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Una mirada hacia esos niños y niñas que viven en asentamientos humanos próximos a la ciudad de Lima.

Virginia Molinero e Isabel Arcos

“Porque los pobres no tienen adonde volver la vista, la vuelven hacia los cielos con la esperanza infinita de encontrar lo que su hermano
en este mundo le quita” (Violeta Parra)



Comedor de la Sagrada Familia.


Bibioteca de la Comunidad

La visión de estos niños y niñas la tuvimos en el viaje que realizamos a Perú, con motivo de las prácticas que los alumnos y alumnas del Curso de Cooperación al Desarrollo realizamos por medio de la ONG MAGMA. Esta experiencia socio-cultural, una apuesta desde la AECID, nos ha impregnado de valores sociales y nos ha enseñado a disfrutar de otras culturas. Se nos cuenta que en los últimos años la economía peruana no ha parado de crecer. En la actualidad, el país andino es una de las naciones del continente con mayor proyección económica. Pudiera parecer que el país vive en un momento de bonanza económica del que todos los peruanos están siendo partícipes, pero la realidad es muy distinta. A pesar de las cifras macroeconómicas, alrededor de las ciudades se siguen aglutinando asentamientos humanos donde se amontonan miles de familias venidas del campo que no tienen cubiertas ni las necesidades más básicas de luz y agua. Algunos de estos asentamientos llevan construidos más de 20 años y fueron creados por peruanos que huían de la selva, escapando de la guerrilla de Sendero Luminoso o de la misma pobreza. En la actualidad, estos asentamientos siguen creciendo.

Uno de estos asentamientos marginales es el de Keiko Sofía, ubicado en el municipio de Ventanilla (muy cerca de la capital, Lima). En unos arenales situados en tierra de nadie es donde encontramos a la Comunidad Sagrada Familia, al final de un arenal, formado por casetas prefabricadas sin agua corriente, sin luz, más allá de un generador, lleno de niños y niñas que corren con sus libros en la mano a la caseta Comedor-Escuela, entre alpacas y llamas.

Como salido de una obra de Brecht nos recibe Miguel Rodríguez Candia, director y creador de esta Comunidad. Periodista de éxito que tras una fuerte experiencia vital, la muerte de su hijo, nos explica: “Salía del hospital con mi hijo muerto en mis brazos y vi a unos niños enfermos de la calle, que no podían ser atendidos por falta de recursos. Decidí hacerme cargo de una asistencia médica para ellos. Su madre me pidió que me hiciera cargo de los niños ya que ella no podía cuidarlos, me los llevé a casa y, después de mucho trabajo y muchas vicisitudes, la vida nos llevo a mí y a mi familia a fundar nuestra Comunidad”.

Desde aquel día y hasta el día de hoy, Miguel y sus colaboradores trabajan infatigablemente por esta organización sin ánimo de lucro que acoge a niños y niñas en circunstancias especialmente difíciles. Los menores llegan o bien recogidos en la calle por miembros de la Sagrada Familia o gracias a la colaboración de la policía, que recoge a menores que encuentra por la calle ejerciendo la prostitución. Han pasado a lo largo de estos años unos 1.900 niños, de los que algunos de ellos ya son universitarios y tienen un compromiso con la propia Comunidad. En la actualidad 700 menores residen en la Sagrada Familia en edades comprendidas entre un mes y 17 años, organizados de manera mixta. Son educados y alimentados con escasos recursos provenientes de la venta de los productos que realizan ellos mismos en sus pequeños talleres de panadería y confección. Hay voluntarios temporales de diferentes países y aportaciones de particulares y otros organismos. Nos enseñaron cómo era su vida en la Comunidad Sagrada Familia, su adaptación a una vida sociable, donde todos importaban a todos y donde su familia era la Comunidad.

Aprendimos con ellos y ellas a ser mejores personas. Para nosotros ya son visibles, sabemos qué caras tienen y qué necesidades sufren. Con nuestra directora de programas, Clara Valverde Baena, estamos desarrollando un proyecto que les ayude a salir adelante, que les facilite una alimentación saludable, que les convierta ese arenal en un vergel y además les facilite un aprendizaje en agricultura para su presente y su futuro.

Info: www.ongmagma.org
www.zapallitos.4t.com


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