Adiós a Tucho Lagares

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apuntes_obituarios_tuchoEra el suyo un rostro popular en el mundo de la interpretación y pudimos disfrutar de su talento en filmes de prestigio rodados en su tierra como La lengua de las mariposas, de José Luis Cuerda, y El lápiz del carpintero, de Antón Reixa. Su último papel en el cine fue Lobos de Arga. Pero lo que de verdad le gustaba era el teatro, donde tuvo en su juventud los primeros contactos con la profesión. Ahí, libre de la rigidez de los guiones y las posiciones que impone el audiovisual, dueño del escenario y con licencia para ofrecer algo inesperado, se sentía más plenamente feliz.

Una anécdota ilustra bien su querencia por la improvisación. En cierta ocasión participaba en una versión de La verbena de la Paloma. Interpretaba a un guardia que hacía ronda junto a un compañero. Éste le preguntaba: “¿Qué hacemos?”, a lo que él repuso: “Vamos a dar una vuelta a la manzana”. Acto seguido, sacó del bolsillo una manzana, la colocó en el suelo y dio una vuelta alrededor de ella. Obviamente, tal episodio no estaba previsto en el guión, pero para él esa inventiva era inherente al oficio de actor.

No fue su única incursión en el género chico. En La corte del faraón asumió un papel que implicaba interpretación y canto. Se defendió en esta faceta exhibiendo su buena voz y demostrando su versatilidad artística. El trabajo debió dejar poso entre compañeros y amigos, que en adelante comenzaron a apodarle “El faraón”. Lo recuerda bien su viuda, Fely Manzano, también actriz, a quien en adelante sus amigos aprovechaban cualquier ocasión para darle, con cariñosa sorna gallega, “recuerdos para el faraón”. Tucho Lagares y su esposa llegaron a compartir algún trabajo, como la serie Pratos combinados, a la que Fely había llegado primero. También hicieron cortometrajes juntos, como O Trasto, Rosas y As Muxicas, un trabajo del que Tucho Lagares estaba especialmente orgulloso. Su compañera de vida y de oficio, destaca de Tucho su gran vis cómica. “También tenía condiciones para los dramas, y de hecho los hizo, pero donde de verdad estaba estupendo y disfrutaba era en la comedia”. Si es cierto que resulta más difícil hacer reír que llorar, esto habla de su calidad profesional.

De la humana, su viuda apunta que la reacción inmediata de los allegados al conocer la noticia de su fallecimiento es reveladora. “Fue una persona muy cariñosa, muy amigo de sus amigos y muy buena gente. La gente lo quería mucho. Llevaba tiempo enfermo y los últimos tiempos fueron duros. Pero llega el momento y todos nos vamos. Él se marcha dejando aquí mucho cariño”.

Autor: Dpto. Prensa AISGE

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