecler fue el origen del teatro Muñoz Seca. Como en los salones parecidos –Trianón Palace o Petit Palais– se alternaba en los primeros años del siglo XX las proyecciones cinematográficas con espectáculos arrevistados. Su ubicación, a pocos metros de la Puerta del Sol, lo hacía privilegiado. Abierto en 1911, un voraz incendió lo destruyó casi totalmente un año más tarde. No se desanimó la artista y lo reconstruyó. El verano de 1918 “La Chelito” realizó grandes reformas para iniciar la nueva temporada.

Amplió el escenario, cambió la decoración y contrató una notable orquesta. Aún así, cuatro años más tarde, volvió la empresaria a meterse en obras.

Eldorado

En 1922 el primitivo local quiso adquirir más prestigio y por eso, tras algunas reformas, abrió las puertas el 15 de diciembre de 1922 con nuevo nombre: Eldorado. La comedia de Tristán Bernard Petit café fue la elegida para iniciar la nueva etapa que se prolongaría duramente casi una década. Dirigía Ramón Peña y en la cabecera del cartel estaban Mariano Asquerino y Eloísa Muro, los padres de María Asquerino. Allí se presentó en 1923 el niño Narcisín (más tarde Narciso Ibáñez Menta), acompañado de su madre, Consuelo Menta. No desdeñaron actuar en el Eldorado Eloísa Muro, Irene Barroso y los hermanos Portes. Y hasta la propietaria quiso actuar en su escenario el mes de diciembre de 1923. Tenía entonces 38 años. Pero los títulos que se estrenaron no han pasado a la historia del teatro español. No dejaba de ser un salón para espectáculos ligeros con alguna pretensión de calidad. Hasta el cine volvió el año 1923, cuando la entrada de butaca costaba sesenta céntimos de peseta. Ángel Custodio quiso, en 1929, dignificar el teatro poniendo en escena Los intereses creados. Pero terminaba la década de los treinta y Eldorado se recuperó para el género frívolo con la injustamente olvidada Blanquita Pozas, esposa más tarde de Miguel Ligero. El cierre volvió a planear sobre el local.

No se debe confundir este teatro con Eldorado que estuvo en los Jardines del Retiro. Se abrió en julio de 1897 y sobrevivió hasta julio de 1903, cuando fue destruido por el fuego.

Cambio de nombre

Llegamos a 1930. El 28 de octubre una compañía encabezada por María Palou y dirigida por Felipe Sassone reestrenó Lo cursi, de Benavente, en el viejo Chantecler, rebautizado como Muñoz Seca. Ya no cambiaría de nombre, aunque el titular tuviera pocas oportunidades de dar comedias suyas al teatro con sus apellidos. El dramaturgo del Puerto de Santa María fue fusilado en Paracuellos el mes de noviembre de 1936. Tenía 57 años y una extensa producción teatral que incluye títulos como La venganza de don Mendo, Anacleto se divorcia o La venganza de la Petra. Benavente, ya galardonado con el Nobel, entregó a los nuevos empresarios su comedia. Los andrajos de la púrpura, que constituyó la gran inauguración oficial quince días después de levantarse el telón.

Esta vez sí que lograron llamar la atención del público y de los profesionales. Gracias a estrellas como Irene López de Heredia, Loreto Prado, Milagros Leal, Manuel Dicenta o Mariano Asquerino, el teatro Muñoz Seca se convirtió en recinto de grandes estrenos. A esa primera época corresponden las primeras puestas en escena de obras tan singulares como La reina castiza y El embrujado, de Valle Inclán, La carroza del Santísimo, de Mérimée o La prisionera, de Bourder.

Llegó y pasó la Guerra Civil. A final de 1939 la empresa Berruezo, que tenía el teatro donostiarra Victoria Eugenia, tomó las riendas del Muñoz Seca y tras reformarlo una vez más lo abrió como cine con la película Un marido modelo. Tendrían que pasar más de treinta años para que se volviera a habilitar el escenario.

En 1943, sobre el solar del Frontón Central, se levantó el monumental Teatro Madrid, que linda con el Muñoz Seca, y que actualmente está cerrado.

¡Arriba el telón!

Teatro Muñoz Seca


Dirección: Plaza del Carmen, 1

Inauguración: 28 de octubre de 1930
(como Muñoz Seca)

Arquitectos: José Espelius (Reforma de 1922)
Joaquín Fernández Cabello
(reforma de 1956)
Paloma Carnero (última reforma)

Terminaba el año 1971 cuando Andrés Magdaleno y Natalia Silva volvieron a levantar el telón del destartalado cine Muñoz Seca, con un aforo de cuatrocientas localidades.

Para la recuperación pusieron en escena Hedda Gabler, dirigida por Miguel Narros. Pero ese ramalazo intelectual duró poco y el teatrito degeneró hasta servir como escenario a los primeros espectáculos del destape: Erotissimo Show, Madrid, pecado mortal, Muñecas… Obviamente no consiguió hacerse un hueco respetable en la cartelera y volvió a languidecer. Pero este teatro, como tantos otros, renace una y otra vez de sus cenizas. Juan José Alonso Millán fue el siguiente empresario, aprovechando su condición de autor para estrenar las comedias propias. Así, con Damas, señoras y mujeres, reabrió otra vez este local, en septiembre de 1987. Analía Gadé, Julia Gutiérrez Caba, Tote García Ortega, Gracita Morales, Juanjo Menéndez, María José Cantudo, Victoria Vera, Zori y Santos… desfilaron por el pequeño escenario, rehabilitado con la ayuda del INAEM y con un presupuesto de 70 millones de pesetas. Los acreedores de la anterior empresa se habían llevado hasta las butacas.

El último capítulo, por el momento, lo escribe Enrique Cornejo, su empresario desde 1997 y después de la correspondiente obra de mejora. Los últimos años su programación está siendo ecléctica, con la presencia de grandes nombres, de compañías extranjeras –sobre todo de Argentina– y con algunas de las producciones propias del señor Cornejo y su hijo Alain.

 

 

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