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Antonio Castro

Galas Difunto, 1986.

Scaramouche, 2006.

Aún no se había derribado el viejo teatro Apolo de la calle de Alcalá cuando sus empresarios, los hermanos Vicente y Ramón Patuel, ya anunciaron que levantarían otro en la entonces Plaza del Progreso, hoy Tirso de Molina. Corría el mes de enero de 1930. Tardaron, pero cumplieron: el 10 de diciembre de 1932, con La verbena de la Paloma, se inauguró el teatro del Progreso, hoy llamado Nuevo Apolo. Del proyecto se encargaron los arquitectos Urosa y Saavedra Fajardo, que hicieron un diseño pseudo barroco y decó. El mismo día de la inauguración se abrió también el teatro Coliseum de la Gran Vía.

El teatro del Progreso es un ejemplo de arquitectura teatral totalmente pasado en nuestros días. Posee un gran vestíbulo desde el que se accede a los pisos superiores; en el entresuelo se puede ver un bajorrelieve alusivo a la zarzuela; la enorme sala distribuye las localidades en patio de butacas y un gran anfiteatro; el escenario tiene algunas limitaciones para el montaje de grandes espectáculos; posee una altura extraordinaria, pensada para colgar los viejos telones, y un buen fondo, pero está limitado en los hombros, ya que uno de ellos prácticamente es la pared del edificio a la calle Lavapiés. Además, posee foso orquestal.

Pensado para las representaciones de zarzuela, en las primeras temporadas se ofrecieron algunos de los títulos del repertorio lírico tradicional. En enero de 1933 se realizó también su primera proyección cinematográfica: Champs. La cupletista Raquel Meller hizo temporada allí el año 1934. Durante la Guerra Civil, en el Madrid sitiado, actuaron compañías “de verso” como las encabezadas por Antonio Armet y Ana Adamuz.

De nuevo teatro

Tras la muerte del señor Patuel, en 1940, el Progreso echó el telón para convertirse en un cinematógrafo más. La plaza donde se ubica también sufrió cambios tras la victoria franquista. En julio de 1939 pasó a llamarse Tirso de Molina, se retiró la estatua de Álvarez Mendizábal (el de la desamortización) y se propuso colocar la del monje dramaturgo, lo que se produjo en 1943.

El teatro del Progreso se mantuvo así hasta 1982, aunque en la mitad de la década de los cuarenta volvió a levantar esporádicamente el telón, actuando, entre otras compañías, las de Estrellita Castro (1946) o la del Teatro Nacional María Guerrero, dirigida por Luis Escobar (1948).

Durante los cinco últimos años como Progreso tuvo una azarosa programación con la empresa Escena Promotora de Espectáculos de los hermanos Collado como gestora, en empresa concertada con el Ministerio de Cultura. En esos años actuaron en el teatro del Progreso figuras de la talla de La Trinca, Amparo Baró, José María Pou, Analía Gadé y Alberto Closas. Fue la etapa de Del rey Ordás y su infamia (1983); Las mujeres sabias (1984) o Las galas del difunto (1986). Closas protagonizó el primer montaje del musical My fair lady (1982), pero la ruina amenazaba la sala y con ella su futuro.

El Nuevo Apolo

El director granadino José Tamayo (1920-2003), maestro en el arte de lograr subvenciones, consiguió del Banco de Vizcaya el dinero necesario para transformar el viejo teatro y rebautizarlo con el nombre de Nuevo Apolo. El argumento de Tamayo para mover la conciencia bancaria fue que, precisamente, un banco compró el primitivo Apolo y lo derribó. Se barajó entonces la cantidad de 400 millones de pesetas como presupuesto para la nueva aventura escénica. Como Nuevo Apolo se abrió el 17 de diciembre de 1987, representándose la Antología de la Zarzuela. El promotor de esta etapa se mantuvo al frente del local poco menos de una década, programando siempre espectáculos musicales, entre ellos Los Miserables (1992) en su primera versión castellana. La productora catalana Focus se hizo cargo de la gestión tras la salida de José Tamayo, aunque tampoco permaneció muchas temporadas en este gran teatro. En la actualidad su propietario y empresario es Ramón Madurga, nieto del promotor del teatro.

A punto de cumplir los 80 años de existencia y el cuarto de siglo como Nuevo Apolo, la lista de espectáculos, sobre todo musicales, representados en los últimos años es extensa. En ella figuran Alhucema (1989), Cómeme el coco, negro (1989), Madrid, Madrid (1992), Terrific (1992), Melodías de Broadway (1994), Golfos de Roma (1995), Te odio amor mío (1995), La maja de Goya (1996), Ubu president (1996), West Side Story (1997), Los piratas (1998), Antología (1998), Soy fea (1998), Chicago (1999), Stomp (1999), Amadeus (2000), La naranja mecánica (2000), Annie (2000), Jekyll and Hyde (2000), La jaula de las locas (2001), Marcel Marceau (2002), Siete novias para siete hermanos (2003), Sit (2004), la versión musical de Maribel y la extraña familia (2005), Slava’s snowshow (2008), La traviata (2010) y Avenue Q (2010).

Nuevo Apolo

Inauguración:
17 de diciembre de 1987
Ubicación:
Plaza Tirso de Molina, 1
Aforo:
1.300 localidades

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